domingo, 31 de marzo de 2013

Catecismo de la Santa Misa - 15ª Parte


LA OBLACIÓN 
PRIMERA PARTE DE LA MISA SACRIFICIAL

 I.- EL VERSO TITULADO “OFERTORIO”.


464.- ¿Cómo principia la “Oblación”?
Terminado el Evangelio o el Credo si lo hay, el Celebrante se vuelve al pueblo para saludarlos con el “Dominus vobiscum”, y después de recibir la respuesta a su saludo, vuelto al Altar añade “Oremus”. 

465.- ¿Qué reza en seguida?
La Antífona llamada “ofertorio”, que en las Misas solemnes y en las cantadas debe cantar el Coro en nombre de la Asamblea. 

466.- ¿Qué es la Antífona llamada “Ofertorio”? 
Es un texto tomado de los Salmos y como el Intróito, el Gradual y el Verso de la Comunión, es piadoso comentario del misterio o fiesta que se celebra. 

467.- ¿Cómo era antiguamente?
Era todo un Salmo o la mayor parte de él, cantado por un Clérigo o cantor alternando con el pueblo que repetía una Antífona a modo de estribillo, mientras el Clero y los fieles se acercaban procesionalmente al Altar para presentar sus ofrendas.

468.- ¿Qué ofrendas presentaban el Clero y los fieles antiguamente? 
Cada uno llevaba una torta de pan y un jarro de vino; algunos además presentaban otros dones: leche, miel, aceite, frutas, cera, etc. 

469.- ¿Qué se hacía con estos dones? 
Se tomaba de ellos el pan y el vino necesarios para el Sacrificio, y lo demás se guardaba para socorrer a los pobres y para otras necesidades de la Iglesia.

 II.- LA OBLACIÓN. 

470.- ¿En la Misa actual quién presenta las ofrendas para el Sacrificio? 
Si la Misa es rezada, el pan del Sacrificio es llevado al Altar por el mismo Sacerdote celebrante, y en las Misas solemnes le es presentado, lo mismo que el vino, por los ministros. 

471.- ¿Cuáles son las ofrendas de los fieles para el Sacrificio? 
El pan y el vino que el Sacerdote ofrece en nombre de todos. Esta ofrenda tiene un profundo significado. 

472.- ¿Qué significado tienen estos dones? 
El pan representa el trabajo y el vino el dolor de la vida humana.

473.- Según esto, ¿qué ofrendamos a Dios con ellos? 
Le ofrendamos a Dios toda nuestra vida, nuestro propio ser, puesto que el trabajo y el dolor son el contenido principal de la vida humana. 

474.- ¿Cómo ofrece el Sacerdote el pan? 
Levantando la Hostia en la Patena mientras reza la oración: “recibe oh Padre Santo...” 

475.- Decid (o leed) la oración: “Recibe, oh Padre Santo...” “Recibe, oh Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta Hostia inmaculada, que yo indigno siervo tuyo ofrezco a Ti, que eres mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los que están presentes; y también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos; para que a mí y a ellos sea de provecho para la salvación y para la vida eterna. Amén”. 

476.- ¿Qué sentido tiene la oración con que el Sacerdote ofrece la Hostia? 
Tiene un triple sentido: 
1º.- En la Misa el sacerdote celebrante es el sacrificador oficial;
2º.- Que la Misa es un sacrificio social; y 
3º.- Que el sacrificio de la Misa es ofrecido por la Iglesia entera. 

477.- ¿Qué hace el Sacerdote después de haber ofrecido la Hostia? 
Pone vino en el Cáliz y mezcla con él unas gotas de agua que bendice previamente con la oración: “oh Dios que maravillosamente formaste la dignidad de la naturaleza humana...”

478.- Decid (o leed) la oración: “Oh Dios, que maravillosamente formaste...” “Oh Dios, que maravillosamente formaste la dignidad de la naturaleza humana, y más maravillosamente la reformaste: concédenos por el misterio de mezclar esta agua y vino, que seamos participantes de la divinidad de Aquél que se dignó participar de nuestra humanidad, Jesucristo Hijo tuyo y Señor nuestro: Que como Dios, vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén”.

479.- ¿Qué nos recuerda la oración: “Oh Dios que maravillosamente formaste la dignidad de la naturaleza humana...”? 
Dicha oración nos recuerda: 
1º.- La Unión Hipostática de la Naturaleza Divina con la Naturaleza Humana en la ÚNICA Persona del Verbo;
2º.- La sangre y agua que brotaron del Corazón de Cristo ya muerto, cuando el soldado le abrió el costado con una lanza; y
3º.- La unión íntima que debe existir entre los fieles, miembros del Cuerpo Místico y Cristo su Cabeza.

480.- ¿Qué hace el Sacerdote después de esto? 
Ofrece el vino en el Cáliz diciendo la oración: “te ofrecemos, Señor, el cáliz de la salud...” 

481.- Rezad (o leed) la oración para el ofrecimiento del Cáliz. “Ofrecémoste, Señor, el Cáliz de la salud, implorando tu clemencia: para que suba con suave fragancia hasta la presencia de tu divina Majestad, por nuestra salvación y por la del mundo entero. Amén”. 

482.- ¿Qué nos recuerda esta oración?
El sacerdocio místico de los fieles, puesto que el sacrificio es de todos: del pueblo y del Sacerdote, todos sacrifican y todos tienen en él su parte.

