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martes, 9 de febrero de 2016

Comunión espiritual...


La comunión espiritual

Concilio de Trento y ha sido practicada por todos los santos 

La comunión espiritual

Con el nombre de Comunión Espiritual se entiende el piadoso deseo de recibir la Sagrada Eucaristía, cuando no se la puede recibir sacramentalmente.

"De dos maneras -advierte Santo Tomás- se puede recibir espiritualmente a Cristo. Una en su estado natural, y de esta manera la reciben espiritualmente los ángeles, en cuanto unidos a Él por la fruición de la caridad perfecta y de la clara visión, y no con la fe, como nosotros estamos unidos aquí (en la Tierra) a Él. Este pan lo esperamos recibir, también en la gloria. Otra manera de recibirlo espiritualmente es en cuanto contenido bajo las especies sacramentales, creyendo en Él y deseando recibirlo sacramentalmente. Y esto no solamente es comer espiritualmente a Cristo, sino también recibir espiritualmente el sacramento" (III, 80, 2).

De las palabras finales del Doctor Angélico, se deduce que la Comunión Espiritual nos trae, de cierto modo, el fruto espiritual de la propia Eucaristía recibida sacramentalmente, aunque no sea ex opere operato, sino únicamente ex opere operantis.



Excelencia

Por la noción que acabamos de dar, se puede vislumbrar la gran excelencia de la Comunión Espiritual. Fue recomendada vivamente por el Concilio de Trento (D 881), y ha sido practicada por todos los santos, con gran provecho espiritual.

Sin duda, constituye una fuente ubérrima de gracias para quien la practique fervorosa y frecuentemente. Más aún: puede ocurrir que con una Comunión Espiritual muy fervorosa se reciban mayor cantidad de gracias que con una Comunión Sacramental recibida con poca devoción. Con la ventaja de que la Comunión Sacramental no puede recibirse más que una sola vez por día, y la Espiritual puede repetirse muchas veces.
Modo de hacerla

No se prescribe ninguna fórmula determinada, ni es necesario recitar ninguna oración vocal. Basta un acto interior por el cual se desee recibir la Eucaristía. Es conveniente, sin embargo, que abarque tres actos distintos, aunque sea brevísimamente:

a) Un acto de Fe, por el cual renovamos nuestra firme convicción de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Es excelente preparación para comulgar espiritual o sacramentalmente;

b) Un acto de deseo de recibir sacramentalmente a Cristo y de unirse íntimamente con Él. En este deseo consiste formalmente la Comunión Espiritual;

c) Una petición fervorosa, pidiendo al Señor que nos conceda espiritualmente los mismos frutos y gracias que nos otorgaría e l a Eucaristía realmente recibida.
Advertencias

1) La Comunión Espiritual, como ya dijimos, puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes o después de las comidas.

2) Todos los que no comulgan sacramentalmente deberían hacerlo al menos espiritualmente, al oír la Santa Misa. El momento más oportuno es, naturalmente, aquel en que comulga el sacerdote.

3) Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión Espiritual. De lo contrario, para nada les aprovecharía, y sería hasta una irreverencia, aunque no un sacrilegio.

Autor: Antonio Royo Marín | Fuente: Teología Moral para Seglares

domingo, 23 de febrero de 2014

Jesús está en el suelo

                                                         

Interesante vídeo que nos lleva a reflexionar sobre la enorme precaución que debemos tener a la hora de comulgar el Cuerpo de Cristo en la Santa Misa si lo hacemos en la mano.



viernes, 31 de enero de 2014

Historia sobre la comunión en la mano - 1º Parte

                                        


HISTORIA SOBRE LA COMUNION EN LA MANO

HACIA MEDIADOS DE LA DÉCADA DE LOS AÑOS 60, LA COMUNIÓN EN LA MANO FUE INTRODUCIDA SIN AUTORIZACIÓN, CONTRARIANDO LA LEY VIGENTE EN UNA MUESTRA DE INDISCIPLINA E INDIVIDUALISMO, EN ALGUNOS PAÍSES DE EUROPA, ESPECIALMENTE LOS DE MAYORÍA PROTESTANTE.

