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martes, 12 de julio de 2016

Ángel de la Guarda

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Diario vivir

Ángel de la Guarda
Desde pequeños nos han enseñado que a nuestro lado hay un ángel puesto por Dios para que nos cuide y proteja. Pero a medida que hemos crecido, ya nos hemos olvidado de que ese ángel sigue estando a nuestro lado.
Es tiempo de que renovemos nuestra fe en nuestro Ángel Custodio, que Dios nos ha dado para que nos ayude a superar la prueba de esta vida y llegar felizmente al Cielo y evitar el Infierno.
Debemos tener más devoción a nuestro Ángel de la Guarda e invocarlo todos los días, en cada momento, porque él puede intervenir más, cuanto más lo invocamos. En cambio, si no lo llamamos en nuestro auxilio, él no puede hacer mucho por nosotros.
Pero pensemos un poco. Si Dios ha colocado un Ángel suyo a nuestro lado, es porque tenemos necesidad de él, ya que Dios nunca hace algo inútil. Y la necesidad es porque el demonio nos quiere llevar a la perdición y, si no tuviéramos con nosotros a nuestro ángel, estaríamos perdidos, porque el demonio es más fuerte que nosotros ya que es un ángel caído. Entonces por eso Dios nos ha dado un ángel para que la lucha sea más pareja.
Ahora bien, ¿qué pasará si nosotros no invocamos a nuestro ángel para que nos auxilie en este combate? Sucederá que seremos vencidos.
Para que esto no se realice, invoquemos y recémosle al Ángel de la Guarda con la sencilla oración que nos enseñaron de pequeños: “Ángel de mi Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María”. O también la otra oración que nos enseña la Iglesia: “Ángel de Dios que eres mi custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.”
Y si no, simplemente, llamémoslo en nuestro auxilio como llamamos a un amigo. Hablemos con él como con un hermano, porque es una verdad de fe que nuestro ángel siempre está con nosotros.
Todos los hombres tienen a su ángel, pero muchísimos no lo invocan y así su acción queda muy reducida e incluso anulada.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 25 de mayo de 2016


Angel de la guarda

Mensaje espiritual

Ángel de la Guarda.
Todos los hombres, desde que nacemos, tenemos un Ángel de la Guarda, un Ángel Custodio, que cuida de nosotros durante todo el tiempo que vivimos en la tierra y nos acompaña más allá de la tierra.
Es necesario que tengamos mucha confianza en este espíritu celestial que Dios nos ha asignado, porque si estuviéramos solos frente al demonio, la lucha sería desigual, pues los demonios, por ser ángeles caídos, son muy superiores a los hombres; es por eso que Dios ha puesto a nuestro lado un ángel que nos ayude a combatir contra las fuerzas del mal y así la lucha está equilibrada.
Ahora bien, el Ángel de la Guarda interviene en la medida en que solicitamos que lo haga. Si nosotros nos quedamos callados y no lo invocamos, él no puede intervenir todo lo que quisiera para llevarnos por el buen camino.
En estos tiempos en que nos acercamos a la venida del Reino de Dios a la tierra, y en que la lucha del Cielo y el Infierno se hacen cada vez más terribles, debemos acudir a nuestro Ángel Custodio lo más frecuentemente posible, porque es la gran ayuda que el Señor nos ha puesto a nuestro lado. Invoquémosle siempre con la siguiente oración: “Ángel de Dios, que eres mi Custodio, ya que la Soberana Piedad me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén”. Entonces, si hacemos así, estaremos siempre protegidos por este mensajero celestial y los ataques del Maligno no podrán hacernos ningún daño.
Otra buena práctica es rezarles a los Ángeles de la Guarda de las otras personas, para que ellos predispongan los ánimos para el bien y lleven a sus custodiados a cumplir la voluntad de Dios. Antes de hacer apostolado o hablar a alguien de Dios y de las cosas de Dios, siempre es bueno invocar a su Ángel Custodio para que lo prepare de la mejor manera para recibir la Verdad.
Una oración que seguramente nos han enseñado desde pequeños y que también es muy recomendable usar, es la siguiente: “Ángel de mi Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María”.