"Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada'. Estas palabras que el seráfico San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
domingo, 4 de octubre de 2015
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada'. Estas palabras que el seráfico San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
¿La Virgen María?...No pasa de moda...
¿María?… No pasa de moda
1. octubre 2015 | Por Padre Pedro Garcia | Categoria: Maria
¿Hacemos bien cuando, modernamente, nos hemos empeñado en promover tanto el amor, el conocimiento, la devoción, la entrega a la Virgen Santísima?… Desde que el Papa Pablo VI con su exhortación apostólica sobre El Culto de María y el Papa Juan Pablo II con su Totus Tuus famoso lanzaron una campaña tan vasta en pro de la Virgen, ¿no nos habremos excedido algo en nuestros entusiasmos?…
Porque eran muchos los que clamaban por todo lo contrario: -¡Déjense de tanto María!… ¡Jesucristo, Jesucristo es lo que interesa, y no la Virgen! El Salvador es Él, y no su Madre… Éstas eran las voces que se oían, pero, ¿estaban acertadas?
Porque eran muchos los que clamaban por todo lo contrario: -¡Déjense de tanto María!… ¡Jesucristo, Jesucristo es lo que interesa, y no la Virgen! El Salvador es Él, y no su Madre… Éstas eran las voces que se oían, pero, ¿estaban acertadas?
Se enfrentaban dos posiciones. Unos que vociferaban: -¡Jesucristo solo! Y otros que gritaban: -¡Y con Jesucristo, su Madre! Porque María nos lleva siempre a Jesús… ¿Quiénes tenían razón?…
No se hablaba así. Pero se actuaba así. Hubo momentos en que la devoción a la Virgen pareció perder terreno en la Iglesia. Y ahora se ve cómo no solamente no pierde, sino que avanza cada vez más.
No se hablaba así. Pero se actuaba así. Hubo momentos en que la devoción a la Virgen pareció perder terreno en la Iglesia. Y ahora se ve cómo no solamente no pierde, sino que avanza cada vez más.
Me viene ahora lo que leí en un libro. Se trataba de restaurar una ermita en una pequeña ciudad cerca de Barcelona y se presentaron las dificultades a montones, empezando por las económicas. Fueron tantos los estorbos, que la Religiosa se presenta rendida al Obispo (el santo Cardenal Casañas):
– No puedo más, Monseñor. ¿Qué quiere que haga? Me está fallando todo…
El Obispo le anima: -¡Adelante, y cumpla la voluntad de la Virgen, que quiere la ermita!
A la respuesta de la Religiosa, cada vez más desanimada: -Señor Obispo, piense en otra persona…, el santo Prelado le da esta respuesta formidable:
– Jamás el diablo ha promovido la devoción a la Santísima Virgen.
– No puedo más, Monseñor. ¿Qué quiere que haga? Me está fallando todo…
El Obispo le anima: -¡Adelante, y cumpla la voluntad de la Virgen, que quiere la ermita!
A la respuesta de la Religiosa, cada vez más desanimada: -Señor Obispo, piense en otra persona…, el santo Prelado le da esta respuesta formidable:
– Jamás el diablo ha promovido la devoción a la Santísima Virgen.
Esta podría ser la respuesta a lo que antes decíamos. El demonio temía después del Concilio —que habló de la Virgen como nunca antes había hablado el Magisterio—, que se iba a enfrentar con María, proclamada Madre de la Iglesia, y preveía derrotas muy serias. Era cuestión para él de adelantarse, ganando la batalla. Y se hizo con algunos puntos, es cierto.
Pero pronto empezó el demonio a perderlo todo, porque vino la reacción más enérgica. Hoy, María está en la mente y en el corazón de todos. Y lo está de una manera mucho más consciente que antes. Más seria. Más ilustrada. Más profunda. Y, consiguientemente, más eficaz dentro de la vida cristiana.
Pero pronto empezó el demonio a perderlo todo, porque vino la reacción más enérgica. Hoy, María está en la mente y en el corazón de todos. Y lo está de una manera mucho más consciente que antes. Más seria. Más ilustrada. Más profunda. Y, consiguientemente, más eficaz dentro de la vida cristiana.
