sábado, 9 de marzo de 2019
jueves, 7 de marzo de 2019
Via Crucis

Vía Crucis |
El Vía Crucis o Camino de la Cruz, es una de las formas más expresivas, más sólidas y extendidas de la devoción del pueblo cristiano a la Pasión de Cristo.
Desde los primeros siglos los peregrinos de Jerusalén veneraban los lugares santos, especialmente el Gólgota y el Sepulcro. Según las revelaciones de Dios a Santa Brígida, luego de la muerte de Cristo, el mayor consuelo de su Madre era recorrer los lugares de aquel sagrado camino regados con la sangre de su Hijo. La imposibilidad de ir a Jerusalén o el deseo de recordar con frecuencia en su propia tierra los momentos de la Pasión, hizo nacer en la cristiandad diversas formas de representar aquellos lugares para ser recorridos en una especie de peregrinación espiritual.
Su ejercicio tiene indulgencia plenaria cuando se hace ante estaciones legítimamente erigidas. Aunque es costumbre laudable leer un texto y rezar determinadas oraciones, puede hacerse meditando mentalmente lo que propone cada estación.
Dice San Bernardo: “No hay cosa tan eficaz para curar las llagas de nuestra conciencia y purgar y perfeccionar nuestra alma como la frecuente y continua meditación de las llagas de Cristo y de su Pasión y Muerte”.
Le dijo Jesús Misericordioso a Santa Faustina Kowalska: "Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias".
Estaciones del Vía Crucis:
1ª: Jesús condenado a muerte.
2ª: Jesús con la cruz a cuestas. 3ª: Jesús cae por primera vez. 4ª: Jesús encuentra a su Madre. 5ª: El Cireneo ayuda a llevar la cruz. 6ª: La Verónica enjuga el rostro del Señor. 7ª: Jesús cae por segunda vez. 8ª: Jesús consuela a las santas mujeres. 9ª: Jesús cae por tercera vez. 10ª: Jesús es despojado de sus vestiduras. 11ª: Jesús es crucificado. 12ª: Jesús muere en la cruz. 13ª: Jesús en los brazos de su Madre. 14ª: Jesús es sepultado.
Modo de rezar el Vía Crucis:
Recorrer física o mentalmente las estaciones meditando un momento en cada una de ellas. Si queremos mientras meditamos en cada estación, podemos rezar alguna oración, por ejemplo un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
EL HERMANO ESTANISLAO (1903 - 1927)
A la edad de 18 años, un joven español ingresó al noviciado de los "HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS", en Bugedo. En la vida religiosa, este joven tomó los votos de religión que son: el cumplimiento de los reglamentos; avanzar en la perfección cristiana; y alcanzar el amor puro. El mes de octubre de 1926, este hermano se ofreció a Jesús por medio de María Santísima. Poco después de haber hecho esta donación heroica de sí mismo, el joven religioso se enfermó y fue obligado a descansar. Murió santamente el mes de marzo, 1927. Según el maestro de novicios, este religioso era un alma escogida de Dios; y que recibía mensajes del Cielo. Los confesores del joven, así como los teólogos, reconocieron estos hechos sobrenaturales como actos insignes. El joven se llamaba Hermano Estanislao. El director espiritual del Hermano Estanislao le había ordenado escribir todas las promesas transmitidas por NUESTRO SEÑOR. Esto sería para el bien espiritual de los que fueran devotos al VÍA CRUCIS. Las promesas son las siguientes:
PROMESAS para los devotos del Vía Crucis
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lunes, 4 de marzo de 2019
Conversión
Cuando la Virgen se la apareció y le dijo: «No tengas miedo», dejó el Islam y se bautizó
Publicado el: 01.03.2019
Son numerosas las conversiones de musulmanes al catolicismo que se producen a través de sueños y visiones. Este fenómeno llamativo y que se produce por todo el mundo está llevando a la Iglesia a numerosos seguidores del islam que reciben a Cristo, a los santos, y en muchas ocasiones a la Virgen María de esta manera. Este es el inicio de un complicado y peligroso camino que inician y que a algunos les puede costar la propia vida.
Un caso de estas curiosas conversiones es la de Charbel, su nombre ya como cristiano, un musulmán sunita del Líbano que fue bautizado en 2017, que llegó a la Iglesia de la mano de la Virgen María, y que ahora está en un monasterio entregado a Dios.
La voz del cielo durante el Ramadán
Este converso recuerda que este primer hecho extraordinario se produjo durante el mes del Ramadán. Mientras caminaba por Beirut después de las oraciones de la mañana en la mezquita escuchó una voz del cielo que pronunciaba unas palabras que nunca antes había oído: “Gloria a Jesús, el Hijo único de Dios, y gloria a la Virgen María, la Madre de Dios”.
