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jueves, 21 de marzo de 2019
miércoles, 8 de junio de 2016
Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Jesús, el rey de los corazones está como en su trono real para recibir el homenaje y la obediencia de todos los demás corazones, con la puerta siempre abierta para que todos puedan acercarse y tener audiencia siempre y en cualquier momento." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Santo Padre Pio de Pietrelcina
"Aun admitiendo que hubieras cometido todos los pecados de este mundo, Jesús te repite: te son perdonados tus muchos pecados porque has amado mucho." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
lunes, 19 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"En las tentaciones lucha con valentía junto con las almas fuertes y combate junto al jefe supremo." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
viernes, 16 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Está más cerca de Dios el malhechor que se avergüenza de haber actuado mal, que el hombre honesto que se avergüenza de hacer el bien." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
lunes, 12 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"El amor nos hace mirar las cosas de este mundo por lo que son,
el temor nos pone en guardia de toda negligencia."
(Santo Padre Pio de Pietrelcina)
domingo, 11 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor."
(Santo Padre Pio de Pietrelcina)
La Misa del Padre Pío
La misa del Padre Pío
Una descripción de quien vivió su Misa.
Fra Modestino Fucci (1917-2011) fue un santo hermano laico que vivió junto al Padre Pío en el convento de San Giovanni Rotondo durante muchos años. A menudo tenía el privilegio de servir en la tradicional Misa en latín celebrada por San Pío.
El Hermano Modestino registró cuidadosamente sus impresiones de lo que era servir en el Santo Sacrificio de la Misa celebrada por el Padre Pío, y se ha publicado en el último número de la revista “La voz del Padre Pío.”
Los siguientes son extractos del artículo “Testigo del Padre”.
Me gustaba ver y observar al Padre Pío de cerca todo el tiempo, desde el momento en que abandonaba su celda en la madrugada para celebrar la Misa, se lo veía en un estado de sufrimiento y angustia. Parecía inquieto.
Tan pronto como llegaba a la sacristía, donde se ponía las vestiduras sagradas, tenía la impresión de que él ya no estaba al tanto de lo que sucedía a su alrededor. Estaba totalmente absorto y consciente de lo que iba el cumplir. Su rostro, que era de color normal, se volvía terriblemente pálido cuando se ponía el amito. Desde ese momento no le prestaba más atención a nadie.
Vestido con los ornamentos sagrados hacía su camino hacia el altar. A pesar de que caminaba delante de él, yo era consciente de que su marcha se hacía como arrastrando, con el rostro triste. Parecía agacharse cada vez más, como si estuviera aplastado bajo el peso de una cruz invisible gigantesca.
Una vez que llegaba al altar lo besaba amorosamente y su pálido rostro se inflamaba. Sus mejillas se convertirían en carmesí, su piel tan transparente que casi se veía el flujo sangre que corría por sus mejillas.
Después en el Confiteor (Yo Confieso), se golpeaba el pecho con golpes huecos y pesados como acusándose de todos los peores pecados cometidos por el hombre. Sus ojos permanecían cerrados, sin poder evitar gruesas lágrimas, que desaparecían en la espesa barba.
En el Evangelio, al anunciar la Palabra de Dios, parecía como si se alimentara a sí mismo con estas palabras, saboreando su dulzura infinita.
Inmediatamente después, el coloquio entre el Padre Pío y el Eterno empezaba. Este coloquio causaba que el Padre Pío llorara abundantes lágrimas, que se le veía limpiar con un gran pañuelo.
El Padre Pío, que había recibido el don de la contemplación del Señor, entraba en los abismos del misterio de la Redención. Ante los velos de misterio, que habían sido arrancados por el sufrimiento de su fe y amor, todas las cosas humanas desaparecían de su vista. Ante su mirada estaba sólo Dios.
Todo el mundo veía el sufrimiento del Padre Pío. Él pronunciaba las oraciones litúrgicas con dificultad e interrumpido por sollozos. La vergüenza que sentía por estar en la presencia del Padre y la mirada escrutadora de los demás era enorme. Probablemente habría preferido celebrar la misa en la soledad de manera que fuera capaz de dar rienda suelta a su sufrimiento y a su amor indescriptible.
En esos momentos el Padre Pío vivía con sensibilidad y realmente sentía la Pasión del Señor. El tiempo pasaba rápidamente, pero él estaba fuera del tiempo. Esa era la razón por la que la misa durara una hora y media o probablemente más.