483.- ¿Qué sigue al ofrecimiento del Cáliz? 
El ofrecimiento que hace el Sacerdote de sí mismo, y de los fieles, rezando inclinado sobre el Altar, la oración: “recíbenos, Señor...” 

484.- Decid (o leed) la oración: “Recíbenos, Señor,...” “Recíbenos, Señor, pues nos presentamos a Ti con espíritu humillado y corazón contrito: y el Sacrificio que hoy nosotros te ofrecemos, oh Señor Dios, llegue a tu presencia, de manera que te sea agradable”.

485.- ¿Qué nos da a entender la oración: “Recíbenos, Señor...”?
Nos da a entender que como miembros del cuerpo místico que somos, formamos parte de la víctima integral del santo sacrificio. 

486.- ¿Cómo se termina la triple Oblación del pan, del vino y de los fieles?
Con una breve invocación al Espíritu Santo, que termina el Sacerdote haciendo la señal de la cruz sobre las ofrendas, en forma de bendición. 

487.- Recitad (o leed) la Invocación al Espíritu Santo. “Ven, santificador, todopoderoso Dios eterno: y bendice este Sacrificio preparado para la gloria de tu santo nombre” 

488.- ¿Qué significado tiene esta Invocación al Espíritu Santo? 
Con ella se confía al poder santificador del Espíritu Santo toda la acción del Sacrificio. 

489.- ¿Qué ceremonia sigue en la Misa solemne, después de la Invocación al Espíritu Santo? 
En la Misa solemne siguen las intenciones: a la oblata, al altar, al celebrante y a los fieles. 

490.- ¿Qué ceremonia sigue a la Invocación del Espíritu Santo y a las incensaciones, si las hay?
Después de esto, el Sacerdote va al lado de la Epístola y se lava las manos, rezando mientras lo hace, algunos versos del Salmo 25, que termina con el “Gloria Patri”. 

491.- ¿Qué significado tiene esta ceremonia? 
Nos recuerda que tanto el Sacerdote como los fieles deben acercarse al Altar con una gran pureza de alma. 

492.- ¿Qué hace el Sacerdote después del lavabo?
Reza inclinado en medio del Altar la oración: “recibe, oh Trinidad Santa esta oblación...” que es una ratificación de las oraciones anteriores del Ofertorio. 

493.- Decidme (o leed) la oración “Recibe, oh Trinidad Santa...” “Recibe, oh Trinidad Santa, esta Oblación, que te ofrecemos en memoria de la Pasión, Resurrección y Ascensión de Jesucristo nuestro Señor; y en honor de la bienaventurada siempre Virgen María y de San Juan Bautista y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y de estos (santos cuyas reliquias están en esta Ara) y de todos los santos: para que a ellos les sirva de honra y a nosotros nos aproveche para la salvación: y se dignen interceder por nosotros en el cielo aquéllos cuya memoria veneramos en la tierra. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

494.- ¿Qué enseñanzas encierra la oración: “Recibe, oh Trinidad Santa...”? 
Las tres enseñanzas siguientes: 
1º.- A quien se ofrece el Sacrificio; 
2º.- La naturaleza del Sacrificio; 
3º.- Cómo en el Sacrificio de la Misa participa también la Iglesia triunfante y los socorros que de ella puede esperar la Iglesia Militante. 

495.- ¿Qué ceremonia sigue a la oración: “Recibe, oh Trinidad Santa...”? 
El Sacerdote vuelto hacia la Asamblea, invita a los asistentes a una oración más ferviente y recogida, diciendo: “orad, hermanos”, y prosigue en voz baja diciendo: para que este Sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios Padre todopoderoso.

496.- ¿Qué indican claramente las palabras con que el Celebrante desarrolla esta invitación? 
Indican nuevamente que en el Sacrificio de la Misa, los fieles ejercen su sacerdocio místico, ofreciendo el Sacrificio con el Sacerdote y por medio de él. 

497.- ¿Qué responde la Asamblea a la invitación: “Orad, hermanos”? 
El Ministro responde en nombre de todos y cada uno de los asistentes: “El Señor reciba de tus manos este Sacrificio en alabanza y gloria de su nombre, y también para utilidad nuestra y de toda su Santa Iglesia. Amén”.

 III.- LA SECRETA.

 498.- ¿Qué oración reza el Sacerdote después del: “Orad, hermanos”? 
Reza en voz baja la oración llamada “Secreta”, que al igual que la Colecta y la Postcomunión es una de las oraciones principales del Propio de la Misa.

499.- ¿Por qué se dice esta oración en voz baja?
Porque acercándose el momento solemne del Sacrificio, la Iglesia ha entrado ya en un profundo recogimiento y su voz no es percibida sino de Dios. 

500.- ¿Cuál es el sentido de las oraciones Secretas?
Casi todas las oraciones llamadas “Secretas”, se reducen a pedir a Dios que se digne recibir favorablemente los dones que están sobre el Altar, y que por su bondad y gracia nos ponga en estado de serle nosotros mismos presentados como una hostia agradable a sus divinos ojos. 

501.- ¿Cómo termina el Celebrante la “Secreta”?
Diciendo en voz alta o cantando, si la Misa es solemne, estas palabras: “por todos los siglos de los siglos”. 

502.- ¿Con qué objeto rompe la Iglesia el silencio en este momento? 
Para invitar por medio de esta exclamación a todos los asistentes a unirse fervorosamente a la oración del Celebrante.

