lunes, 5 de octubre de 2015

El Santo Rosario - Su maravillosa historia

La Maravillosa Historia del Origen del Santo Rosario


El arma de la Santísima Trinidad para ablandar los corazones.

El “Salterio de la Virgen María”, se fue consolidando en en la edad media como la “herramienta” para las personas sencillas que no sabían leer o que no tenían libros, para reemplazar el rezo del Salterio, es decir los 150 Salmos de la Biblia, que los religiosos tenían que rezar cada semana.

Santo Domingo recibe el rosario de Maria

Pero detrás de esta adopción hay una historia sobrenatural, la aparición de la Virgen María a Santo Domingo de Guzmán entregándole el arma para destruir las herejías y ablandar la almas endurecidas

La Hermana Lucía de Fátima dijo en 1957, la más hermosa apología que se puede hacer del Rosario.
“La Virgen Santísima en estos últimos tiempos en los que vivimos ha dado una nueva eficacia al rezo del Rosario hasta el punto que no hay ningún problema, no importa lo difícil que sea, ya sea temporal o, sobre todo, espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o de las comunidades religiosas, o incluso de la vida de los pueblos y naciones, que no pueda ser resuelto por el Rosario.
No hay problema, te digo, no importa lo difícil que sea, que no se pueda resolver por la oración del santo Rosario. Con el Santo Rosario, nos salvaremos; vamos a santificarnos; vamos a consolar a nuestro Señor, y obtener la salvación de muchas almas”. Conversación entre Sor Lucía de Fátima y el P. Fuentes, 26 de diciembre 1957
                                       

DE LOS SALUDOS A MARÍA AL AVE MARÍA

En la historia, rara vez una devoción aparece de repente. A la pedagogía divina a menudo le lleva siglos para preparar las almas para recibirla.
El Rosario, se puede decir, se deriva de la costumbre de los primeros cristianos de agradecer a la Virgen María por todos los beneficios que había traído a la humanidad; tales son los versos de Sedulio en el siglo V.
El Ave Maris Stella y la Salve Regina,entre otros, surgieron de una inspiración similar. Todo tipo de salutaciones florecieron en la piedad del clero y de los laicos. Esta forma de piedad fue desarrollada especialmente durante la Edad Media a raíz de la gran devoción mariana inspirada por San Bernardo.
La contemplación de la Virgen María, sus privilegios, y los favores que otorga a sus hijos se consideraban una alegría superior a todas las otras alegrías. Fue a esta gozosa piedad del “Salve, Virgen” que se le dio el nombre de Rosario.
En la Edad Media, el símbolo de la alegría era la rosa. Coronar la cabeza con una guirnalda de rosas (una guirnalda) era un signo de alegría. La Virgen María fue incluso llamada “un jardín de rosas.” En latín medieval, un jardín de rosas es rosarium.
Se estimó que en cada saludo, la Virgen María misma experimentaba el eco de la alegría de la Anunciación. No era sólo una cuestión de animarse uno mismo con el pensamiento de la Virgen; el objetivo era también alegrar el corazón de María.

Los saludos fueron concebidos comomuchas rosas espirituales presentados a la Virgen María para modelar para ella una corona, una corona de flores. A cambio, la Virgen colocaría sobre las cabezas de sus hijos una diadema invencible de gracias espirituales.

CÓMO SURGIÓ EL AVE MARÍA

En este fervor por saludar a la Virgen, no es de extrañar que el saludo más popular fuera tomado directamente del Evangelio,de los episodios de la Anunciación y la Visitación, que todo el mundo sabe:“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo : bendita tú eres entre las mujeres” (Lc 1,28).. “Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre” (Lc 1:42).

Estos dos saludos formaron la primera parte del Ave María. De acuerdo a la opinión común, se unieron en torno al siglo XI. A principios del siglo XVII, la segunda parte del Ave María no estaba todavía en el uso general, y el Ave menudo quedaba incompleta, comprendiendo sólo la primera parte.