Es cierto que se le ama a la Virgen como se le ha amado siempre, y ese amor se sigue demostrando con rezos, con cantos, con velas y flores ante su imagen, con visitas a sus capillas o peregrinaciones a sus santuarios, con medallas y con estampas piadosas… Muy cierto. Y eso es muy bello y está muy bien.
Pero también es cierto que la devoción a la Virgen se traduce hoy en algo más profundo.
Las almas amantes de la Virgen se demuestran dependientes de María, y le dicen: -¿Qué tengo que hacer para ser mejor, para seguir más fielmente a Jesucristo, para parecerme más a Ti?…
Esas almas se le confían a la Virgen de manera incondicional, y le protestan:
– Madre, por Ti seguiré siempre adelante, sin rendirme en el camino de la santidad a que Dios me llama, porque Tú me ayudas.
Son almas selectas las que así le hablan a la Virgen y así se ponen en sus manos. El amor del corazón, siendo muy sincero, es también muy efectivo, porque se traduce en frutos serios de vida muy cristiana.
Pero también es cierto que la devoción a la Virgen se traduce hoy en algo más profundo.
Las almas amantes de la Virgen se demuestran dependientes de María, y le dicen: -¿Qué tengo que hacer para ser mejor, para seguir más fielmente a Jesucristo, para parecerme más a Ti?…
Esas almas se le confían a la Virgen de manera incondicional, y le protestan:
– Madre, por Ti seguiré siempre adelante, sin rendirme en el camino de la santidad a que Dios me llama, porque Tú me ayudas.
Son almas selectas las que así le hablan a la Virgen y así se ponen en sus manos. El amor del corazón, siendo muy sincero, es también muy efectivo, porque se traduce en frutos serios de vida muy cristiana.
La Virgen, llevada en el corazón, se convierte en el motor que impulsa al cristiano al cumplimiento de todos sus deberes bautismales, porque con María y por María, la Madre querida, se llega hasta a los mayores heroísmos.
Y por cierto, cuando acabamos de hablar de un Obispo de Barcelona que se reía del demonio por su miedo a la Virgen, me viene a la mente otro Obispo que le sucedió años después en la misma sede catalana. Se encuentra el Prelado con un amigo, el cual se queda mirando con curiosidad el pectoral que el Obispo llevaba sobre su sotana. -¿Qué, le gusta esta mi cruz pectoral?… Pues, llevo otro pectoral mucho mejor, y que usted no ve. Sin más, el Obispo se desabrocha la sotana, le muestra el escapulario de la Virgen que lleva escondido, y le dice entre bromista y serio: -Éste, sí; éste es mi mejor pectoral.
Y por cierto, cuando acabamos de hablar de un Obispo de Barcelona que se reía del demonio por su miedo a la Virgen, me viene a la mente otro Obispo que le sucedió años después en la misma sede catalana. Se encuentra el Prelado con un amigo, el cual se queda mirando con curiosidad el pectoral que el Obispo llevaba sobre su sotana. -¿Qué, le gusta esta mi cruz pectoral?… Pues, llevo otro pectoral mucho mejor, y que usted no ve. Sin más, el Obispo se desabrocha la sotana, le muestra el escapulario de la Virgen que lleva escondido, y le dice entre bromista y serio: -Éste, sí; éste es mi mejor pectoral.
Con la Virgen que le gobernaba el corazón, aquel Obispo era amantísimo del Corazón de Jesús. Llega la persecución religiosa, y ante el tribunal popular comunista que le juzga, responde valiente: -No he dejado un solo día de celebrar la Santa Misa, y si me dejan, también lo haré aquí, porque el mundo se sostiene por el Sacrificio de la Misa. Cuando le quitan el rosario de sus manos, profesa su fe mariana: -Sí, lo rezo, porque sin el Rosario no puedo vivir. Así era y actuaba, hasta delante de los fusiles, aquel Obispo santo y mártir (Mons. Manuel Irurita)
El demonio jamás ha promovido la devoción a María…, dijo con humor aquel Obispo y Cardenal. Muy al revés, ¡hay que ver cómo la combate!… En un caso de posesión diabólica muy grave, y cuando la autoridad de la Iglesia se decidió a intervenir, el demonio, mal de su grado, hubo de declarar: -Nada podemos contra los que aman a Aquélla a quien tanto odiamos…
El amor a la Virgen, como un verdadero regalo del Cielo y una gracia especial del Espíritu Santo, lo lleva el cristiano muy adentrado en el corazón. Las modas que a veces han tratado de combatirlo son eso: modas que pasan… La verdad y el don de la gracia siguen incólumes siempre.