503.- ¿Qué responde la Asamblea a estas palabras del Sacerdote? 
La Asamblea responde: “así, sea”. y con esta palabra queda perfectamente terminada la Oblación, primera parte de la Misa Santificial. 

504.- ¿Qué sentido tiene el “Amén” de la Asamblea?
Que el pueblo cristiano aprueba lo que se ha hecho, preparado y dicho, y se dispone a la inmolación de la Víctima Divina.

Continúa.....

Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina

                                                          app32p
Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo. (Santo Padre Pío de Pietrelcina)

¡ Sursum Corda - Arriba los Corazones !



Liturgia de la Palabra en el

Solemne Domingo de Resurrección



La oración conclusiva del Regina Coeli, antífona mariana que ha de cantarse en el Tiempo Pascual, enuncia la verdad central de nuestra Fe: "Gaudete et laetare Virgo Maria, Aleluya; quia surrexit Dominus vere, Aleluya" (Alégrate y regocíjate Virgen María, Aleluya; porque el Señor ha resucitado verdaderamente, Aleluya).

En la mañana del Domingo de Pascua, las nubes tenebrosas conque las fuerzas infernales habían envuelto el Gólgota, fueron disipadas para siempre por el fulgor inefable de la Resurrección de Jesucristo, Sol que nace de lo alto.
Hay que recordarlo hoy más que nunca en que la confusión invade las mentes de muchos encumbrados exegetas católicos.

Porque pese al modernismo de Bultmann y sus seguidores, que dan a la Victoria del Señor un sentido mítico, ideal, moral, que habría surgido en la afiebrada y temerosa mente de los discípulos, Cristo ha resucitado VERDADERAMENTE. Como ha quedado perfectamente demostrado por todas las apariciones que realizó el Señor, quizá previendo la incredulidad del mundo, que nos han sido atestiguadas por los más calificados testigos elegidos de antemano por Dios. 

Este acontecimiento histórico, no es un hecho lejano en el tiempo del cual podamos desentendernos. Nos compete porque el Verbo resucitó primero el cuerpo que había asumido y, mediante él, nos resucitará a nosotros; convirtiendo este día en la alborada de nuestra esperanza. 

La Resurrección debe también provocar cada año un cambio de vida, llevándonos a buscar los bienes del cielo. A ello se nos exhorta siempre al comenzar el Canon de la Santa Misa: "Sursum Corda - Levantemos el Corazón". Sepamos contestar con verdad: "Lo tenemos levantado hacia el Señor", muriendo diariamente al pecado y viviendo para Dios.

Evangelio - Domingo de Pascua de Resurrección


† Lectura del santo Evangelio según san Juan20, 1-9
Gloria a Ti, Señor.
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando estaba todavía oscuro, 
y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: 
"Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no con las vendas por el suelo, sino doblado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. 
Pues hasta entonces no habían entendido las Escrituras: que Jesús había de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

† Meditación diaria

Domingo de Resurrección
Resucitó de entre los muertos

— La Resurrección del Señor, fundamento de nuestra fe. Jesucristo vive: esta es la gran alegría de todos los cristianos.

En verdad ha resucitado el Señor, aleluya. A él la gloria y el poder por toda la eternidad1.
“Al caer la tarde del sábado, María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar el cuerpo muerto de Jesús. —Muy de mañana, al otro día, llegan al sepulcro, salido ya el sol (Mc16, 1-2). Y entrando, se quedan consternadas porque no hallan el cuerpo del Señor. —Un mancebo, cubierto de vestidura blanca, les dice: No temáis: sé que buscáis a Jesús Nazareno: non est hic, surrexit enim sicut dixit, —no está aquí, porque ha resucitado, según predijo (Mt 28, 5).
“¡Ha resucitado! —Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. —La Vida pudo más que la muerte”2.
La Resurrección gloriosa del Señor es la clave para interpretar toda su vida, y el fundamento de nuestra fe. Sin esa victoria sobre la muerte, dice San Pablo, toda predicación sería inútil y nuestra fe vacía de contenido3. Además, en la Resurrección de Cristo se apoya nuestra futura resurrección. Porque Dios, rico en misericordia, movido del gran amor con que nos amó, aunque estábamos muertos por el pecado, nos dio vida juntamente con Cristo... y nos resucitó con Él4. La Pascua es la fiesta de nuestra redención y, por tanto, fiesta de acción de gracias y de alegría.
La Resurrección del Señor es una realidad central de la fe católica, y como tal fue predicada desde los comienzos del Cristianismo. La importancia de este milagro es tan grande, que los Apóstoles son, ante todo, testigos de la Resurrección de Jesús5. Anuncian que Cristo vive, y este es el núcleo de toda su predicación. Esto es lo que, después de veinte siglos, nosotros anunciamos al mundo: ¡Cristo vive! La Resurrección es el argumento supremo de la divinidad de Nuestro Señor.
Después de resucitar por su propia virtud, Jesús glorioso fue visto por los discípulos, que pudieron cerciorarse de que era Él mismo: pudieron hablar con Él, le vieron comer, comprobaron las huellas de los clavos y de la lanza... Los Apóstoles declaran que se manifestó con numerosas pruebas6, y muchos de estos hombres murieron testificando esta verdad.
Jesucristo vive. Y esto nos colma de alegría el corazón. “Esta es la gran verdad que llena de contenido nuestra fe. Jesús, que murió en la cruz, ha resucitado, ha triunfado de la muerte, del poder de las tinieblas, del dolor y de la angustia (...): en Él, lo encontramos todo; fuera de Él, nuestra vida queda vacía”7.
“Se apareció a su Madre Santísima. —Se apareció a María de Magdala, que está loca de amor. —Y a Pedro y a los demás Apóstoles. —Y a ti y a mí, que somos sus discípulos y más locos que la Magdalena: ¡qué cosas le hemos dicho!
“Que nunca muramos por el pecado; que sea eterna nuestra resurrección espiritual. —Y (...) has besado tú las llagas de sus pies..., y yo más atrevido –por más niño– he puesto mis labios sobre su costado abierto”8.