LA INSTITUCIÓN DEL ROSARIO POR SANTO DOMINGO

En vano uno esperaría encontrar en la literatura de los siglos XIII y XIV un informe detallado de la institución del Rosario por Santo Domingo. Ese no era el género literario de la época. Estos escritores estaban más ansiosos para edificar a sus lectores, que era más importante que escribir la historia.
Los orígenes del Rosario son, pues, como si estuvieran cubiertos por una sombra misteriosa. La providencia lo quiso así, con el debido respeto a los racionalistas modernos. Es un secreto entre la Virgen María y de su siervo Domingo.
Pero sería una gran impiedad y asombrosa falta de sentido común y razón utilizar esta sombra para negar a Santo Domingo la invención de esta oración como los modernos lo hacen
El Toro Consueverunt Romani Pontífices (1569) de San Pío V escribe muy claramente que Santo Domingo inventó y luego propagó en toda la santa Iglesia romana un modo de oración, llamado el Rosario o Salterio de la Santísima Virgen María, que consiste en honrar a la Santísima Virgen por la recitación de 150 Ave Marías, de conformidad con el número de salmos de David, añadiendo a cada década de Aves laOración del Señor y la meditación de los misterios de la vida de nuestro Señor Jesucristo.
En la Bula Monet Apostolus (1573), que instituyó la solemnidad del Santo Rosario, el Papa Gregorio XIII recuerda que Santo Domingo con el fin de desviar la ira de Dios y obtener la ayuda de la Santísima Virgen, instituyó esta práctica piadosa que se llama Rosario o Salterio de María.
En 1724, después de haber contradictores a la atribución del Rosario a Santo Domingo, Benedicto XIII pidió a la Congregación de Ritos estudiar la cuestión. El promotor de la fe, Próspero Lambertini, futuro Benedicto XIV, estableciéndose en la tierra firme de la tradición romana, aniquiló las objeciones. El 26 de marzo, 1726, Benedicto XIII hizo obligatoria las lecciones del Breviario Romano para los Maitines de la fiesta de 7 de octubre, enseñando que

“María recomienda a Santo Domingo la predicación del Santo Rosario a las personas, dándole a entender que esta oración sería un auxilio excepcionalmente eficaz contra las herejías y los vicios”.

LA EVIDENCIA DE DOCUMENTOS DEL SIGLO XIII Y XIV

Es fácil demostrar que la costumbre de recitar un número específico de Ave Marías no se practicaba; en una palabra, no constituía una institución antes de la época de Santo Domingo, simplemente porque no hay ningún documento ni tradición que hagan mención de ella.
Pero es sorprendente y convincente observar quedesde la época de Santo Domingo, los signos de esta devociónha sido adoptada por todos, desde las clases cultivadas a la gente humilde, desde el claustro al mundo.
El número de 50 y de 150 Ave Marías, aparece en los archivos de una manera significativa.
Los documentos son numerosos para demostrar que, en los conventos y monasterios de la Orden Dominicana, desde el siglo XIII, se recitaron grupos de Ave Marías, ya sea 50 o 150 o 1000….

Citemos el hermoso testimonio sobre elRey San Luis, cada noche, el rey se arrodillaba cincuenta veces y cada vez que él se arrodillaba lentamente recitaba un Ave María.

El uso de cuentas invadió todos los rangos de la sociedad en ese momento también. En París, había no menos de tres compañías que hacían este producto.
Desde el principio, los primeros predicadores demostraron ser muy celosos en la difusión de la devoción de Santo Domingo al Rosario. Los dominicanos, dispersos por los cuatro rincones de la cristiandad, iban a tener una influencia decisiva en la expansión del Rosario y su implantación en todas las clases de la sociedad. El Reverendo Padre Mortier, OP, eminente historiador de la Orden Dominicana, escribió:
La Orden fundada por Santo Domingo desarrolló desde sus inicios, de una manera extraordinaria, la devoción de la práctica del Ave María. Esto es indiscutible.
Pero el Rosario no era sólo una nueva y hermosa costumbre de honrar a la Virgen por la repetición de la salutación angélica. Desde la época de Santo Domingo, el Rosario apareció como un arma contra los enemigos de la Iglesia.
Un documento histórico muestra a Santo Domingo victorioso por el empleo de esta oración en una famosa batalla contra los herejes. Se trata de la primera victoria del Rosario, adquirida en Muret, cerca de Toulouse, el 12 de septiembre en 1213.
Ochocientos caballeros católicos, convocados por el Papa Inocencio III, se vieron enfrentados por aproximadamente 34.000 tropas enemigas (los cátaros fueron reforzados por tropas de España dirigidas por Pedro II de Aragón).