Los amantes verdaderos, constantes en el amor, le cantan a su querida Virgen como lo hacía el de aquella melodía tan sentida: Alabarte es mi consuelo. Si he de vivir, te he de amar. Premia Tú mi ardiente anhelo llevándome, Madre, al Cielo, a cantarte sin cesar…
Los amantes verdaderos, constantes en el amor, le cantan a su querida Virgen como lo hacía el de aquella melodía tan sentida: Alabarte es mi consuelo. Si he de vivir, te he de amar. Premia Tú mi ardiente anhelo llevándome, Madre, al Cielo, a cantarte sin cesar…
sábado, 3 de octubre de 2015
Pequeños sacrificios - Santa Teresita del Niño Jesús
Pequeños sacrificios.
Hace unos días celebramos la memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, santa que se distinguió especialmente en ofrecer las cosas pequeñas de cada día como medio de santificación.
Y eso es lo que debemos hacer nosotros, lo que se llaman “pequeños sacrificios”, es decir, hacer pequeños actos de renuncia, y hacerlos con mucho amor, para bien nuestro y de muchas almas, porque siempre será verdad que las almas se salvan con la oración y el sufrimiento. Hagamos el propósito de comenzar hoy mismo haciendo pequeños sacrificios. Pongámonos como objetivo el arrebatar almas al demonio, especialmente aquellas almas que más amamos, quizás la de nuestros seres más queridos, los amigos, y por toda aquella persona que esté necesitando un “empujón” de gracia para salir de un estado miserable de pecado, o para arreglar alguna situación complicada, etc. Con la oración y la penitencia, podemos obtener todo de Dios. ¿Qué estamos esperando para comenzar ahora mismo con esta loable práctica de las pequeñas renuncias a cosas lícitas?, que no permitirán que nos ensoberbezcamos, pues son mínimas; y haremos un gran bien, no sólo para obtener gracias y favores de Dios, sino también para estar en buen estado nosotros mismos, es decir, entrenados en esta lucha que es la vida sobre la tierra. Tendríamos que llenar nuestra jornada de pequeños sacrificios. ¡Hay tantas cosas inoportunas que nos suceden durante el día! ¿Por qué no las aprovechamos para, en lugar de enojarnos y malhumorarnos, ofrecerlas por la salvación de las almas, especialmente de alguna en particular por la que tenemos un gran amor? Recordemos aquellas palabras del Salvador en su Evangelio, que quien sea fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho. Así, haciendo pequeños sacrificios, muchos por día, quizás alguna vez tengamos que derramar también materialmente la sangre por Cristo; y estaremos preparados, porque toda nuestra vida habrá sido un bordado primoroso de pequeños martirios de amor, por Dios y por las almas; y habiendo siendo fieles en lo poco, también seremos fieles en lo mucho. Hay mil ocasiones en la vida de todos los días, para ejercitar el amor, la paciencia, la mansedumbre, la alegría. Comencemos hoy mismo, ahora, y veremos las admirables cosas que el Señor hará por nosotros y por quienes amamos. |
viernes, 2 de octubre de 2015
Día de los Ángeles Custodios
* La devoción a los Ángeles Custodios está atestiguada desde los mismos comienzos del Cristianismo. La fiesta con carácter universal para toda la Iglesia fue instituida por el Papa Clemente X en el siglo xvii. Los Ángeles Custodios son los mensajeros del Señor encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiendo nuestro camino en la tierra y compartiendo con los cristianos el afán apostólico de acercar las almas a Dios.
