viernes, 21 de agosto de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
domingo, 14 de junio de 2020
sábado, 13 de junio de 2020
martes, 9 de junio de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
DÍA DE SAN JOSE OBRERO - 1º DE MAYO

San José.
Afirma Santo Tomás de Aquino que "hay tres cosas que Dios no podría haber hecho más sublimes de lo que son: la Humanidad de Nuestro Señor Jesucristo, la gloria de los elegidos y la incomparable Madre de Dios, de quien se dice que Dios no pudo hacer ninguna madre superior. Podéis acrecentar una cuarta cosa, en loor de San José. Dios no pudo hacer un padre más sublime que el Padre adoptivo del Hombre-Dios".
A lo que agrega el melifluo San Bernardo: "Ya que todo lo que pertenece a la esposa pertenece también al esposo, podemos pensar que José puede distribuir como le parezca los ricos tesoros de gracia que Dios confió a María, su casta Esposa".
"Además, en el transcurso de los años pasados en Nazaret, Jesús colmó el corazón de San José con ternura de amor tal como jamás ningún padre creado la sintió ni sentirá, 'no sólo - como dice el Padre Huguet- para que José lo pudiese amar como Hijo, sino para que pudiese amar a todos los hombres como a sus hijos, pues, del mismo modo que todos somos hijos de María, así lo somos también de San José. (...) Y después de la devoción a la Santísima Virgen, nada hay más agradable a Dios ni más provechoso para nuestras almas que la devoción al santo Patriarca San José'".
"Habiéndosele concedido a Santa María Magdalena de Pazzis -una de las más gloriosas Santas hijas de Nuestra Señora del Escapulario- contemplar en un éxtasis la gloria de San José, exclamó: 'José, unido como está a Jesús y a María, es como una estrella resplandeciente que protege a las almas que bajo el estandarte de María, traban la batalla de la vida'".
"Cuando Santa Teresa fundó el primer monasterio de la Reforma del Carmelo, le dijo Nuestro Señor: 'Deseo que sea dedicado a San José y lleve su nombre. Este santo guardará una de las puertas y la Santísima Virgen la otra y Yo estaré entre vosotras'".
"Otra vez, se encontraba Santa Teresa en una sencilla iglesia de los Padres Dominicos, cuando sintió que alguien le colocaba sobre los hombros un hermosísimo manto. Durante unos instantes, no vio quién se lo ponía, pero poco después reconoció a la Santísima Virgen y a Su bendito Esposo San José. La Santa experimentó en su corazón una gran alegría. María habló y mientras Santa Teresa escuchaba esa voz celestial, tuvo la impresión de apretar en su mano la de la Virgen.'Estoy tan satisfecha de que lo hayas consagrado a San José [a su primer convento de la reforma carmelitana] que puedes pedir lo que quieras para tu convento, con la certeza absoluta de que lo recibirás'. Los dos Santos Esposos colocaron entonces en las manos de Teresa una piedra preciosa de gran valor y dejaron a la Santa inundada de la más pura alegría y del más ardiente deseo de ser enteramente consumida por la fuerza del amor divino".
"Un día, al salir de su monasterio, dos religiosos carmelitas encontraron a un venerable anciano que avanzaba en dirección a ellos. Se puso entre los dos y les preguntó de dónde eran. El mayor respondió que eran Carmelitas.
-Padre- preguntó entonces el desconocido- ¿por qué vosotros, los Carmelitas, tenéis tanta devoción a San José?
El religioso dio varias razones, subrayando principalmente que Santa Teresa había tenido esa devoción y la había inculcado en aquellos que la siguieron. Cuando el padre terminó de hablar, el desconocido dijo:
-'Hacedme caso y tened a San José la misma devoción que tuvo Santa Teresa; todo cuanto le pidiereis, lo alcanzaréis'.
Y diciendo esto, desapareció".
No me acuerdo hasta ahora, decía Santa Teresa, de haberle suplicado cosa a San José que haya dejado de hacer.
Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este Bienaventurado Santo.
No he conocido de persona que deveras le sea devoto que no la vea más aprovechada en virtud, porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan.
Sólo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no lo creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción.
ORACIÓN A SAN JOSÉ DE SANTA TERESA
Glorioso Patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi auxilio en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución. Mi bienamado Padre, toda mi confianza está puesta en Vos. Que no se diga que Os he invocado en vano y puesto que Vos podéis todo ante Jesús y María, mostradme que vuestra bondad es tan grande como vuestro poder. Amén.