Domingo con el clero y el pueblo entró en la iglesia de Muret, y él los hizo rezar un Rosario después de otro. Cinco meses después del suceso, un notario de Languedoc observa la humildad de Domingo, que no duda en rezar el Rosario (una oración muy humilde, una oración de la gente); y remarca su agilidad para completar las coronas, es decir, ofreciéndolas una después de la otra.

La victoria de los caballeros católicos, encabezados por Simón de Montfort fue brillante y milagrosa. Las crónicas relatan que los enemigos de la religión cayeron unos sobre otros como los árboles de un bosque bajo las sierras de un ejército de leñadores.
Pero antes de ser una alabanza a María, antes de ser un brazo providencial para la defensa de la cristiandad, el Rosario era por encima de todo método de la predicación.

Por recomendación de nuestra Señora, Santo Domingo predicó los misterios de la fe, y al mismo tiempo hizo que sus audiencias oraran el Padrenuestro y Avesmaría. Él actuó de esta manera porque el discurso, por muy brillante, no bastaba para convertir.

maria entrega el rosario a santo domingo

Sólo la gracia de Dios puede romper resistencias secretas del alma, y esta gracia sólo puede ser obtenida por la oración. Es la oración del apóstol en primer lugar, y Santo Domingo se pasaba las noches en oración.
Este método fue especialmente adecuado para la destrucción de la herejía cátara. Para los cátaros, el mundo físico es la obra del maligno, el diablo. Por lo cual Dios no podría haber asumido un cuerpo humano en el vientre de una virgen y morir en una cruz para salvarnos. De este modo, negaban los misterios de la Encarnación y de la Redención, blasfemando contra la Santísima Virgen, y reconocieron en la oración del Padre Nuestro un apego supersticioso.
Si la ausencia de la predicación católica había favorecido la implantación del catarismo, la predicación popular de los misterios del Rosario se unía a la oración del Padrenuestro y el Ave por lo que era el remedio radical a este flagelo.

¿COMO OBTUVO EL ROSARIO SANTO DOMINGO?

En cuanto a la manera en que el Rosario se le dio a este gran santo, ¿fue por los caminos ordinarios de la gracia, es decir, mediante una simple inspiración? ¿O fue más bien bajo la forma de una visión celestial de que el santo guardó el secreto y durante el cual la Virgen María habría instruido y consolado a su discípulo?
La última solución no puede ser rechazada. Debe tener nuestro favor, porque es de una venerable tradición, también favorecida por la Iglesia y demasiado arraigada en la memoria de los fieles para ser sólo una leyenda piadosa.
¿Dónde fue la revelación?  Los ciudadanos de Toulouse la colocan en el bosque de Bouconne, no muy lejos de su ciudad, donde Santo Domingo fundó su primer convento. La Iglesia de Puy dice que fue en su catedral. El P. Petitot habla de una tradición que sitúa el evento en el santuario de Prouille en Languedoc, al pie de la aldea de Fanjeaux, el lugar en Santo Domingo fundó las monjas dominicas contemplativas, y de dónde envió a sus primeros frailes predicadores a toda Europa el 15 de agosto de 1217.
Se sabe que la Santísima Virgen se apareció varias veces a Santo Domingo durante su vida. Nuestra Señora, que tenía la costumbre de hablar a Santo Domingo, también podría haber hablado con él sobre el rosario varias veces, en la medida que esta devoción iba a ser muy importante en la historia de la Iglesia.
La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias. Esto fue en respuesta a las oraciones de Santo Domingo.
En el año 1214 Santo Domingo estaba angustiado porque estaba fracasando en su intento de convertir a los herejes cátaros albigenses.
Santo Domingo se lo atribuyó a la profundidad y gravedad de la pecaminosidad de los herejes y al mal ejemplo de los católicos.
Así que se fue solo al bosque y lloró y oró continuamente por tres días para aplacar la ira del Dios Todopoderoso. Azotó su cuerpo y torturó su carne. Por el ayuno, el dolor y el agotamiento, él pasó a un estado de coma.
En esa circunstancia Domingo experimentó una aparición de María Santísima, mientras estaba en estado de coma, que unió a Santo Domingo con el Rosario.
La Inmaculada apareció con tres ángeles y le pidió a Santo Domingo,

Querido Domingo, ¿sabes qué arma quiere usar la Santísima Trinidad para reformar el mundo?”