† Meditación diaria
2 de octubre
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS*
Memoria
— Existencia.
— Continuos servicios que nos prestan los Ángeles
Custodios.
Custodios.
— Tratarlos como a amigos entrañables.
I. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos1.
Los Ángeles aparecen frecuentemente en la Sagrada Escritura como ministros ordinarios de Dios. Son las criaturas más perfectas de la Creación, penetran con su inteligencia donde nosotros no podemos, y contemplan cara a cara a Dios, como criaturas ya glorificadas.
En los momentos más importantes de la historia humana, un ángel, manifestándose a veces en forma corpórea, ha sido embajador de Dios para anunciar sus designios, para señalar un camino, para comunicar la voluntad divina. Los vemos constantemente actuar como mensajeros del Altísimo, iluminando, exhortando, intercediendo, preservando del peligro, castigando. El mismo significado de la palabra Ángel enviado expresa su función de mensajero de Dios ante los hombres2. Siempre recibieron veneración y respeto en el Pueblo elegido. ¿Acaso no son todos ellos espíritus destinados al servicio, enviados para asistir a los que han de heredar la salvación?3.
La fe en esta misión protectora de los ángeles, vinculados a personas particulares, es lo que hizo exclamar a Israel, en el momento de bendecir a sus nietos, los hijos de José: que el Ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos niños4. Y la Primera lectura de la Misa5 recoge las palabras del Señor a Moisés, que hoy podemos ver como dirigidas a cada uno de nosotros: Yo mandaré un Ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Y el Profeta Eliseo dirá a su sirviente, asustado al ver los enemigos que les rodeaban por todas partes: Nada temas, que los que están con nosotros son más que los que están con ellos. Eliseo oró y dijo: ¡Oh Yahvé!, ábrele los ojos para que vea. Y Yahvé abrió los ojos del siervo, y vio la montaña llena de caballos y carros de fuego que rodeaban a Eliseo6. ¡Qué seguridad nos tiene que dar la presencia en nuestra vida de los Ángeles Custodios! Ellos nos consuelan, nos iluminan, pelean en favor nuestro: en lo más duro del combate se le aparecieron en el cielo a los adversarios cinco varones resplandecientes, montados en caballos con frenos de oro, que poniéndose a la cabeza de los judíos y tomando dos de ellos en medio al Macabeo, le protegían con sus armas, le guardaban incólume y lanzaban flechas y rayos contra el enemigo, que, herido de ceguera y espanto, caía7. De formas y modos muy diferentes, los santos ángeles intervienen todos los días en nuestra vida corriente. ¡Qué providencia tan singular y llena de bondad y cuánta solicitud la de Dios con nosotros, sus hijos, a través de estos santos protectores! Busquemos en ellos fortaleza en la lucha ascética ordinaria y ayuda para que enciendan en nuestros corazones las llamas del Amor de Dios.
II. Delante de los ángeles tañeré para Ti, Dios mío8.
La vida y la enseñanza de Jesús está poblada de la presencia ministerial de los ángeles. Gabriel comunica a María que va a ser Madre del Salvador. Un ángel ilumina y serena el alma de José; también hay ángeles que anuncian el Nacimiento de Jesús a los pastores de Belén. La huida a Egipto, las tentaciones del Señor en el desierto, los sufrimientos de Getsemaní, la Resurrección y la Ascensión son presenciadas igualmente por estos servidores de Dios, que, a su vez, velan constantemente por la Iglesia y por cada uno de sus miembros, como atestiguan los Hechos de los Apóstoles9 y la Tradición primitiva. En verdad os digo que veréis abrirse los cielos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre10.