ORACIÓN PARA PEDIRLE UNA BUENA MUERTE
Poderoso patrono del linaje humano, amparo de pecadores, seguro refugio de las almas, eficaz auxilio de los afligidos, agradable consuelo de los desamparados, glorioso San José, el último instante de mi vida ha de llegar sin remedio; mi alma quizás agonizará terriblemente acongojada con la representación de mi mala vida y de mis muchas culpas; el paso a la eternidad será sumamente duro; el demonio, mi enemigo, intentará combatirme terriblemente con todo el poder del infierno, a fin de que pierda a Dios eternamente; mis fuerzas en lo natural han de ser nulas: yo no tendré en lo humano quien me ayude; desde ahora, para entonces, te invoco, padre mío; a tu patrocinio me acojo; asísteme en aquel trance para que no falte en la fe, la esperanza y en la caridad; cuando tú moriste, tu Hijo y mi Dios, tu Esposa y mi Señora, ahuyentaron a los demonios para que no se atreviesen a combatir tu espíritu. Por estos favores y por los que en vida te hicieron, te pido ahuyentes a estos enemigos, para que yo acabe la vida en paz, amando a Jesús, a María y a ti, San José. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en la última agonía.
Jesús, José y María, recibid cuando muera, el alma mía.
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martes, 28 de abril de 2020
lunes, 27 de abril de 2020
Un arma formidable: El Rosario

Un arma formidable: El Rosario
3/02/1985 - Nº 465
Hija: Quiero que sepáis, el porqué de mi imagen con el Niño y el Rosario.
El Niño, significa pureza y nueva vida, ya que Jesús Niño es el renacer a la Vida, es la fuente salvadora de toda alma sedienta. El Rosario, os lo estoy ofreciendo como consuelo, para que, rezando el Santo Rosario, volquéis todos vuestros dolores, vuestras necesidades y súplicas. Como Madre, os escucho queridos hijos, grande es mi Amor por vosotros. Amén.
19/04/1986 - Nº 850
Veo una enorme corona de Rosarios blancos. Veo a la Santísima Virgen y me dice: Ves esta corona, porque esto es lo que deseo que hagáis, una verdadera corona de rosarios.
Oración, hija mía, oración, ¡cuántas bocas permanecen aún calladas!, sin conocer siquiera una oración que los acerque al Señor. El Santo Rosario es el arma a la cual le teme el enemigo, es también el refugio de los que buscan alivio a sus pesares y es la puerta para entrar en mi Corazón. Gloria al Señor por la Luz que da al mundo.
7/10/1986 - Nº 986
Gladys: Con el Santo Rosario se puede enfrentar cualquier peligro, ya que en él está presente Cristo y la Madre de Cristo.
Es la oración profunda, la inmediata comunicación con el Señor y con María. Es el regalo que os estoy dando para que vosotros lo aceptéis y lo conservéis mediante su rezo. Amén, amén.
29/08/1987 - Nº 1248
La bendición de un Rosario tiene mucho valor; tanto como la oración misma.
Quiero decirte que estando bendecido el Rosario con que se reza, la oración se convierte en una súplica de amor al Señor y Él a su vez, vuelca en ese hijo que ora, Su Bendición. Por eso es tan importante, tener el Rosario entre las manos mientras se reza. Alabado por siempre sea el Señor.
7/10/1988 - Nº 1531
“En este día, responded a Mi pedido: Rezad el Santo Rosario; sea ésta una amorosa respuesta a la Madre.
La oración, malogra el accionar del demonio, no permite que actúe en las almas. La oración del humilde, es súplica de amor que, renovada, llega como una ofrenda al Señor. No dejéis que esta flor, que es la oración, se marchite, regadla constantemente. Alabado sea el Altísimo. Predícalo hija mía.”
19/11/1988 - Nº 1557
Gladys, el arma que constituye mayor influencia sobre el mal, es el rezo del Santo Rosario.
Con este rezo, se ahonda en la vida espiritual, el espíritu crece en amor a Dios y lo aleja así, del pecado. Disipa las sombras del espíritu y hace que éste permanezca fiel a Dios. Agradad hijos míos, al Señor, orando, ya que de esta manera, se rechazan las tentaciones del maligno. Por siempre sea glorificado el Señor. Hazlo conocer a todos tus hermanos.