La respuesta de Domingo fue que la Santísima María sabría mejor que él porque ella es parte de nuestra salvación.
María respondió:

Quiero que sepas que, en este tipo de guerra, el arma siempre ha sido el Salterio Angélico, que es la piedra fundamental del Nuevo Testamento. Por lo tanto, si quieres llegar a estas almas endurecidas y ganarlos a Dios, predica mi salterio”.

La “salutación angélica” es la oración “Ave María” y el Salterio son los 150 salmos. Por lo tanto, ella quería 150 Aves María – lo que es el Santo Rosario hoy – agrupadas en 5 décadas de Ave Marías con los 5 misterios correspondientes para contemplar.
Introduciendo el Padrenuestro de acuerdo con las instrucciones de la aparición se consolidó el diseño del Rosario de Santo Domingo. Lo dividió en un rosario de quince misterios y los agrupó en tres grupos de cinco décadas cada uno.
Las agrupaciones fueron designadas como Misterios Gozosos, Misterios Dolorosos y Misterios Gloriosos.
Después de esta aparición Domingo predicó el Santo Rosario a los herejes Cátaros albigenses inconversos.

Este diseño ayudó a los herejes cátaros albigenses a comprender mejor y a imitar la vida virtuosa de Nuestro Señor Jesucristo y de la Inmaculada Virgen María.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos.

Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción.

La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes al rosario
Es entonces cuando revela las promesas para quien lo rece con devoción.
































domingo, 4 de octubre de 2015

Frases del Santo Padre Pío de Pietrelcina

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"Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada'. Estas palabras que el seráfico San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras." (Santo Padre Pio de Pietrelcina)

¿La Virgen María?...No pasa de moda...