En la elevación su sufrimiento alcanzaba gran altura. Mirando su llanto, sus sollozos, tenía miedo de que su corazón fuera a estallar; estaba a punto de desmayarse de un momento a otro. El Espíritu de Dios había ya penetrado en todo su cuerpo. Su alma estaba absorta en Dios. Él se ofrecía a sí mismo con Cristo, víctima de sus hermanos en el exilio.
Cada gesto denotaba su relación con Dios. Su corazón debería quemarse como un volcán. Él oraba intensamente por sus hijos espirituales, por los enfermos, y por aquellos que ya habían dejado este mundo. De vez en cuando se inclinaba en el altar sobre sus codos, probablemente para aliviar sus pies heridos por el peso de su cuerpo. Le oía repetir a menudo a través de sus lágrimas: “¡Dios mío, Dios mío!” Un espectáculo de fe, el mor, sufrimiento y emoción que alcanzaba el punto de dramatismo cuando el Padre levantaba la hostia. Las mangas del sobrepelliz bajaban y sangraban las manos a la vista de todos, mientras que su mirada estaba en Dios.
En Comunión parecía calmarse. Transfigurado en un apasionado y extático abandono, se alimentaba de la carne y la sangre de Jesús. ¡Cuánto amor emanaba de su rostro! El pueblo, atónito, no podía sino arrodillarse ante esa agonía mística, ante la aniquilación total de sí mismo. La incorporación, la asimilación, la fusión era total. El Padre Pío se mantendría como aturdido mientras saboreaba toda la dulzura divina que sólo Jesús en la Eucaristía sabe dar.
El sacrificio de la Misa se completaría con una participación real de amor, sufrimiento y sangre. Y provocaba muchas conversiones. Al final de la Misa otro sufrimiento le devoraría – la de ir al coro, permanecer solo y en silencio, para poder dar las gracias a Jesús. Él permanecería inmóvil, como sin vida. Si alguien le hubiera sacudido él no se hubiera dado cuenta, tan absorto estaba en la contemplación divina.
La misa del padre Pío. Nadie será capaz de describirla. Sólo uno que haya tenido el privilegio de vivirla la puede comprender.
La muerte del santo en 1968 significó la culminación y el cierre de una gran era en la Iglesia. Al año siguiente el Papa Pablo VI publicó el misal Novus Ordo para la liturgia, casi poniendo fin a la misa que hacía el Padre Pío.
Fuen
sábado, 10 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Es necesario cultivar con solidez estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
martes, 6 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Dios enriquece los humildes con sus dones." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
lunes, 5 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"El alma puede y debe propagar la gloria de Dios y trabajar por la salvación de los hombres, llevando una vida cristiana, pidiendo incesantemente al Señor que 'venga su reino y que no nos deje caer en tentación y nos libre del mal'. Esto es lo que debe hacer también usted mismo ofreciéndose del todo y continuamente al Señor con este fin." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
miércoles, 30 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Meditad en la palabra de Dios y ella adquirirá el poder de destruir vuestras naturales inclinaciones hacia lo material." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
martes, 29 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Los corazones fuertes y generosos no se afligen mas que por graves motivos, e incluso estos motivos no logran penetrar en lo intimo de su ser." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
domingo, 27 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
| "Si Dios nos quitase todo lo que nos ha dado, nos quedaríamos solamente con harapos." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
sábado, 26 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Por qué inquietarte tanto alma mía? Jamás te he visto tan regalada de tantas joyas por parte de Jesús como ahora." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
lunes, 21 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
sábado, 19 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Abrazáis las cruces cordialmente - no digo precisamente con alegría, sino con decisión y constancia." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
| "Yo amo la cruz porque la veo siempre en las espaldas de Jesús." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
lunes, 14 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pìetrelcina
"Prometo decir al Señor cuando me llame: Señor, yo me quedo a la puerta del paraíso. Entraré cuando haya visto entrar al último de mis hijos espirituales!"
(Santo Padre Pio de Pietrelcina)
viernes, 11 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
" Os digo, además, que améis vuestra bajeza; y amar la propia bajeza consiste en esto: si sois humildes, pacíficos, dulces y mantenéis la confianza en los momentos de obscuridad y de impotencia, si no os
inquietáis, no os angustiáis, no perdéis la paz por nada y permanecéis firmes en estas tinieblas..., actuando así, amaréis vuestra bajeza, porque qué es ser objeto de bajeza sino estar en la obscuridad y en la impotencia?" (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
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lunes, 7 de abril de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
| "Pon dulcemente tu corazón en las llagas de nuestro Señor, pero no a base de esfuerzos." (Santo Padre Pio de Pietrelcina) |
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