19/11/1988 - Nº 1641
Mi amada hija, es ésta la hora en que Mi intervención de Madre, es más fuerte que nunca.
Es por eso que no quiero que mis hijos estén debilitados, sino protegidos contra todo mal. Hijos míos: Rezad el Santo Rosario; la oración aclara los más oscuros caminos. No reneguéis de la oración, sólo orad. Amén, amén. Predícalo.
28/4/1989 - Nº 1648
Guardad hijos míos, en vuestra tarea diaria, un tiempo para el Señor.
Vuelvo a repetiros: Rezad el Santo Rosario, meditadlo. Dad vuestro sí, como lo dio vuestra Madre; acompañad a Jesucristo, a beber de Su Cáliz; abrid las puertas de vuestro corazón; preparad vuestro espíritu para que podáis recibir un día, la Gloriosa Venida de Mi Hijo. Estad en completa unión con la Madre y no os afectará ningún mal. Gloria al Altísimo. Predícalo.
8/7/1989 - Nº 1679
Hija, los dominios de satanás buscan extenderse, pero nada teman los hijos que se abandonan en esta Madre.
Debe crecer esa fe, ese abandono, esa seguridad en María. Lo logrará aquél que se apegue frecuentemente al Santo Rosario. Orad, el Señor escucha. Glorificado sea su Nombre. Predícalo. Leed: San Mateo C. 21, V. 22 22 Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán.
3/9/1989 - Nº 1701
Hija mía: Quiero el crecimiento espiritual de todos mis hijos.
Muchos son los que están gravemente enfermos espiritualmente porque no oran. La oración, preferentemente el rezo del Santo Rosario, hace que el alma crezca y vaya hacia Dios. No lo olvidéis, socorridos sois por Mí. Glorificado sea el Nombre de Dios. Hazlo conocer. Leed: Romanos C. 8, V. 26 26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.
(Mensajes de María del Rosario de San Nicolás, Argentina)
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sábado, 25 de abril de 2020
Mons. OTTAVIO MICHELINI

Confidencias de Jesús a un Sacerdote
Mons. Ottavio Michelini
13 de febrero de 1976
LA COMUNION DE LOS SANTOS
(...) “El Paraíso es una cosa tan grande que vosotros peregrinos en la tierra no podéis comprender.
En el Paraíso no hay posibilidad ni de crecimiento, ni de disminución de la propia felicidad que no consiste, como vosotros estáis tentados de pensar, en una, aunque feliz, pero inmóvil situación de contemplación de Dios y de todas las bellezas del Universo que en él se reflejan.
En el Paraíso la vida no es inmovilidad estancada, aunque sobrenaturalmente maravillosa.
En el Paraíso la felicidad se renueva en aquel instante sin pasado y sin futuro, que se llama eternidad y que es siempre infinitamente nuevo (...)”.
En humildad de espíritu alabad y glorificad a Dios, Uno y Trino, por haber sido escogidos, aunque en medida diversa, pero todos para el mismo fin, como obreros cualificados para trabajar en la viña del Señor, para contener el irrumpir de las aguas del Infierno por medio de las cuales se trata de derribar la Iglesia de la que Jesús es Cabeza tres veces Santo. De Él, Cabeza, se quiere destruir la identidad divina y humana; se quiere destruir a la Virgen Santísima, la Madre que ha engendrado a la Iglesia en el dolor y en el amor sin límites.
Sois hijos predilectos llamados para colaborar, con la oración y el sufrimiento, para que la Iglesia no sea destruida como el Infierno y sus aliados quisieran.
Realmente unidos
Acordaos de la Comunión de los Santos: estáis realmente unidos a nosotros.
Es un poco tibia vuestra fe en este gran Misterio. Somos hijos del mismo Padre celeste, tenemos en común la misma santa Madre, circula en nosotros la misma linfa vital. Tenemos los mismos intereses: la gloria de Dios para propugnar en todas partes, la realización de la voluntad divina.
No olvides nunca que la muerte corporal os separa solo físicamente, pero no espiritualmente.
Este grande y misterioso dogma, no basta con creerlo vagamente. Debe ser vivido en su realidad humana y sobrenatural. El hilo de la vida no se rompe enteramente sino sólo parcialmente.
Os repito: ¡vivid este Misterio día y noche!
