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viernes, 1 de noviembre de 2013

Los Novísimos

Los Novísimos

       
Etiquetas: Abandono en DiosCieloMuerte
Se llaman Novísimos a las cosas que acaecerán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. La Iglesia invita a reflexionar sobre ellos en el mes de noviembre.

San Josemaría habla del paso del tiempo:
Tengo que hablaros del tiempo, de este tiempo que se marcha. A los cristianos, la fugacidad del caminar terreno debería incitarnos a aprovechar mejor el tiempo, de ninguna manera a temer a Nuestro Señor, y mucho menos a mirar la muerte como un final desastroso. 


Al pensar en esta realidad, entiendo muy bien aquella exclamación que San Pablo escribe a los de Corinto: tempus breve est!,¡qué breve es la duración de nuestro paso por la tierra! Estas palabras, para un cristiano coherente, suenan en lo más íntimo de su corazón como un reproche ante la falta de generosidad, y como una invitación constante para ser leal. Verdaderamente es corto nuestro tiempo para amar, para dar, para desagraviar. No es justo, por tanto, que lo malgastemos, ni que tiremos ese tesoro irresponsablemente por la ventana: no podemos desbaratar esta etapa del mundo que Dios confía a cada uno.
Amigos de Dios, 39

Inevitable
La muerte llegará inexorable. Por lo tanto, ¡qué hueca vanidad centrar la existencia en esta vida! Mira cómo padecen tantas y tantos. A unos, porque se acaba, les duele dejarla; a otros, porque dura, les aburre... No cabe, en ningún caso, el errado sentido de justificar nuestro paso por la tierra como un fin.
Hay que salirse de esa lógica, y anclarse en la otra: en la eterna. Se necesita un cambio total: un vaciarse de sí mismo, de los motivos egocéntricos, que son caducos, para renacer en Cristo, que es eterno.
Surco, 879

El tiempo es nuestro tesoro, el "dinero" para comprar la eternidad.
Surco, 882

Sin miedo
¡No me hagas de la muerte una tragedia!, porque no lo es. Sólo a los hijos desamorados no les entusiasma el encuentro con sus padres. 
Surco, 885

Cuando pienses en la muerte, a pesar de tus pecados, no tengas miedo... Porque El ya sabe que le amas..., y de qué pasta estás hecho.

Si tú le buscas, te acogerá como el padre al hijo pródigo: ¡pero has de buscarle! 
Surco, 880 

Morir no, Vivir
La muerte, hijos míos, no es un paso desagradable. La muerte es una puerta que se nos abre al Amor, al Amor con mayúscula, a la felicidad, al descanso, a la alegría. No es el final, es el principio. Para un cristiano morir no es morir; es vivir. Vivir con mayúscula. Enfrentaos con la muerte. Dad la cara. Contad con ella; tiene que venir… ¿Por qué vas a tener miedo? Esconder la cabeza debajo del ala con miedo, con pánico ¿por qué? Señor, la muerte es la vida. Señor, la muerte para un cristiano es el descanso, y es el Amor y de ahí no salgo.
San Josemaría responde a Cómo afrontar el miedo a la muerte

El verdadero cristiano está siempre dispuesto a comparecer ante Dios. Porque, en cada instante si lucha para vivir como hombre de Cristo, se encuentra preparado para cumplir su deber.
Surco, 875

Cara a la muerte, ¡sereno! Así te quiero. No con el estoicismo frío del pagano; sino con el fervor del hijo de Dios, que sabe que la vida se muda, no se quita. ¿Morir?... ¡Vivir!
Surco, 876

La corona que vale
Doctor en Derecho y en Filosofía, preparaba una oposición a cátedra, en la Universidad de Madrid. Dos carreras brillantes, realizadas con brillantez.
Recibí un aviso suyo: estaba enfermo, y deseaba que fuera a verle. Llegué a la pensión, donde se hospedaba. "Padre, me muero", fue su saludo. Le animé, con cariño. Quiso hacer confesión general. Aquella noche falleció.
Un arquitecto y un médico me ayudaron a amortajarle. Y, a la vista de aquel cuerpo joven, que rápidamente comenzó a descomponerse..., coincidimos los tres en que las dos carreras universitarias no valían nada, comparadas con la carrera definitiva que, buen cristiano, acababa de coronar.
Surco, 877

Todo se arregla, menos la muerte... Y la muerte lo arregla todo.
Surco, 878

jueves, 31 de octubre de 2013

Secretos para bien morir


Juicio final dios jesus veredicto
Secretos para bien morir
No estamos preparados.
Hay que reconocer que los hombres no estamos preparados para la muerte; ni para nuestra propia muerte, ni para la muerte de nuestros seres queridos, pues Dios no ha hecho la muerte, el hombre no había sido creado para morir, sino que la muerte entró en el mundo por causa del pecado, y ahora todos debemos hacer la dura experiencia de morir, para la cual no nos hallamos preparados.
Por eso, ya que la muerte vendrá sobre nosotros, es bueno que meditemos en ella todos los días, pues es lo más seguro que sabemos: que un día moriremos.
Siendo esto así, y sabiendo que del momento de la muerte depende que vayamos al Cielo o al Infierno, es entonces que tenemos que hacer el propósito de aprovechar la vida sobre la tierra, para bien morir, pues de dicho momento dependerá nuestro destino eterno.
La muerte para nosotros es un misterio, entonces acudamos a Jesús y a los santos, que ya han pasado por esa experiencia y nos pueden ayudar a bien morir, y en especial San José, que según la tradición murió entre los brazos de Jesús y de María.
Y debemos saber que con la muerte corporal no termina todo, sino que en realidad todo comienza realmente, pues no es el fin, sino el principio de la vida bienaventurada en el Paraíso, o de la tremenda pesadilla del Infierno.
Jesús no puede abolir la muerte, y todos tendremos que morir; pero Él sabe hacer dulce y agradable la muerte a quien se confía a su Sagrado Corazón.


El que mal anda, mal acaba.
Es un dicho popular: “El que mal anda, mal acaba”. Y esto puede aplicarse a la vida de cada uno de los hombres sobre la tierra, porque el árbol suele caer hacia el lado que está inclinado. Y si tenemos una vida desordenada es lógico que terminen nuestros días en el desorden, con la grave posibilidad de caer en el Infierno para siempre.
Por eso tenemos que tratar de vivir bien, en gracia de Dios, siempre, para que nuestra muerte sea serena y feliz, sin congojas ni terrores. Es cierto que hay casos en que muchos hombres, después de una vida de pecado, en el último momento se han vuelto a Dios y se han salvado. Esto le sucedió al Buen Ladrón, que tuvo toda la vida lejos de Dios y en el último instante se convirtió y se salvó. Pero nosotros no podemos poner nuestra esperanza en que tendremos tiempo de cambiar antes de la muerte, así que debemos vivir en gracia de Dios siempre, para tener una buena muerte.
Todos tenemos que pasar por la dura experiencia de la muerte, ya que la muerte no fue creada por Dios, sino que ella entró en el mundo por el pecado, por el demonio, y ahora todos los hombres tenemos que morir.
Siendo esta una gran verdad y que no podemos escapar de la muerte, es necesario que seamos sensatos y pensemos en ella, para afrontarla de la mejor manera posible cuando nos llegue.


Hay que tener en cuenta en las postrimerías, los novísimos:

Significado de "postrimería": 

f. Ultimo período o últimos años de la vida.


Se llaman Novísimos a las cosas que acaecerán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno: el cielo o el infierno. La Iglesia invita a reflexionar sobre ellos en el mes de noviembre.

MUERTE - JUICIO - CIELO o INFIERNO