¿María?… No pasa de moda

María y los angeles


1. octubre 2015 | Por  | Categoria: Maria
¿Hacemos bien cuando, modernamente, nos hemos empeñado en promover tanto el amor, el conocimiento, la devoción, la entrega a la Virgen Santísima?… Desde que el Papa Pablo VI con su exhortación apostólica sobre El Culto de María y el Papa Juan Pablo II con su Totus Tuus famoso lanzaron una campaña tan vasta en pro de la Virgen, ¿no nos habremos excedido algo en nuestros entusiasmos?…
Porque eran muchos los que clamaban por todo lo contrario: -¡Déjense de tanto María!… ¡Jesucristo, Jesucristo es lo que interesa, y no la Virgen! El Salvador es Él, y no su Madre… Éstas eran las voces que  se oían, pero, ¿estaban acertadas?
Se enfrentaban dos posiciones. Unos que vociferaban: -¡Jesucristo solo! Y otros que gritaban: -¡Y con Jesucristo, su Madre! Porque María nos lleva siempre a Jesús…  ¿Quiénes tenían razón?…
No se hablaba así. Pero se actuaba así. Hubo momentos en que la devoción a la Virgen pareció perder terreno en la Iglesia. Y ahora se ve cómo no solamente no pierde, sino que avanza cada vez más.
Me viene ahora lo que leí en un libro. Se trataba de restaurar una ermita en una pequeña ciudad cerca de Barcelona y se presentaron las dificultades a montones, empezando por las económicas. Fueron tantos los estorbos, que la Religiosa se presenta rendida al Obispo (el santo Cardenal Casañas):
– No puedo más, Monseñor. ¿Qué quiere que haga? Me está fallando todo…
El Obispo le anima: -¡Adelante, y cumpla la voluntad de la Virgen, que quiere la ermita!
A la respuesta de la Religiosa, cada vez más desanimada: -Señor Obispo, piense en otra persona…, el santo Prelado le da esta respuesta formidable:
–  Jamás el diablo ha promovido la devoción a la Santísima Virgen.
Esta podría ser la respuesta a lo que antes decíamos. El demonio temía después del Concilio —que habló de la Virgen como nunca antes había hablado el Magisterio—, que se iba a enfrentar con María, proclamada Madre de la Iglesia, y preveía derrotas muy serias. Era cuestión para él de adelantarse, ganando la batalla. Y se hizo con algunos puntos, es cierto.
Pero pronto empezó el demonio a perderlo todo, porque vino la reacción más enérgica. Hoy, María está en la mente y en el corazón de todos. Y lo está de una manera mucho más consciente que antes. Más seria. Más ilustrada. Más profunda. Y, consiguientemente, más eficaz dentro de la vida cristiana.
Es cierto que se le ama a la Virgen como se le ha amado siempre, y ese amor se sigue demostrando con rezos, con cantos, con velas y flores ante su imagen, con visitas a sus capillas o peregrinaciones a sus santuarios, con medallas y con estampas piadosas… Muy cierto. Y eso es muy bello y está muy bien.
Pero también es cierto que la devoción a la Virgen se traduce hoy en algo más profundo.
Las almas amantes de la Virgen se demuestran dependientes de María, y le dicen: -¿Qué tengo que hacer para ser mejor, para seguir más fielmente a Jesucristo, para parecerme más a Ti?…
Esas almas se le confían a la Virgen de manera incondicional, y le protestan:
– Madre, por Ti seguiré siempre adelante, sin rendirme en el camino de la santidad a que Dios me llama, porque Tú me ayudas.
Son almas selectas las que así le hablan a la Virgen y así se ponen en sus manos. El amor del corazón, siendo muy sincero, es también muy efectivo, porque se traduce en frutos serios de vida muy cristiana.
La Virgen, llevada en el corazón, se convierte en el motor que impulsa al cristiano al cumplimiento de todos sus deberes bautismales, porque con María y por María, la Madre querida, se llega hasta a los mayores heroísmos.
Y por cierto, cuando acabamos de hablar de un Obispo de Barcelona que se reía del demonio por su miedo a la Virgen, me viene a la mente otro Obispo que le sucedió años después en la misma sede catalana. Se encuentra el Prelado con un amigo, el cual se queda mirando con curiosidad el pectoral que el Obispo llevaba sobre su sotana. -¿Qué, le gusta esta mi cruz pectoral?… Pues, llevo otro pectoral mucho mejor, y que usted no ve. Sin más, el Obispo se desabrocha la sotana, le muestra el escapulario de la Virgen que lleva escondido, y le dice entre bromista y serio: -Éste, sí; éste es mi mejor pectoral.
Con la Virgen que le gobernaba el corazón, aquel Obispo era amantísimo del Corazón de Jesús. Llega la persecución religiosa, y ante el tribunal popular comunista que le juzga, responde valiente: -No he dejado un solo día de celebrar la Santa Misa, y si me dejan, también lo haré aquí, porque el mundo se sostiene por el Sacrificio de la Misa. Cuando le quitan el rosario de sus manos, profesa su fe mariana: -Sí, lo rezo, porque sin el Rosario no puedo vivir. Así era y actuaba, hasta delante de los fusiles, aquel Obispo santo y mártir (Mons. Manuel Irurita)
El demonio jamás ha promovido la devoción a María…, dijo con humor aquel Obispo y Cardenal. Muy al revés, ¡hay que ver cómo la combate!… En un caso de posesión diabólica muy grave, y cuando la autoridad de la Iglesia se decidió a intervenir, el demonio, mal de su grado, hubo de declarar: -Nada podemos contra los que aman a Aquélla a quien tanto odiamos…
El amor a la Virgen, como un verdadero regalo del Cielo y una gracia especial del Espíritu Santo, lo lleva el cristiano muy adentrado en el corazón. Las modas que a veces han tratado de combatirlo son eso: modas que pasan… La verdad y el don de la gracia siguen incólumes siempre.
Los amantes verdaderos, constantes en el amor, le cantan a su querida Virgen como lo hacía el de aquella melodía tan sentida: Alabarte es mi consuelo. Si he de vivir, te he de amar. Premia Tú mi ardiente anhelo llevándome, Madre, al Cielo, a cantarte sin cesar…

sábado, 3 de octubre de 2015

Pequeños sacrificios - Santa Teresita del Niño Jesús

teresita

Pequeños sacrificios.