Muchos santos y muchas almas que han estado muy cerca de Dios se distinguieron en su vida aquí en la tierra por su amistad con su Ángel Custodio, al que acudían muy frecuentemente11. San Josemaría Escrivá tuvo una particular devoción a los Ángeles Custodios. Y precisamente en la fiesta que hoy celebra la Iglesia, el Señor le hizo ver con toda claridad la fundación del Opus Dei, a través del cual resonaría en gentes de toda condición humana y social la llamada a la santidad en el mundo, en medio de sus quehaceres, a través de las circunstancias en las que se desarrolla una vida normal. Trataba a su Ángel Custodio y saludaba al de la persona con la que conversaba12, decía del Ángel Custodio que era “un gran cómplice” en las tareas apostólicas, y le pedía también favores materiales. En una época de su vida, le llamó en alguna ocasión mi relojerico, pues su reloj se le paraba con frecuencia y, careciendo del dinero necesario para arreglarlo, le encargaba que lo pusiera en marcha13. Dedicaba un día de la semana el martes a tratarle con más empeño14. En cierta ocasión, viviendo en Madrid, en medio de un ambiente de persecución religiosa, difícil y agresivamente anticlerical, se le abalanzó en la calle un sujeto de mal aspecto con clara intención de agredirle. De improviso, se interpuso inexplicablemente otra persona, que repelió al agresor. Fue cosa de un instante. Ya a salvo, su protector, acercándose, le dijo quedamente al oído: “¡burrito sarnoso, burrito sarnoso!”, palabras con las que San Josemaría Escrivá se definía a sí mismo, con humildad, en la intimidad de su alma, y que solo conocía su confesor. La paz y el gozo de reconocer la visible intervención de su Custodio le llenaron el alma15. “Te pasmas escribía más tarde- porque tu Ángel Custodio te ha hecho servicios patentes. Y no debías pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti”16. Hoy puede ser un día para reafirmar nuestra devoción al Ángel Custodio, pues es mucha la necesidad que tenemos de él: Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles le decimos al Señor con una oración de la Liturgia de la Misa, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía17.
III. A sus ángeles ha dado orden para que te guarden en tus caminos... Y comenta San Bernardo en una de las lecturas de la Liturgia de las Horas de hoy: “Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos estarán junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos de estarles menos agradecidos, pues cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes”18.
Te llevarán en sus manos para que no tropiece tu pie en piedra alguna19. Nos sostienen en sus manos como un preciado tesoro que Dios les ha encomendado. Como los hermanos mayores cuidan de los pequeños, así los ángeles nos asisten a nosotros hasta introducirnos felizmente en la casa paterna. Entonces habrán cumplido su misión. Nuestro trato con el Ángel Custodio ha de tener un carácter amistoso, que reconozca a la vez su superioridad en naturaleza y gracia. Aunque su presencia sea menos sensible que la de un amigo de la tierra, su eficacia es mucho mayor. Sus consejos y sugerencias vienen de Dios y penetran más profundamente que la voz humana. Y, a la vez, su capacidad para oírnos y comprendernos es muy superior a la del amigo más fiel; no solo porque su permanencia a nuestro lado es continua, sino porque entra más hondo en nuestras intenciones, deseos y peticiones. El Ángel puede llegar a nuestra imaginación directamente sin palabra alguna, suscitando imágenes, recuerdos, impresiones, que nos señalan el camino a seguir. ¡Cuántas veces nos habrán ayudado a continuar nuestro camino como a Elías que, perseguido por Jezabel, se disponía a morir, tal era su cansancio, bajo un arbusto del trayecto! Es bien seguro que nuestro Ángel, como el de Elías, se acercará a nosotros y nos hará entender: levántate y come porque te queda todavía mucho camino20.
Nunca nos sentiremos solos si nos acostumbramos a tratar a ese amigo fiel y generoso, con el que podemos conversar familiarmente21. Él, además, une su oración a la nuestra y la presenta a Dios22. Es necesario, sin embargo, que mentalmente le hablemos, porque no puede penetrar en nuestro entendimiento como lo hace Dios. Y entonces, él podrá deducir de nuestro interior más de lo que nosotros mismos somos capaces. “No podemos tener la pretensión de que los Ángeles nos obedezcan... Pero tenemos la absoluta seguridad de que los Santos Ángeles nos oyen siempre”23. Ya es suficiente.
Nuestro Ángel Custodio nos acompañará hasta el final del camino y, si somos fieles, con él contemplaremos a Nuestra Señora, Reina de los ángeles, a quien todos alaban en una eternidad sin fin. A ese coro angélico, con la ayuda de la gracia, nos uniremos también nosotros.