La Comunión en la mano comenzó en Holanda en 1965/66 como resultado del cuestionamiento de algunos laicos respecto de la verdadera presencia de Jesús en la Hostia Consagrada. Este cuestionamiento pareciera ser semejante a la “negación de la Divinidad de Cristo.” El Papa Pablo VI, en la encíclica MYSTERIUM FIDEI, rechazó la “Comunión en la mano”, como se la llamaba, como una “opinión falsa ya desparramada.” A partir de entonces, el Papa Pablo VI pidió a los obispos holandeses que escribieran a todos sus sacerdotes y “les dieran directivas para que volviesen, nuevamente, a la manera tradicional de recibir la Sagrada Comunión.” El Papa Pablo VI también se expresó contra el creciente mal uso del sexo en los matrimonios (píldoras, etc…), tres años más tarde, en su encíclica HUMANAE VITAE. Ninguna de estas instrucciones fue difundida por los obispos holandeses, y los sacerdotes de Holanda permanecieron sin ser censurados o castigados.

SANTA COMUNIÓN: IMPRESIONANTE DOCUMENTO
http://gloria.tv/?media=143118
LA CARTA ESCRITA POR PAPA PABLO VI EL 28 DE OCTUBRE DE 1968 COMENZABA DICIENDO:

“Sobre el modo de distribuir la comunión, la Instrucción Eucharisticum Mysterium del 25 de Mayo de l967 se ha limitado a indicar la posición de los fieles, quienes pueden estar de rodillas o de pie; sin embargo en diversos lugares, al menos desde hace dos o tres años, algunos sacerdotes sin la debida autorización ponen la Eucaristía sobre la mano de los fieles, quienes después se dan la comunión a sí mismos (autocomunión). Parece que este modo de obrar se difunde rápidamente, sobre todo en los ambientes más cultos y en grupos pequeños, y halla favor entre laicos, religiosos y religiosas. Tratándose entonces de cosa tan grave en sí misma y en sus consecuencias, el Santo Padre Pablo VI desea conocer el pensamiento de cada uno de los obispos...”
Como respuesta una gran mayoría de obispos, cercana a los dos tercios, expresó su decisión contraria a la nueva praxis, en concordancia con el pensamiento de la Santa Sede, la cual ordenó se componga una instrucción (Memoriale Domini) confirmando la ley vigente:


LA LEY UNIVERSAL DE LA IGLESIA PROHIBE LA COMUNIÓN EN LA MANO O AUTOCOMUNIÓN

INSTRUCCIÓN MEMORIALE DOMINI

Compuesta por mandato especial del Sumo Pontífice Pablo VI y aprobada por Él con la fuerza de la Autoridad Apostólica el 28 de Mayo de 1969. Enchiridion Vaticanum, Tomo 3.

1277 Este modo de distribuir la santa Comunión por el cual, el ministro pone por sí mismo la partícula de pan consagrado en la lengua de los que reciban la comunión, debe ser conservado, no solamente porque se apoya en el uso transmitido por una tradición de muchos siglos, sino, principalmente, porque significa la reverencia de los fieles cristianos hacia la Eucaristía...

Por lo demás, con esta manera de obrar, que ya se considera tradicional, se asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas, en las que “de modo singular está presente todo y entero Cristo, Dios y hombre, de manera substancial y permanente”; y finalmente, para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado: “pues lo que dejas caer, considéralo amputado de tus propios miembros”.

PELIGROS DE LA COMUNIÓN EN LA MANO

Pues un cambio en un asunto de tanta importancia que se apoya en una antiquísima y venerable tradición, puede también traer consigo peligros, que se teme que quizá surjan si se administra la Sagrada Comunión en la mano, a saber:

- El que se llegue a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar,
- ya a la profanación del mismo Sacramento,
- ya a la alteración de la recta doctrina.

PROHIBICIÓN DE COMULGAR EN LA MANO

Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir” las Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, al Sumo Pontífice no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión. En consecuencia la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente a la ley ya vigente y otra vez confirmada (es decir la comunión en la boca).



LA IGLESIA NO PERMITE, SINO QUE TOLERA
LA COMUNIÓN EN LA MANO, POR ELLO,
LOS QUE COMULGAN EN LA MANO
HACEN USO DE UN INDULTO

«La comunión en la mano se introdujo sin autorización. Pablo VI se opuso tenazmente a permitirla pero decidió otorgar un indulto sólo donde el uso estaba ya arraigado y esto con el propósito de "ayudar a las Conferencias Episcopales a cumplir su oficio pastoral, con frecuencia más difícil que nunca a causa de la situación actual"» (CM, p.118).