Hace unos días celebramos la memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, santa que se distinguió especialmente en ofrecer las cosas pequeñas de cada día como medio de santificación.
Y eso es lo que debemos hacer nosotros, lo que se llaman “pequeños sacrificios”, es decir, hacer pequeños actos de renuncia, y hacerlos con mucho amor, para bien nuestro y de muchas almas, porque siempre será verdad que las almas se salvan con la oración y el sufrimiento.
Hagamos el propósito de comenzar hoy mismo haciendo pequeños sacrificios. Pongámonos como objetivo el arrebatar almas al demonio, especialmente aquellas almas que más amamos, quizás la de nuestros seres más queridos, los amigos, y por toda aquella persona que esté necesitando un “empujón” de gracia para salir de un estado miserable de pecado, o para arreglar alguna situación complicada, etc.
Con la oración y la penitencia, podemos obtener todo de Dios. ¿Qué estamos esperando para comenzar ahora mismo con esta loable práctica de las pequeñas renuncias a cosas lícitas?, que no permitirán que nos ensoberbezcamos, pues son mínimas; y haremos un gran bien, no sólo para obtener gracias y favores de Dios, sino también para estar en buen estado nosotros mismos, es decir, entrenados en esta lucha que es la vida sobre la tierra.
Tendríamos que llenar nuestra jornada de pequeños sacrificios. ¡Hay tantas cosas inoportunas que nos suceden durante el día! ¿Por qué no las aprovechamos para, en lugar de enojarnos y malhumorarnos, ofrecerlas por la salvación de las almas, especialmente de alguna en particular por la que tenemos un gran amor?
Recordemos aquellas palabras del Salvador en su Evangelio, que quien sea fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho. Así, haciendo pequeños sacrificios, muchos por día, quizás alguna vez tengamos que derramar también materialmente la sangre por Cristo; y estaremos preparados, porque toda nuestra vida habrá sido un bordado primoroso de pequeños martirios de amor, por Dios y por las almas; y habiendo siendo fieles en lo poco, también seremos fieles en lo mucho.
Hay mil ocasiones en la vida de todos los días, para ejercitar el amor, la paciencia, la mansedumbre, la alegría. Comencemos hoy mismo, ahora, y veremos las admirables cosas que el Señor hará por nosotros y por quienes amamos.

viernes, 2 de octubre de 2015

Día de los Ángeles Custodios

                                                  


* La devoción a los Ángeles Custodios está atestiguada desde los mismos comienzos del Cristianismo. La fiesta con carácter universal para toda la Iglesia fue instituida por el Papa Clemente X en el siglo xvii. Los Ángeles Custodios son los mensajeros del Señor encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiendo nuestro camino en la tierra y compartiendo con los cristianos el afán apostólico de acercar las almas a Dios.