— La luz de Cristo. La Resurrección, una fuerte llamada al apostolado.

Dice bellamente San León Magno9 que Jesús se apresuró a resucitar cuanto antes porque tenía prisa en consolar a su Madre y a los discípulos: estuvo en el sepulcro el tiempo estrictamente necesario para cumplir los tres días profetizados. Resucitó al tercer día, pero lo antes que pudo, al amanecer, cuando aún estaba oscuro10, anticipando el amanecer con su propia luz.
El mundo había quedado a oscuras. Solo la Virgen María era un faro en medio de tantas tinieblas. La Resurrección es la gran luz para todo el mundo: Yo soy la luz11, había dicho Jesús; luz para el mundo, para cada época de la historia, para cada sociedad, para cada hombre.
Ayer noche, mientras participábamos –si nos fue posible– en la liturgia de la Vigilia pascual, vimos cómo al principio reinaba en el templo una oscuridad total, imagen de las tinieblas en las que se debate la humanidad sin Cristo, sin la revelación de Dios. En un instante el celebrante proclamó la conmovedora y feliz noticia: La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu12. Y de la luz del cirio pascual, que simboliza a Cristo, todos los fieles recibieron la luz: el templo quedó iluminado con la luz del cirio pascual y de todos los fieles. Es la luz que la Iglesia derrama sobre toda la tierra sumida en tinieblas.
La Resurrección de Cristo es una fuerte llamada al apostolado: ser luz y llevar la luz a otros. Para eso hemos de estar unidos a Cristo. “Instaurare omnia in Christo, da como lema San Pablo a los cristianos de Éfeso (Ef 1, 10); informar el mundo entero con el espíritu de Jesús, colocar a Cristo en la entraña de todas las cosas. Si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum (Jn 12, 32), cuando sea levantado en alto sobre la tierra, todo lo atraeré hacia mí. Cristo con su Encarnación, con su vida de trabajo en Nazareth, con su predicación y milagros por las tierras de Judea y de Galilea, con su muerte en la Cruz, con su Resurrección, es el centro de la creación, Primogénito y Señor de toda criatura.
“Nuestra misión de cristianos es proclamar esa Realeza de Cristo, anunciarla con nuestra palabra y con nuestras obras. Quiere el Señor a los suyos en todas las encrucijadas de la tierra. A algunos los llama al desierto, a desentenderse de los avatares de la sociedad de los hombres, para hacer que esos mismos hombres recuerden a los demás, con su testimonio, que existe Dios. A otros, les encomienda el ministerio sacerdotal. A la gran mayoría, los quiere en medio del mundo, en las ocupaciones terrenas. Por lo tanto, deben estos cristianos llevar a Cristo a todos los ámbitos donde se desarrollan las tareas humanas: a la fábrica, al laboratorio, al trabajo de la tierra, al taller del artesano, a las calles de las grandes ciudades y a los senderos de montaña”13.

— Apariciones de Jesús: el encuentro con su Madre, a quien se aparece en primer lugar. Vivir este tiempo litúrgico muy cerca de la Virgen.