“Esto fue impactante para mí”, afirma en una entrevista en el National Catholic Register. Charbel creció en un barrio sunita de Beirut y no conocía a ningún cristiano con quien compartir aquella experiencia tan impresionante.
“No tengas miedo”
Entonces, en la Nochebuena de aquel año mientras estaba estudiando en su casa tuvo una visión. “Vi a la Virgen María por primera vez frente a mí, y Ella me dijo: ‘No tengas miedo, sigue buscando, estoy contigo”.
“Todo lo que sé decir es que fue la cosa más hermosa que he visto en mi vida. Desde el momento en que la vi, sentí paz en mi corazón. Me sentí como si estuviera en casa”, relata Charbel.
Durante un tiempo intentó conocer a cristianos a través de las redes sociales, pero entre el miedo y la desconfianza al final no tuvo éxito.
Pero esta no sería la última vez que vería a la Virgen María. Volvería a verla precisamente en la víspera de la Navidad durante los siguientes tres años. “Ella siempre me dijo las mismas palabras exactas”, recuerda.
Su conversión y bautismo
Fue entonces después de esta última visión cuando Charbel se lanzó a buscar a algún amigo cristiano. Y lo encontró en una fiesta. Le contó sus visiones de la Virgen, sus inquietudes y le dijo que quería aprender más sobre la fe cristiana. Este nuevo amigo se prestó a ayudarle y le presentó a un sacerdote, que le entregó una Biblia y le dio el contacto de Juan Pablo, un cristiano convertido del islam y que ha ido acompañando a numerosos musulmanes en su camino al catolicismo.
Tras reunirse con Juan Pablo empezó a formar parte de un grupo de catequesis y formación cristiana hasta que finalmente fue bautizado en 2017 en la fiesta de la Santa Cruz ocho meses después de empezar este catecumenado. Eligió el nombre de Charbel, en honor del conocido y amado santo libanés San Charbel.
“El día que me bauticé lloré como un bebé durante todo el día: eran lágrimas de alegría, de saberme amado”, cuenta este nuevo cristiano. Desde ese momento Charbel se ha convertido ya en el padrino de dos musulmanes que han seguido sus pasos y se han convertido al catolicismo.
Ha sido tal la fuerza que Charbel ha recibido al ingresar en la Iglesia y el amor tan grande recibido por Dios que seis meses después de su bautismo decidió ingresar en un monasterio. “Ahora mi razón para vivir es estar con la persona que amo”, afirma convencido.
Juan Pablo, otro converso, y padrino de Charbel
Desde ese momento su objetivo era intentar convencer de que la fe cristiana era falsa y que sólo el islam era la religión verdadera. Antes de forjar esta amistad consideraba que este chico era “una persona enferma que necesitaba ayuda”.
Así que leyó la Biblia para mostrarle los errores, pero cuanto más la leía más le atraían aquellos textos, así que al final acabó pidiendo a su amigo que le llevara un día a su iglesia. “Fui allí con él, y comencé a rezar para que Dios iluminara los corazones de aquellos infieles”, cuenta Juan Pablo. Pero nuevamente en el templo algo le atraía poderosamente. Y poco tiempo después volvió a aquella iglesia.
“Esta es la casa de Dios”
En aquella ocasión fue solo. Estaba dudando en si entrar o no pero entonces una monja salió a su encuentro. “¿Por qué estás esperando aquí? ¿Por qué no entras? Esta es la casa de Dios. Es para todos, no sólo para los cristianos. Puedes entrar”, le dijo a este entonces adolescente.
Desde entonces fue leyendo textos cristianos y profundizando su amistad con personas de esta religión. “El miedo me había impedido creer en Cristo”, asegura.
Con el estallido de la guerra de Irak, Juan Pablo tuvo la oportunidad de trasladarse al Líbano una vez que concluyó sus estudios de Secundaria. En este país sería más fácil seguir explorando la fe cristiana.
Sin pensárselo dos veces se presentó en una iglesia de Beirut y se encontró con un sacerdote, al que contó sus inquietudes. Empezó unas catequesis y un tiempo después acabaría convirtiéndose en católico. Eligió Juan Pablo como su nuevo nombre. Del santo polaco parece haber recibido el coraje porque ya ha sido padrino de 15 musulmanes convertidos al cristianismo, entre ellos Charbel, el protagonista de esta historia.
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Fuente ; Cari Filii
Fuente ; Cari Filii
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