† Meditación diaria
2 de octubre
SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS*
Memoria
— Existencia.
— Continuos servicios que nos prestan los Ángeles
Custodios.
— Tratarlos como a amigos entrañables.
I. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos1.
Los Ángeles aparecen frecuentemente en la Sagrada Escritura como ministros ordinarios de Dios. Son las criaturas más perfectas de la Creación, penetran con su inteligencia donde nosotros no podemos, y contemplan cara a cara a Dios, como criaturas ya glorificadas.
En los momentos más importantes de la historia humana, un ángel, manifestándose a veces en forma corpórea, ha sido embajador de Dios para anunciar sus designios, para señalar un camino, para comunicar la voluntad divina. Los vemos constantemente actuar como mensajeros del Altísimo, iluminando, exhortando, intercediendo, preservando del peligro, castigando. El mismo significado de la palabra Ángel enviado expresa su función de mensajero de Dios ante los hombres2. Siempre recibieron veneración y respeto en el Pueblo elegido. ¿Acaso no son todos ellos espíritus destinados al servicio, enviados para asistir a los que han de heredar la salvación?3.
La fe en esta misión protectora de los ángeles, vinculados a personas particulares, es lo que hizo exclamar a Israel, en el momento de bendecir a sus nietos, los hijos de José: que el Ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos niños4. Y la Primera lectura de la Misa5 recoge las palabras del Señor a Moisés, que hoy podemos ver como dirigidas a cada uno de nosotros: Yo mandaré un Ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Y el Profeta Eliseo dirá a su sirviente, asustado al ver los enemigos que les rodeaban por todas partes: Nada temas, que los que están con nosotros son más que los que están con ellos. Eliseo oró y dijo: ¡Oh Yahvé!, ábrele los ojos para que vea. Y Yahvé abrió los ojos del siervo, y vio la montaña llena de caballos y carros de fuego que rodeaban a Eliseo6. ¡Qué seguridad nos tiene que dar la presencia en nuestra vida de los Ángeles Custodios! Ellos nos consuelan, nos iluminan, pelean en favor nuestro: en lo más duro del combate se le aparecieron en el cielo a los adversarios cinco varones resplandecientes, montados en caballos con frenos de oro, que poniéndose a la cabeza de los judíos y tomando dos de ellos en medio al Macabeo, le protegían con sus armas, le guardaban incólume y lanzaban flechas y rayos contra el enemigo, que, herido de ceguera y espanto, caía7. De formas y modos muy diferentes, los santos ángeles intervienen todos los días en nuestra vida corriente. ¡Qué providencia tan singular y llena de bondad y cuánta solicitud la de Dios con nosotros, sus hijos, a través de estos santos protectores! Busquemos en ellos fortaleza en la lucha ascética ordinaria y ayuda para que enciendan en nuestros corazones las llamas del Amor de Dios.
II. Delante de los ángeles tañeré para Ti, Dios mío8.
La vida y la enseñanza de Jesús está poblada de la presencia ministerial de los ángeles. Gabriel comunica a María que va a ser Madre del Salvador. Un ángel ilumina y serena el alma de José; también hay ángeles que anuncian el Nacimiento de Jesús a los pastores de Belén. La huida a Egipto, las tentaciones del Señor en el desierto, los sufrimientos de Getsemaní, la Resurrección y la Ascensión son presenciadas igualmente por estos servidores de Dios, que, a su vez, velan constantemente por la Iglesia y por cada uno de sus miembros, como atestiguan los Hechos de los Apóstoles9 y la Tradición primitiva. En verdad os digo que veréis abrirse los cielos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre10.
Muchos santos y muchas almas que han estado muy cerca de Dios se distinguieron en su vida aquí en la tierra por su amistad con su Ángel Custodio, al que acudían muy frecuentemente11. San Josemaría Escrivá tuvo una particular devoción a los Ángeles Custodios. Y precisamente en la fiesta que hoy celebra la Iglesia, el Señor le hizo ver con toda claridad la fundación del Opus Dei, a través del cual resonaría en gentes de toda condición humana y social la llamada a la santidad en el mundo, en medio de sus quehaceres, a través de las circunstancias en las que se desarrolla una vida normal. Trataba a su Ángel Custodio y saludaba al de la persona con la que conversaba12, decía del Ángel Custodio que era “un gran cómplice” en las tareas apostólicas, y le pedía también favores materiales. En una época de su vida, le llamó en alguna ocasión mi relojerico, pues su reloj se le paraba con frecuencia y, careciendo del dinero necesario para arreglarlo, le encargaba que lo pusiera en marcha13. Dedicaba un día de la semana el martes a tratarle con más empeño14. En cierta ocasión, viviendo en Madrid, en medio de un ambiente de persecución religiosa, difícil y agresivamente anticlerical, se le abalanzó en la calle un sujeto de mal aspecto con clara intención de agredirle. De improviso, se interpuso inexplicablemente otra persona, que repelió al agresor. Fue cosa de un instante. Ya a salvo, su protector, acercándose, le dijo quedamente al oído: “¡burrito sarnoso, burrito sarnoso!”, palabras con las que San Josemaría Escrivá se definía a sí mismo, con humildad, en la intimidad de su alma, y que solo conocía su confesor. La paz y el gozo de reconocer la visible intervención de su Custodio le llenaron el alma15. “Te pasmas escribía más tarde- porque tu Ángel Custodio te ha hecho servicios patentes. Y no debías pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti”16. Hoy puede ser un día para reafirmar nuestra devoción al Ángel Custodio, pues es mucha la necesidad que tenemos de él: Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles le decimos al Señor con una oración de la Liturgia de la Misa, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía17.
III. A sus ángeles ha dado orden para que te guarden en tus caminos... Y comenta San Bernardo en una de las lecturas de la Liturgia de las Horas de hoy: “Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos estarán junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos de estarles menos agradecidos, pues cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes”18.
Te llevarán en sus manos para que no tropiece tu pie en piedra alguna19. Nos sostienen en sus manos como un preciado tesoro que Dios les ha encomendado. Como los hermanos mayores cuidan de los pequeños, así los ángeles nos asisten a nosotros hasta introducirnos felizmente en la casa paterna. Entonces habrán cumplido su misión. Nuestro trato con el Ángel Custodio ha de tener un carácter amistoso, que reconozca a la vez su superioridad en naturaleza y gracia. Aunque su presencia sea menos sensible que la de un amigo de la tierra, su eficacia es mucho mayor. Sus consejos y sugerencias vienen de Dios y penetran más profundamente que la voz humana. Y, a la vez, su capacidad para oírnos y comprendernos es muy superior a la del amigo más fiel; no solo porque su permanencia a nuestro lado es continua, sino porque entra más hondo en nuestras intenciones, deseos y peticiones. El Ángel puede llegar a nuestra imaginación directamente sin palabra alguna, suscitando imágenes, recuerdos, impresiones, que nos señalan el camino a seguir. ¡Cuántas veces nos habrán ayudado a continuar nuestro camino como a Elías que, perseguido por Jezabel, se disponía a morir, tal era su cansancio, bajo un arbusto del trayecto! Es bien seguro que nuestro Ángel, como el de Elías, se acercará a nosotros y nos hará entender: levántate y come porque te queda todavía mucho camino20.
Nunca nos sentiremos solos si nos acostumbramos a tratar a ese amigo fiel y generoso, con el que podemos conversar familiarmente21. Él, además, une su oración a la nuestra y la presenta a Dios22. Es necesario, sin embargo, que mentalmente le hablemos, porque no puede penetrar en nuestro entendimiento como lo hace Dios. Y entonces, él podrá deducir de nuestro interior más de lo que nosotros mismos somos capaces. “No podemos tener la pretensión de que los Ángeles nos obedezcan... Pero tenemos la absoluta seguridad de que los Santos Ángeles nos oyen siempre”23. Ya es suficiente.
Nuestro Ángel Custodio nos acompañará hasta el final del camino y, si somos fieles, con él contemplaremos a Nuestra Señora, Reina de los ángeles, a quien todos alaban en una eternidad sin fin. A ese coro angélico, con la ayuda de la gracia, nos uniremos también nosotros.
1 Antífona de entrada. Dan 3, 58. — 2 cfr. Juan Pablo II, Audiencia general 30-VII-1986. — Heb 1, 14. — 4Gen 48, 16. — 5 Ex 23, 20-23. — 6 4 Rey 6, 16-17. — 7 4 Rey 10, 29-30. — 8 Antífona de comunión — 9 Hch5, 19-20; 12, 7-17. — 10 Jn 1, 51. — 11 Cfr. G. Huber, Mi ángel marchará delante de ti, Palabra, 7.ª ed., Madrid 1985, pp. 33 y ss. — 12 A. Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1983, p. 121. —13 Ibídem. — 14 Ibídem, p. 502, nota 40. — 15 Cfr. ibídem, p. 136 — 16 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 565. — 17 Oración colecta. — 18 Liturgia de las Horas, Segunda lectura, San Bernardo, Sermón 12 sobre el Salmo “Qui habitat”, 3, 6-8. — 19 Sal 90, 12. — 20 1 Rey 19, 7, — 21 Cfr. Tanquerey, Compendio de Teología ascética y mística, Palabra, Madrid 1990, n. 187, pp. 131-132. — 22 Cfr. Orígenes, Contra Celso, 5, 4. — 23San Josemaría Escrivá, Forja, n. 339.