1 Antífona de entrada. Dan 3, 58. — 2 cfr. Juan Pablo II, Audiencia general 30-VII-1986. — 3 Heb 1, 14. — 4Gen 48, 16. — 5 Ex 23, 20-23. — 6 4 Rey 6, 16-17. — 7 4 Rey 10, 29-30. — 8 Antífona de comunión — 9 Hch5, 19-20; 12, 7-17. — 10 Jn 1, 51. — 11 Cfr. G. Huber, Mi ángel marchará delante de ti, Palabra, 7.ª ed., Madrid 1985, pp. 33 y ss. — 12 A. Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1983, p. 121. —13 Ibídem. — 14 Ibídem, p. 502, nota 40. — 15 Cfr. ibídem, p. 136 — 16 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 565. — 17 Oración colecta. — 18 Liturgia de las Horas, Segunda lectura, San Bernardo, Sermón 12 sobre el Salmo “Qui habitat”, 3, 6-8. — 19 Sal 90, 12. — 20 1 Rey 19, 7, — 21 Cfr. Tanquerey, Compendio de Teología ascética y mística, Palabra, Madrid 1990, n. 187, pp. 131-132. — 22 Cfr. Orígenes, Contra Celso, 5, 4. — 23San Josemaría Escrivá, Forja, n. 339.
jueves, 1 de octubre de 2015
CONGRESO EUCARÍSTICO 2016 - CIUDAD DE CORDOBA - ARGENTINA
Letra:
M
|
¿Dónde estás Jesús?
|
M
|
¿Dónde estás Jesús?
|
M
|
¿Dónde estás Jesús?
|
M
|
¿Dónde estás Jesús?
|
J
|
Esperándote,
|
J
|
esperándote
|
M
|
¿Qué esperas de mí?
|
M
|
¿Qué quieres de mí?
|
J
|
Tan sólo tu amor,
|
J
|
que me des tu amor
|
M
|
Necesito verte,
|
M
|
quiero contemplarte.
|
J
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Mírame en tu hermano,
|
J
|
estoy en tu hermano.
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M
|
Quiero encontrarte,
|
M
|
necesito hablarte.
|
J
|
Aquí estoy,
|
J
|
aquí estoy
|
J
|
Me he quedado aquí,
|
J
|
sólo para tí.
|
J
|
tan cercano estoy,
|
J
|
mírame aquí estoy.
|
J
|
Te quiero hablar,
|
J
|
te quiero mirar,
|
J
|
te quiero encontrar.
|
J
|
Te quiero encontrar,
|
J
|
en mi intimidad,
|
J
|
tan sólo un momento,
|
J
|
déjate abrazar,
|
J
|
aquí estoy.
|
J
|
Aquí estoy,
|
J
|
ven a acompañarme,
|
J
|
ven a recibirme,
|
J
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aquí estoy.
|
J
|
¡Aquí estoy!
|
Otros videos recomendados de los Apóstoles de Lourdes:
Sitios oficiales del Congreso Eucarístico de Argentina (favor de rezar por sus frutos):
lunes, 19 de mayo de 2014
Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina
"En las tentaciones lucha con valentía junto con las almas fuertes y combate junto al jefe supremo." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)
Lectio Divina - Lunes 19 de Mayo 2014 - V Semana de Pascua
Lectio:
Lunes, 19 Mayo, 2014
Tiempo de Pascua
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones están firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Juan 14,21-26
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.» Le dice Judas -no el Iscariote-: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.» Le dice Judas -no el Iscariote-: «Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?» Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
3) Reflexión
• Como dijimos anteriormente, el capítulo 14 de Juan es un bonito ejemplo de cómo se practicaba la catequesis en las comunidades de Asia Menor al final del siglo primero. A través de las preguntas de los discípulos y de las respuestas de Jesús, los cristianos se iban formando la conciencia y encontraban una orientación para sus problemas. Así, en este capítulo 14, tenemos la pregunta de Tomás y la respuesta de Jesús (Jn 14,5-7), la pregunta de Felipe y la respuesta de Jesús (Jn 14,8-21), y la pregunta de Judas y la respuesta de Jesús (Jn 14,22-26). La última frase de la respuesta de Jesús a Felipe (Jn 14,21) constituye el primer versículo del evangelio de hoy.