Pero si en alguna parte el uso contrario, es decir, el poner la Santa Comunión en las manos hubiera arraigado ya, la Sede Apostólica, confía a las Conferencias episcopales la carga y el oficio de sopesar las circunstancias peculiares, si las hay, con la condición sin embargo tanto de prevenir todo peligro de que penetren en los espíritus la falta de reverencia o falsas opiniones sobre la Santísima Eucaristía.

(Obsérvese que dice: donde la comunión en la mano “hubiera arraigado ya”, lo cual excluye que sea introducida en lugares donde hasta ese momento (1969) no fuera costumbre; Ejemplo: Argentina).

Con el indulto no se busca derogar la comunión en la boca. «No se concede un bien sino algo de suyo MUCHO MÁS IMPERFECTO (Comunión en la mano) que la ley general en vigor (Comunión en la boca). Esta concesión se debe a la decisión prudencial de tolerar un uso peligroso para evitar un mal mayor (la desobediencia generalizada)» (CM, p.126).

¡Con cuanto dolor el Papa Pablo VI habrá concedido este indulto, en contra de su parecer, para aquellos que desoyendo su exhortación NO quisieran someterse a la ley ya vigente y otra vez confirmada!

¿Se habrá acordado al hacerlo de las siguientes palabras del Papa San Pío X  pronunciadas en parecidas circunstancias?
“...hijos fieles del Papa, son aquellos que obedecen sus palabras y le siguen en todo, y no aquellos que buscan los medios para eludir las órdenes del Papa o para obligarle, con insistencia digna de mejor causa, a exenciones o dispensas tanto más dolorosas cuanto son más dañosas y escandalosas.” (Alocución Consistorial Il Grave Dolore (3), del 24/05/1914).


Los textos extraídos del libro “Comunión en la mano”, eximio trabajo de Mons. Juan Laise, Obispo emérito de San Luis, quien permaneciendo fiel a la tradición, prohibió en su Diócesis la nueva praxis, se identifican con la sigla: (CM...).

Continúa.....

La Comunión de rodillas y en la lengua



La Comunión de rodillas y en la lengua
 La más antigua práctica de distribución de la Comunión fue, muy probablemente, la de dar la Comunión a los fieles en la palma de la mano. Sin embargo, la historia de la Iglesia evidencia también el proceso, iniciado tempranamente, de transformación de esta práctica. Desde la época de los Padres, nace y se consolida una tendencia a restringir cada vez más la distribución de la Comunión en la mano y a favorecer la distribución en la lengua. El motivo de esta preferencia es doble: por una parte, evitar al máximo la dispersión de los fragmentos eucarísticos; por otra, favorecer el crecimiento de la devoción de los fieles hacia la presencia real de Cristo en el sacramento.

A la costumbre de recibir la Comunión sólo sobre la lengua hace referencia también santo Tomás de Aquino, el cual afirma que la distribución del Cuerpo del Señor pertenece sólo al sacerdote ordenado. Esto, por diversos motivos, entre los cuales el Doctor Angélico cita también el respeto hacia el sacramento, que “no es tocado por nada que no esté consagrado: y, por eso, están 
consagrados el corporal, el cáliz, y también las manos del sacerdote, para poder tocar este sacramento. A ningún otro, por lo tanto, le es permitido tocarlo, fuera de casos de necesidad: si, por ejemplo, estuviera por caer al suelo u otras contingencias similares” (Summa Theologiae, III, 82, 3). 


A lo largo de los siglos, la Iglesia siempre ha tratado de caracterizar el momento de la Comunión con sacralidad y suma dignidad, esforzándose constantemente por desarrollar de la mejor manera gestos externos que favorecieran la compresión del gran misterio sacramental. En su atento amor pastoral, la Iglesia contribuye a que los fieles puedan recibir la Eucaristía con las debidas 
disposiciones, entre las cuales figura el comprender y considerar interiormente la presencia real de Aquel que se va a recibir (cf. Catecismo de san Pío X, nn. 628 e 636). Entre los signos de devoción propios de los que comulgan, la Iglesia de Occidente estableció también el estar de rodillas. Una célebre expresión de san Agustín, retomada en el n. 66 de la Sacramentum Caritatis de Benedicto XVI, enseña: “Nadie come de esta carne [el Cuerpo eucarístico] sin antes 
adorarla [...], pecaríamos si no la adoráramos” (Enarrationes in Psalmos, 98,9). 
Estar de rodillas indica y favorece esta necesaria adoración previa a la recepción de Cristo Eucarístico. 