(Confidencias de Jesús a un Sacerdote – P. Ottavio Michelini)
lunes, 20 de abril de 2020
Benditas Almas del Purgatorio
Bellísima historia. |
Una pobre niña sirvienta en Francia llamada Jeanne Marie escuchó una vez un sermón sobre las Santas Almas, el cual dejó una impresión indeleble en su mente. Fue profundamente movida por el pensamiento del intenso e incesante sufrimiento que soportaban las pobres Almas, y se horrorizaba al ver cuán cruelmente eran olvidadas y dejadas de lado por sus amigos de la Tierra.
Otra cosa que la impresionó profundamente es oír que hay muchas almas que están tan cerca de su liberación, que una sola Misa sería suficiente para ellas; pero que son retenidas largo tiempo, hasta años, sólo porque este último y necesario sufragio fue olvidado o negado! Con una fé simple, Jeanne Marie resolvió que, costara lo que costara, ella tendría una Misa por las Pobres Almas cada mes, especialmente por las más cercanas al Cielo. Ella ahorraba un poquito, y a veces con dificultad, pero nunca falló en su promesa. En una ocasión fué a París con su patrona, y la niña cayó enferma. por lo cual se vio obligada a ir al Hospital. Desafortunadamente, la enfermedad resultó ser de largo tratamiento, y su patrona tuvo que regresar a casa, deseando que su mucama pronto se reuniera con ella. Cuando al final la pobre sirvienta pudo dejar el hospital, y allí había dejado todos sus ahorros, de manera que sólo le quedaba en la mano un franco. Qué hizo? A dónde ir? De repente, un pensamiento cruzó su mente y se acordó que no había ofrecido ese mes una Misa en favor de las Pobres Almas. Pero tenía sólo un franco! Apenas le alcanzaría para comer. Como tenía confianza que las Almas del Purgatorio le ayudarían, fue hasta una Iglesia y pidió hablar con un sacerdote, para que ofrezca una Misa, en favor de las Almas del Purgatorio.El aceptó, aunque jamás imaginó que la modesta suma que la niña ofreció era el único dinero que la pobre niña poseía. Al terminar el Santo Sacrificio, nuestra heroína dejó la Iglesia. Una cierta tristeza nubló su rostro, y se sintió totalmente perpleja. Un joven caballero, tocado por su evidente decepción, le preguntó si tenía algún problema y si podía ayudarla. Ella le contó su historia brevemente, y finalizó diciendo cuanto deseaba trabajar. De alguna manera se sintió consolada por la forma en que el joven la escuchaba, y recobró la confianza. "Será un placer ayudarte" dijo." Conozco una dama que en este momento está buscando una sirvienta. Ven conmigo". Y dicho esto le guió hasta una casa no muy lejos de allí y le pidió que ella tocara el timbre, asegurándole que encontraría trabajo. En respuesta al toque de timbre, la dama de la casa abrió ella misma la puerta y preguntó a Jeanne Marie que quería. "madam" dijo ella, "Me dijeron que usted está buscando una mucama. No tengo trabajo y me agradaría tener el puesto". La dama estaba perpleja y replicó: "¿Quién pudo haberte dicho que necesitaba una mucama? Hace sólo un par de minutos que acabo de despedir a la que tenía, acaso te has encontrado con ella?" "No, Madam. La persona que me informó que usted necesitaba una mucama fue un joven caballero". "Imposible!, exclamó la señora, ningún joven, de hecho nadie, pudo haberse enterado que necesitaba una mucama". "Pero madam", dijo la niña, apuntando un cuadro en la pared" ése es el hombre que me lo dijo". "No, mi niña, ese es mi único hijo, que ha muerto hace ya más de un año! "Muerto o no" aseguró la niña," el fue el que me trajo hasta aquí, y aún me guió hasta la puerta. Vea la cicatriz en la frente. Lo reconocería donde fuera". Luego, le contó toda la historia, con su último franco, y de cómo ella obtenía Misas por las Santas Almas, especialmente por las mas cercanas al Cielo. Convencida al final de la veracidad de la historia de Jeanne Marie, la dama la recibió con los brazos abiertos. "Ven, pero no como mi siriventa, sino como mi querida hija. Tu has enviado a mi queridisimo hijo al Cielo. No tengo duda que él fue el que te trajo a mí". Después de haber leído esta bella historia, si deseamos encargar Misas por los Difuntos para todo el mes de Mayo, hagamos Click aquí. |
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