La Virgen, que estuvo acompañada por las santas mujeres en las horas tremendas de la crucifixión de su Hijo, no acompañó a estas en el piadoso intento de terminar de embalsamar el Cuerpo muerto de Jesús. María Magdalena y las demás mujeres que le habían seguido desde Galilea han olvidado las palabras del Señor acerca de su Resurrección al tercer día. La Virgen Santísima sabe que resucitará. En un clima de oración, que nosotros no podemos describir, Ella espera a su Hijo glorificado.
“Los evangelios no nos hablan de una aparición de Jesús resucitado a María. De todos modos, como Ella estuvo de manera especialmente cercana a la cruz del Hijo, hubo de tener también una experiencia privilegiada de su resurrección”14. Una tradición antiquísima de la Iglesia nos transmite que Jesús se apareció en primer lugar y a solas a su Madre. En primer término, porque Ella es la primera y principal corredentora del género humano, en perfecta unión con su Hijo. A solas, puesto que esta aparición tenía una razón de ser muy diferente de las demás apariciones a las mujeres y a los discípulos. A estos había que reconfortarlos y ganarlos definitivamente para la fe. La Virgen, que ya había sido constituida Madre del género humano reconciliado con Dios, no dejó en ningún momento de estar en perfecta unión con la Trinidad Beatísima. Toda la esperanza en la Resurrección de Jesús que quedaba sobre la tierra se había cobijado en su corazón.
No sabemos de qué manera tuvo lugar la aparición de Jesús a su Madre. A María Magdalena se le apareció de forma que ella no le reconoció en un primer momento. A los dos discípulos de Emaús se les unió como un hombre que iba de viaje. A los Apóstoles reunidos en el Cenáculo se les apareció con las puertas cerradas... A su Madre, en una intimidad que podemos imaginar, se le mostró en tal forma que Ella conociera, en todo caso, su estado glorioso y que ya no continuaría la misma vida de antes sobre la tierra15. La Virgen, después de tanto dolor, se llenó de una inmensa alegría. “No sale tan hermoso el lucero de la mañana –dice fray Luis de Granada–, como resplandeció en los ojos de la Madre aquella cara llena de gracias y aquel espejo sin mancilla de la gloria divina. Ve el cuerpo del Hijo resucitado y glorioso, despedidas ya todas las fealdades pasadas, vuelta la gracia de aquellos ojos divinos y resucitada y acrecentada su primera hermosura. Las aberturas de las llagas, que eran para la Madre como cuchillos de dolor, verlas hechas fuentes de amor; al que vio penar entre ladrones, verle acompañado de ángeles y santos; al que la encomendaba desde la cruz al discípulo ve cómo ahora extiende sus amorosos brazos y le da dulce paz en el rostro; al que tuvo muerto en sus brazos, verle ahora resucitado ante sus ojos. Tiénele, no le deja; abrázale y pídele que no se le vaya; entonces, enmudecida de dolor, no sabía qué decir; ahora, enmudecida de alegría, no puede hablar”16. Nosotros nos unimos a esta inmensa alegría.
Se cuenta que Santo Tomás de Aquino, cada año en esta fiesta, aconsejaba a sus oyentes que no dejaran de felicitar a la Virgen por la Resurrección de su Hijo17. Es lo que hacemos nosotros, comenzando hoy a rezar elRegina Coeli, que ocupará el lugar del Ángelus durante el tiempo Pascual: Alégrate, Reina del cielo, ¡aleluya!, porque Aquel a quien mereciste llevar dentro de ti ha resucitado, según predijo... Y le pedimos que nosotros resucitemos en íntima unión con Jesucristo. Hagamos el propósito de vivir este tiempo pascual muy cerca de Santa María.

1 Antífona de entrada de la Misa. Cfr. Lc 24, 34; Cfr. Apoc 1, 6. — 2 San Josemaría Escrivá, Santo Rosario, primer misterio glorioso. — 3 Cfr. 1 Cor 15, 14-17. — 4 Ef 2, 4-6. — 5 Cfr Hech 1, 22; 2, 32; 3, 15; etc. — 6 Hech1, 3. — 7 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 102. — 8 ídem, Santo Rosario, primer misterio glorioso. —9 San León Magno, Sermón 71, 2. — 10 Jn 20, 1. — 11 Jn 8, 12. — 12 Misal Romano, Vigilia pascual. — 13 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 105. — 14 Juan Pablo II, Discurso en el santuario de Nª Sª de la Alborada, Guayaquil, 31-I-1985. — 15 Cfr. F. M. Willam, Vida de María, Herder, Barcelona 1974, p. 330. — 16Fray Luis de Granada, Libro de la oración y meditación, Palabra, 2ª ed., Madrid 1979, 26, 4, 16. — 17 Cfr. Fr. J. F. P., Vida y misericordia de la Santísima Virgen, según los textos de Santo Tomás de Aquino, Segovia 1935, pp. 181-182.
_________________________________________________________________________________________________________


Otro comentario: Mons. Joan Enric VIVES i Sicília Obispo de Urgell (Lleida, España)
«Entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó»
Hoy «es el día que hizo el Señor», iremos cantando a lo largo de toda la Pascua. Y es que esta expresión del Salmo 117 inunda la celebración de la fe cristiana. El Padre ha resucitado a su Hijo Jesucristo, el Amado, Aquél en quien se complace porque ha amado hasta dar su vida por todos.

Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado: celebrémoslo llenos de alegría y de amor. Hoy, Jesucristo ha vencido a la muerte, al pecado, a la tristeza... y nos ha abierto las puertas de la nueva vida, la auténtica vida, la que el Espíritu Santo va dándonos por pura gracia. ¡Que nadie esté triste! Cristo es nuestra Paz y nuestro Camino para siempre. Él hoy «manifiesta plenamente el hombre al mismo hombre y le descubre su altísima vocación» (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes 22).

El gran signo que hoy nos da el Evangelio es que el sepulcro de Jesús está vacío. Ya no tenemos que buscar entre los muertos a Aquel que vive, porque ha resucitado. Y los discípulos, que después le verán Resucitado, es decir, lo experimentarán vivo en un encuentro de fe maravilloso, captan que hay un vacío en el lugar de su sepultura. Sepulcro vacío y apariciones serán las grandes señales para la fe del creyente. El Evangelio dice que «entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó» (Jn 20,8). Supo captar por la fe que aquel vacío y, a la vez, aquella sábana de amortajar y aquel sudario bien doblados eran pequeñas señales del paso de Dios, de la nueva vida. El amor sabe captar aquello que otros no captan, y tiene suficiente con pequeños signos. El «discípulo a quien Jesús quería» (Jn 20,2) se guiaba por el amor que había recibido de Cristo.

“Ver y creer” de los discípulos que han de ser también los nuestros. Renovemos nuestra fe pascual. Que Cristo sea en todo nuestro Señor. Dejemos que su Vida vivifique a la nuestra y renovemos la gracia del bautismo que hemos recibido. Hagámonos apóstoles y discípulos suyos. Guiémonos por el amor y anunciemos a todo el mundo la felicidad de creer en Jesucristo. Seamos testigos esperanzados de su Resurrección.
_____________________________________________________________________
Otro comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos del Papa Francisco) (Città del Vaticano, Vaticano)
Jesús ha entrado en una vida nueva y distinta
Hoy, Jesús no ha vuelto a una vida humana normal de este mundo, como Lázaro y los otros muertos que Jesús resucitó. Él ha entrado en una vida distinta, nueva; en la inmensidad de Dios y, desde allí, Él se manifiesta a los suyos.