En esta perspectiva, el entonces cardenal Ratzinger había asegurado que “la Comunión alcanza su profundidad sólo cuando es sostenida y comprendida por la adoración” (Introducción al espíritu de la liturgia). Por eso, él consideraba que “la práctica de arrodillarse para la santa Comunión tiene a su favor siglos de tradición y es un signo de adoración particularmente expresivo, del todo 
apropiado a la luz de la verdadera, real y sustancial presencia de Nuestro Señor Jesucristo bajo las especies consagradas” (cit. en la Carta This Congregation de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del 1° julio de 2002). 

Juan Pablo II, en su última encíclica, Ecclesia de Eucaristia, escribió en el n. 61: 

“Al dar a la Eucaristía todo el relieve que merece, y poniendo todo esmero en no infravalorar ninguna de sus dimensiones o exigencias, somos realmente conscientes de la magnitud de este don. A ello nos invita una tradición incesante que, desde los primeros siglos, ha sido testigo de una comunidad cristiana celosa en custodiar este «tesoro». [...] No hay peligro de exagerar en la 
consideración de este Misterio, porque «en este Sacramento se resume todo el misterio de nuestra salvación»”. 

En continuidad con la enseñanza de su Predecesor, a partir de la solemnidad del Corpus Domini del 2008, el Santo Padre Benedicto XVI comenzó a distribuir a los fieles el Cuerpo del Señor, directamente en la lengua y estando arrodillados.


“En el momento de recibir la Sagrada Comunión,
uno debe ponerse de rodillas.” SANTO PAPA PÍO X

“Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior.” (Catecismo de San Pío X).

Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: “El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, mas la realidad se recibe de rodillas y con amor.”

La Instrucción Memoriale Domini (PAPA PABLO VI), al citar a San Cirilo, afirma claramente que este cuidado deseado por el Santo (y los otros Padres), se ve mucho más eficazmente garantizado por la comunión en la boca, pues ésta “asegura más eficazmente que la Sagrada Comunión sea distribuida con la reverencia, el decoro y la dignidad que le son debidas de modo que se aparte todo peligro de profanar las especies eucarísticas y para que se guarde con diligencia el cuidado que la Iglesia ha recomendado siempre acerca de los fragmentos mismos del pan consagrado.” (Memoriale Domini-nº 1278)
La palabra “sagrado” significa separado, inaccesible, intocable. Sin embargo, “profano” significa lo opuesto, común para todos los humanos, manipulable, tocable. Así pues, la Comunión en la mano implica que se toque a Dios, Quien es digno de toda adoración y reverencia, de un modo que quizá sea impropio.

“El peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano.”
MADRE TERESA DE CALCUTA(The Wanderer, 23 de marzo de 1982)
“No puedo estar a favor de la Comunión en la mano, y tampoco puedo recomendarla.” El sacerdote tiene, “como servidor de la Sagrada Eucaristía y todas las formas Sagradas, una responsabilidad primaria-primaria, porque es completa.”
PAPA JUAN PABLO II Domenica Cenæ

Tocar las Divinas sustancias es un privilegio de las personas ordenadas. Los laicos solamente pueden obtener dicho permiso en el caso de una verdadera emergencia.”P. J. Pablo II

Para profundizar: La Suma Teológica: Pt. III, Q.82, Art.3 - de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia:http://biblioteca.campusdominicano.org/suma.htm

 “Porque debido a la reverencia hacia este sacramento, nada lo toca, sino lo que es consagrado; de aquí que el corporal y el cáliz son consagrados, y así mismo las manos del sacerdote, para tocar este sacramento.” Santo Tomás





jueves, 7 de noviembre de 2013

1º Jueves de mes - Día de Comunión y Adoración

                                                   
Promesa hecha el 25 de febrero de 1949
“Hija mía, haz que yo sea amado, consolado y reparado en mi Eucaristía. Haz saber en mi nombre que cuantos hagan bien la comunión con sincera humildad, fervor y amor, durante los primeros jueves de mes consecutivos y pasen una hora de Adoración ante mi sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el Cielo.