• Juan 14,21: Yo le amaré y me manifestaré a él. Este versículo es el resumen de la respuesta de Jesús a Felipe. Felipe había dicho: “¡Muéstranos al Padre y esto nos basta!” (Jn 14,8). Moisés había preguntado a Dios: “¡Muéstranos tu gloria!” (Es 33,18). Dios respondió: “No podrás ver mi rostro, porque nadie podrá verme y seguir viviendo” (Es 33,20). El Padre no podrá ser mostrado. Dios habita una luz inaccesible (1Tim 6,16). “A Dios nadie le ha visto nunca” (1Jn 4,12). Pero la presencia del Padre podrá ser experimentada a través de la experiencia del amor. Dice la primera carta de San Juan: “Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. Jesús dice a Felipe: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama, será amado de mi Padre. Y yo le amaré y me manifestaré a él”. Observando el mandamiento de Jesús, que es el mandamiento del amor al prójimo (Jn 15,17), la persona muestra su amor por Jesús. Y quien ama a Jesús, será amado por el Padre y puede tener la certeza de que el Padre se le manifestará. En la respuesta a Judas, Jesús dirá cómo acontece esta manifestación del Padre en nuestra vida.
• Juan 14,22: La pregunta de Judas, pregunta de todos. La pregunta de Judas: “¿Qué pasa que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?” Esta pregunta de Judas refleja un problema que es real hasta hoy. A veces, aflora en nosotros los cristianos la idea de que somos mejores que los demás y que Dios nos ama más que a los otros. ¿Hace Dios distinción de personas?
• Juan 14,23-24: Respuesta de Jesús. La respuesta de Jesús es sencilla y profunda. El repite lo que acabó de decir a Felipe. El problema no es si los cristianos somos amados por Dios más que los otros, o si los otros son despreciados por Dios. No es éste el criterio de la preferencia del Padre. El criterio de la preferencia del Padre es siempre el mismo: el amor. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. Quien no me ama, no guarda mis palabras”. Independientemente del hecho que la persona sea o no cristiana, el Padre se manifiesta a todos aquellos que observan el mandamiento de Jesús que es el amor por el prójimo (Jn 15,17). ¿En que consiste la manifestación del Padre? La respuesta a esta pregunta está impresa en el corazón de la humanidad, en la experiencia humana universal. Observa la vida de las personas que practican el amor y hacen de su vida una entrega a los demás. Examina tu propia experiencia. Independientemente de la religión, de la clase, de la raza o del color, la práctica del amor nos da una paz profunda y una alegría que consiguen convivir con el dolor y el sufrimiento. Esta experiencia es el reflejo de la manifestación del Padre en la vida de las personas. Y es la realización de la promesa: Yo y mi Padre vendremos a él y haremos morada en él.
• Juan 14,25-26: La promesa del Espíritu Santo. Jesús termina su respuesta a Judas diciendo: Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Jesús comunicó todo lo que oyó del Padre (Jn 15,15). Sus palabras son fuente de vida y deben ser meditadas, profundizadas y actualizadas constantemente a la luz de la realidad siempre nueva que nos envuelve. Para esta meditación constante de sus palabras Jesús nos promete la ayuda del Espíritu Santo: “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
4) Para la reflexión personal
• Jesús dice: Yo y mi Padre vendremos a él y haremos morada en él. ¿Cómo experimento esta promesa?
• Tenemos la promesa del don del Espíritu para ayudarnos a entender la palabra de Jesús. ¿Invoco la luz del Espíritu cuando voy a leer y a meditar la Escritura?
5) Oración final
Todos los días te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre.
Grande es Yahvé, muy digno de alabanza,
su grandeza carece de límites. (Sal 145,2-3)
alabaré tu nombre por siempre.
Grande es Yahvé, muy digno de alabanza,
su grandeza carece de límites. (Sal 145,2-3)
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