Esto era algo totalmente inesperado también para los discípulos, ante lo cual necesitaron un cierto tiempo para orientarse. Es cierto que la fe judía conocía la resurrección de los muertos al final de los tiempos. Pero la resurrección a una condición definitiva y diferente —en pleno "mundo viejo" que todavía sigue existiendo— era algo no previsto y, por tanto, tampoco inteligible al inicio. Por eso, la promesa de la resurrección resultaba incomprensible para los discípulos en un primer momento.

—El proceso por el que se llega a ser creyente se desarrolla de manera análoga a lo ocurrido con la cruz: nadie había pensado en un Mesías crucificado; ahora el "hecho" estaba allí, y este hecho requería leer la Escritura de un modo nuevo.
_____________________________________________________________________

Otro comentario: Beato John Henry Newman (1801-1890), teólogo, fundador del Oratorio en Inglaterra 
Sermón “La dificultad en realizar los privilegios sagrados”, PPS, t. 6, n°8 
Este es el día

    "Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal. 117,24)... Como cristianos nacimos para el Reino de Dios desde nuestra más tierna infancia... pero, aun siendo conscientes de esta verdad y creyendo plenamente, tenemos muchas dificultades en acoger este privilegio y pasamos largo tiempo en comprenderlo. Nadie, por supuesto, lo comprende plenamente... Y hasta en este gran día, este día entre los días, donde Cristo resucita de entre los muertos... nosotros estamos como recién nacidos... a los que les faltan ojos para ver y un corazón para comprender quiénes somos verdaderamente... Este es el dia de Pascua, repitámoslo una y otra vez, con un respeto profundo y una gran alegría. Como los niños cuando dicen: " Ha llegado la primavera " o " mirad el mar ", para expresar la idea..., digamos: " he aquí el día entre los días, el día real (Ap. 1,10 griego), el día del Señor. He aquí el día en que el Cristo ha resucitado de entre los muertos, el día que nos trae la salvación".

    Este es el día que nos trae lo más grande que podemos comprender. Es el día de nuestro descanso, nuestro verdadero sábado; Cristo ha entrado en su descanso (He 4), y nosotros con Él. Este día nos conduce, en prefiguración, a través de la tumba y las puertas de la muerte, hasta el tiempo del descanso en el seno de Abraham (Hech. 3,20; Lc 16,22). Estamos bastante cansados de la oscuridad, el cansancio, la tristeza y el remordimiento. Estamos bastante cansados de este mundo agotador. Estamos cansados de sus ruidos y su jaleo; su mejor música, es sólo un ruido. Pero ahora reina el silencio, y es un silencio que habla...: tal es nuestra suerte en lo sucesivo. Hoy es el comienzo de días tranquilos y serenos, en los que podemos escuchar a Cristo, con su " voz dulce y tranquila " (1R 19,12), porque el mundo ya no habla más.

    Despojémonos de este mundo, y revistámonos de Cristo (Ef. 4,22; Rm 13,14)... ¡Esforcémonos en desvestirnos así, para revestirnos de cosas invisibles e imperecederas! Esforcémonos en crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, día a día, año tras año, hasta que nos lleve con Él... en el Reino de su Padre y nuestro Padre, de su Dios y nuestro Dios (Jn 20,17).





sábado, 30 de marzo de 2013

¡¡¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN !!!

                                        



¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!" (Exultet -Pregón Pascual-) 

Quien muere con Cristo, con Cristo resucita. Que muramos cada día con Cristo, que no nos canse el trabajo diario, que no nos agobien las pruebas; somos responsables de la muerte de Cristo y la única Víctima es Él, nuestro Rey. 

Cristo en la Cruz ha vencido a la muerte y al pecado ¡ha resucitado! y esta certeza debe llenarnos de gozo.

 “La alegría es el secreto gigantesco del cristiano” 
(Gilbert K. Chesterton).

Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat

¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección!

Catecismo de la Santa Misa - 14ª Parte


Picture


SEGUNDA PARTE DE LA ANTE-MISA CULTO DIDASCÁLICO
I.- LA EPÍSTOLA 

436.- ¿Qué sigue a la Colecta? 
La lectura de un trozo de la Sagrada Escritura, sacado de los libros del Antiguo o del Nuevo Testamento. 

437.- ¿Qué objeto tiene esta lectura? 
Suministrar a la Asamblea el alimento sólido y necesario de la palabra de Dios.

438.- ¿Qué nombre se le da generalmente a esta lectura? 
Se le llama “Epístola”. 

439.- ¿Por qué se le da este nombre? 
Porque los pasajes de la Biblia más leídos en este momento, son las Epístolas o Cartas de San Pablo. 

440.- En la Misa solemne, ¿a quién corresponde el canto o la lectura de la Epístola? 
Le corresponde al Subdiácono. 

II.- GRADUAL, TRACTO y CANTO ALELUYATICO.

 441.- ¿Qué sigue a la “Epístola”?
Le sigue el rezo y canto del gradual y el tracto. 