Di que honren, por medio de la Eucaristía, mis santas llagas, honrando primero la de mi sagrada espalda, tan poco recordada.

Quien al recuerdo de mis llagas una la de los dolores de mi Madre bendita y por ellos nos pida gracias espirituales o corporales, tiene mi promesa que serán concedidas, a menos que no sean daño para sus almas. En el momento de la muerte traeré conmigo a mi Santísima Madre para defenderlos”.

Resumen de las condiciones
a)      comunión con sincera humildad, fervor y amor al menos dos primeros jueves de mes seguidos
b)      una hora de adoración al Santísimo Sacramento
c)       honrando la llaga de la espalda y las demás (por ejemplo, las de los clavos y la lanza)


Beata Alexandrina Maria da Costa

Nace en el año 1904 en Balasar (diócesis de Braga), pequeño centro rural, en Portugal, y muere en el mismo lugar en 1955, cuando tenía 51 años de edad.
También ella tiene en su vida puntos de semejanza con Teresa Neumann, Marthe Robin y el Padre Pío. No tenía los estigmas visibles pero durante 30 años permanece inmovilizada en el lecho. A menudo revivía la Pasión del Señor, en forma tan patética que impresionaba grandemente a quienes asistían. Diariamente tenía diálogos con Jesús y con la Virgen. Como Marthe, como el P. Pío, era asaltada y golpeada por Satanás y los espíritus del mal.

Alexandrina, hija de madre soltera, crece en medio de grandes dificultades económicas y también psicológicas por su falta de padre y lo que el medio condicionaba en ella por su circunstancia. Sin embargo, su carácter era abierto, vivaz, optimista. De su madre recibió educación religiosa seria y profunda. Fue a la escuela sólo durante un año y medio. A los ocho años empezó a trabajar bajo patrón. A los 12 fue víctima de una muy grave enfermedad y corrió el riesgo de morir. A los 14 era una señorita y de su persona, fina y delicada, emanaba gran fascinación. En una ocasión unos individuos trataron, tres en total, tomaron por asalto la casa de Alexandrina, cuando ella, su hermana y una amiga estaban empeñadas en la costura, con la intención de violarlas. Alexandrina, para salvar su pureza, no hesitó en lanzarse por la ventana y como consecuencia de la caída se hirió en la columna vertebral con gravísimas consecuencias. Fue atendida médicamente durante siete años pero inútilmente y terminó por quedar postrada, paralizada en el lecho.

Al comienzo hizo de todo por sanar. Le rogaba a Dios le diera la gracia de la salud, pero cuando se dio cuenta que aquella era su misión, es decir el sufrimiento, aceptó de corazón el calvario y lo vivió hasta su muerte con una sonrisa en los labios.

El 25 de abril 2004 fue proclamada Beata por el Papa Juan Pablo II.

En palabras del Postulador de la causa de beatificación, el P. Pasquale Liberatore sdb, “Alexandrina es una crucificada. Desde los 21 años y durante 30, queda postrada en el lecho hasta su muerte. Desde octubre del 38 hasta marzo del 42, es decir por tres años y medio, vive, hasta visiblemente, la Pasión de Cristo, que duraba cada semana del jueves al viernes. Entraba en éxtasis y revivía varias fases de la Pasión, así como la relatan los Evangelios. Sus padecimientos llegaban al culmen entre las 12 y las 3 de la tarde del viernes. A los testimonios se han sumado films y fotos. Sin saber cómo (ya que estaba paralítica desde 1925), al mediodía Alexandrina descendía de la cama. Cuando revivía la Pasión se movía como si la parálisis no existía. Repetía la agonía de Jesús en el Getsemaní, que era larga y penosa y emitía quejidos profundos y sollozos. Luego seguían, como si fuese un film, todos los otros episodios de la Pasión: la captura por los soldados, el proceso ante Pilato, la flagelación, la coronación de espinas, el camino al Calvario, la crucifixión. Alexandrina trasuntaba un enorme sufrimiento, estaba pálida, sudaba, sus cabellos se le empastaban. Después se notaban heridas en todo su cuerpo. En esos momentos estaba totalmente insensible a agentes exteriores de dolor. Caía camino al Calvario y quedaba como aplastada en tierra. Una vez un médico intentó levantarla y no pudo ni con la ayuda de otros dos colegas. No llegaron a alzarla ni siquiera un milímetro. Terminado el éxtasis quedaba ligera. En aquel tiempo pesaba sólo 34 kilos. Luego de marzo del 42, después de sufrir la Pasión vino el ayuno total. Durante los últimos 13 años y 7 meses de su vida no comió ni bebió nada. Su único alimento era la Eucaristía que el párroco le traía todas las mañanas. Jesús le había dicho: “No te alimentarás más en la tierra. Tu alimento es mi carne. Tu sangre mi sangre. Grande es el milagro de tu vida”.