jueves, 1 de octubre de 2015

CONGRESO EUCARÍSTICO 2016 - CIUDAD DE CORDOBA - ARGENTINA


Letra:
M
¿Dónde estás Jesús?
M
¿Dónde estás Jesús?
M
¿Dónde estás Jesús?
M
¿Dónde estás Jesús?
J
Esperándote,
J
esperándote
M
¿Qué esperas de mí?
M
¿Qué quieres de mí?
J
Tan sólo tu amor,
J
que me des tu amor
M
Necesito verte,
M
quiero contemplarte.
J
Mírame en tu hermano,
J
estoy en tu hermano.
M
Quiero encontrarte,
M
necesito hablarte.
J
Aquí estoy,
J
aquí estoy
J
Me he quedado aquí,
J
sólo para tí.
J
tan cercano estoy,
J
mírame aquí estoy.
J
Te quiero hablar,
J
te quiero mirar,
J
te quiero encontrar.
J
Te quiero encontrar,
J
en mi intimidad,
J
tan sólo un momento,
J
déjate abrazar,
J
aquí estoy.
J
Aquí estoy,
J
ven a acompañarme,
J
ven a recibirme,
J
aquí estoy.
J
¡Aquí estoy!
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Sitios oficiales del Congreso Eucarístico de Argentina (favor de rezar por sus frutos):