442.- ¿Qué son el “Gradual” y el “Tracto”? 
Antiguamente, tanto el Gradual como el Tracto, eran cada uno un Salmo entero. Actualmente, el Gradual consta de una Antífona y de un Versículo, y el Tracto se compone sólo de algunos versículos. 

443.- ¿Qué objeto tiene el Gradual y el Tracto?
 Mover a devoción a los asistentes, comentando en alguna manera con palabras de la Sagrada Escritura, la lectura de la Epístola.

444.- ¿Qué se canta generalmente después del Gradual?
 Se canta el “aleluya”. 

445.- ¿Qué es el “Aleluya”?
 “aleluya” es una palabra hebrea que significa: “alabad a dios”. Se canta siempre después del Gradual, excepto durante la Septuagésima y la Cuaresma, en que se reemplaza el tracto. 

446.- ¿A qué se llama “Canto Aleluyático”?
 A un versículo que casi siempre acompaña al aleluya. 

447.- ¿Qué cosa es la Secuencia? 
Es una prolongación del ALELUYA, una especie de oda o himno sagrado en que se canta el misterio que se celebra. 

448.- ¿Todas las misas tienen “Secuencia”? 
Solamente seis Misas en el año eclesiástico tienen “Secuencia”. 

449.- ¿Qué Misas tienen “Secuencia”?
La de Pascua de Resurrección; La de Pentecostés; La de Corpus; La de las dos fiestas de los Dolores de María; y la de difuntos. 

III.- EVANGELIO y PROFESIÓN DE FE 

450.- ¿Qué sigue después del “Tracto” o del “Aleluya”?
La lectura del “evangelio”, que es la parte más importante de la Ante-Misa.

451.- ¿Cómo se preparan el Sacerdote y el Diácono para la lectura o canto del Evangelio? 
El Sacerdote, profundamente inclinado sobre el Altar, frente a la Cruz y el Diácono, arrodillado al pie del mismo, rezan antes de leer o cantar el Evangelio, la oración: “munda cor meum”, (“Purifica, Señor, mi corazón...”)

452.- ¿Qué piden el Sacerdote y el Diácono en esta oración?
Gracias y pureza de corazón para anunciar digna y competentemente el Santo Evangelio. 

453.- ¿Por qué decimos que la lectura del Evangelio es la parte más importante de toda la Ante-Misa? 
Porque en el Evangelio es Cristo quien viene y nos habla. 

454.- ¿Cómo sabemos esto? 
Por todos los honores que nuestra Madre la Santa Iglesia tributa al Libro de los Evangelios. 

455.- ¿Qué honores se le tributan al Evangelio?
En la Misa solemne lo lleva el Diácono sobre el pecho en procesión con luces encendidas. Lo inciensa al principiar su lectura, y terminada ésta, el Celebrante lo besa. 

456.- ¿Qué honores tributa la Asamblea al Evangelio? 
Todos los asistentes están de pie, llenos de respeto, vueltos hacia el Mensajero, y hasta el Obispo se quita la mitra.

457.- ¿Qué indican todos estos actos? 
Todos estos actos indican que Cristo está en medio de nosotros y nos habla palabras de vida eterna.

458.- ¿Qué contesta la Asamblea al terminarse la lectura del Evangelio? 
Contesta diciendo: “alabanza a ti, oh Cristo”. 

459.- ¿Qué sigue generalmente después del Evangelio?
Sigue la predicación: “sermón” u “homilía”. 

460.- ¿Qué ventajas tiene para los fieles la Predicación?
Las tres ventajas siguientes: 
1º - Les da a conocer el verdadero sentido del Evangelio; 
2º - Les hace conocer la Tradición, contenida en los escritos de los Padres de la Iglesia; y 
3º - Les permite encontrar en el Evangelio una regla clara y precisa para todas las circunstancias de su vida. 

461.- ¿Con qué termina la Ante-Misa? 
Se termina con el Evangelio o con el Credo si lo hay. 

462.- ¿Qué sentido o significado tiene el “Credo” en la Misa? 
Tiene un doble significado: 
1º - Es la respuesta a la Palabra Divina, escuchada en la Epístola, en el Evangelio y en el Sermón; y
2º - Es una plegaria pidiendo a Dios aumente nuestra fe para asistir debidamente a la “Misa Sacrificial”. 

463.- ¿Cómo debemos rezar el “Credo”? 
Debemos rezarlo de pie y con la mano derecha sobre el pecho, porque es una confesión pública de nuestra fe.


Continúa.....

30º Día del Mes en Honor de San José


MES EN HONOR DE SAN JOSÉ
                                               

                                   Pensamientos e invocaciones

Día 30º- Terror de los demonios.     
Oh San José, fortificado por la presencia y el recuerdo de Jesús, has podido vencer siempre cualquier ataque a tu fe por parte del demonio.  

Libera, oh San José, mi corazón y mi mente de toda maldad, para que sea un cristiano lleno de vida, redimido por la sangre de Cristo y un ciudadano honrado.


“Oración para pedir Pureza”
Padre y protector de la virginidad, glorioso San José, a cuya fiel custodia fue encomendada la misma inocencia , Cristo Jesús y la Virgen de la vírgenes, María; por esta doble y queridísima prenda, Jesús y María, te ruego y suplico que, incontaminada el alma, puro el corazón y el cuerpo casto, me concedas servir siempre purísimamente a Jesús y María. Amén

                                                       “ ID A SAN JOSÉ “

Numerosos Padres de la Iglesia han visto en el Antiguo Testamento a José, hijo del Patriarca Jacob, como un anuncio profético de José, el esposo virginal de MarÍa.   Los dos, por una serie de circunstancias providenciales, fueron a Egipto: el primero, perseguido por sus hermanos y entregado por envidia que prefigura la traición que se habría de cometer con Cristo; el segundo, huyendo de Herodes para salvar a Aquel que traía la salvación al mundo.    El primer José se convirtió en intendente de los graneros de Egipto; y cuando el hambre asolaba los pueblos vecinos y acudían al Faraón, éste les decía: Id a José y haced lo que él les diga. Y ahora también el hambre de doctrina, de piedad y de amor, asola la tierra, la Iglesia nos recomienda: Id a José.
En nuestros momentos de incertidumbres, de necesidades urgentes, de indecisiones, oímos la voz de Jesús que nos dice: ¡Id a José!    El que cuidó de Mí y de mi Madre en la tierra, continúa cuidando de Mí en mis miembros, que son todos los hombres necesitados.
San José gobernó la casa de Nazaret con autoridad de Padre, la Sagrada Familia no solo simboliza la Iglesia, sino que en cierto modo la contenía, como la semilla al árbol, como la fuente al río.    A Jesús, le es muy grato que tratemos y pidamos ayuda al que tanto amó ÉL en la tierra y ahora en el cielo, del que tantas cosas aprendió, con quien conversó desde que pudo pronunciar las primeras palabras.   El Patrocinio del Santo Patriarca sobre la Iglesia universal es principalmente de orden espiritual; pero también se extiende al orden temporal como la del otro José, hijo de Jacob, llamado por el rey de Egipto “salvador del mundo”.


“Sucedió en Fátima el 13 de Octubre de 1917”

De manera particular, Dios quiere hacer relucir la persona y misión de San José en su relación con los Corazones de Jesús y María.   La primera indicación de ello fue dada en las apariciones de la Virgen de Fátima, en Portugal.   En la última aparición de la Virgen el 13 de Octubre, San José aparece junto con el Niño Jesús y bendice al mundo; Sor Lucía, la principal vidente, relata lo sucedido: “Mi intención (en gritar a la gente que miraran hacia arriba) no era llamarles la atención hacia el sol, porque yo no estaba consciente de su presencia.   Fui movida a hacerlo bajo la dirección de un impulso interior.   Después que Nuestra Señora había desaparecido en la inmensidad del firmamento, contemplamos a San José con el Niño Jesús y a nuestra Señora en un manto azul, al lado del sol, San José y el Niño Jesús aparecieron para bendecir al mundo, porque ellos trazaron la Señal de la Cruz con sus manos.   Cuando un poco más tarde, esta aparición desapareció, vi a Nuestro Señor y a la Virgen; me parecía que era Ntra. Sra. de los Dolores.   Nuestro Señor apareció para bendecir al mundo en la misma manera que lo hizo San José.   Esta aparición, también desapareció y vi a Ntra. Sra. una vez más, esta vez como Ntra. Sra. del Carmen”.
Ese día en Fátima, se hicieron presentes los Dos Corazones y San José.   Dios nos revela los Corazones de Jesús y María, pues ellos son la esperanza de la humanidad.   Es el amor y la misericordia de estos Dos Corazones los que salvarán al mundo del pecado y de la muerte.   Pero el misterio de la presencia de San José revela que, unido al amor de los Dos Corazones, Dios espera y busca el amor y la respuesta del hombre para con su hermano.     Dios salvará a la Humanidad por medio del amor: el Amor de Jesús y María y de todos aquellos que, como San José se unan y vivan dentro de ese amor.
Así como por designio de Dios, el Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen está unido “indisolublemente” al Corazón de Cristo, de manera que estos Dos Corazones permanezcan unidos para siempre y por ellos nos llegara la salvación, así mismo por designio de Dios, el corazón que más de cerca vive en alianza con éstos Dos Corazones, es el corazón de San José.
La presencia de San José en dos de las apariciones de la Santísima Virgen aprobadas por la Iglesia  -Knock y Fátima-, muestran el deseo de Dios de que se reconozca a San José.   En la aparición de Fátima, vemos como Dios no dejó duda alguna de la importancia de San José en su plan para la conversión del mundo a través del Inmaculado Corazón de María.   Fue la misma Virgen María, la que anunció en su aparición del 13 de septiembre, de que en octubre no solo haría un milagro para que todo el mundo creyera, sino que San José vendría con el Niño Jesús a bendecir al mundo.
La Virgen le dijo a Lucía: “Continúen rezando el Rosario para obtener el fin de la guerra.   En octubre, Nuestro Señor vendrá así como Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Carmen.   San José aparecerá con el Niño Jesús y bendecirá al mundo”.
San José dado como protector de los Dos Corazones en el principio, está ahora encomendado por Dios como protector de toda la familia humana.   De forma particular, San José es protector de todos aquellos que aman a los Dos Corazones, que se han unido a ellos y que promueven su pronto Reinado en la Humanidad; él es precisamente el primer Corazón que se unió a  Ellos  en amor,  en servicio y  en fidelidad para mayor Gloria de Dios.
Son los apóstoles de los Dos Corazones los que de una manera nueva deben acogerse a la protección de San José y pedirle a él, que les enseñe a amar, a servir, a sacrificarse y a permanecer unidos a éstos Dos Corazones como él lo hizo toda su vida. ¡San José protector... Ruega por nosotros!      Amén.