Ningún médico creía que pudiese acontecer algo así y querían demostrar que todo era un fraude. Llegaron a convencer a Alexandrina a someterse a un control científico, en ambiente hospitalario. La única condición que puso Alexandrina fue la de recibir todas las mañanas la Santa Comunión. En junio del 43 se hicieron las experiencias en un hospital cercano a Oporto. El especialista, Dr. Henrique Gomes de Araújo, que guiaba la verificación era profesor miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid y miembro de la Sociedad Portuguesa de Química. Quedó aislada durante 40 días y bajo estricta vigilancia. Pese a que eran médicos agnósticos debieron concluir que se encontraban ante un hecho absolutamente inexplicable.

A los sufrimientos del ayuno y de la Pasión se agregaban las vejaciones diabólicas y las incomprensiones de los hombres, incluso (y esto era lo peor) de Iglesia. El Demonio la tentaba contra la fe, la asaltaba arrojándola del lecho e hiriéndola.

La misión de Alexandrina era la de sacudir al mundo acerca de los efectos del pecado, invitando a la conversión, ofreciendo testimonio de vivísima participación a la Pasión de Cristo y por tanto a la redención del hombre.

La beata quería cerrar el infierno. Sobre su tumba hizo poner este epitafio: “Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvaros, acercaos, pasad por encima, pisotead hasta que desaparezcan. Pero, no pequéis más, no ofendáis más a nuestro Jesús! Pecadores, querría deciros tantas cosas! Para escribirlas todas no bastaría todo este gran cementerio. Convertíos. No ofendáis a Jesús! No queráis perderlo para toda la eternidad! Él es tan bueno. Basta con el pecado. Amad a Jesús. Amadlo!”

Su misión fue expiatoria y de intercesión.

Pedidos y promesas del Señor hechos a la Beata Alexandrina Maria da Costa, mensajera de la Eucaristía

Promesa hecha el 25 de febrero de 1949

“Hija mía, haz que yo sea amado, consolado y reparado en mi Eucaristía. Haz saber en mi nombre que cuantos hagan bien la comunión con sincera humildad, fervor y amor, durante los primeros jueves de mes consecutivos y pasen una hora de Adoración ante mi sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el Cielo.

Di que honren, por medio de la Eucaristía, mis santas llagas, honrando primero la de mi sagrada espalda, tan poco recordada.

Quien al recuerdo de mis llagas una la de los dolores de mi Madre bendita y por ellos nos pida gracias espirituales o corporales, tiene mi promesa que serán concedidas, a menos que no sean daño para sus almas. En el momento de la muerte traeré conmigo a mi Santísima Madre para defenderlos”.

“Habla de la Eucaristía, que es prueba de amor infinito, que es el alimento de las almas.

Di a las almas que me aman, que vivan unidas a mí durante el trabajo, en sus casas, sea de día que de noche, se arrodillen a menudo en espíritu y con la cabeza inclinada digan:

‘Jesús, te adoro en cada lugar donde moras sacramentado, te hago compañía por aquellos que te desprecian, te amo por aquellos que no te aman, te doy alivio por aquellos que te ofenden. Jesús, ¡ven a mi corazón!”

“Estos momentos serán para mí de gran alegría y consuelo. ¡Qué crímenes se cometen contra de mí en la Eucaristía!

“Que la devoción a los sagrarios sea bien predicada y propagada, porque por días y días las almas no me visitan, no me aman, no reparan,…No creen que yo vivo allí. Quiero que en las almas se encienda la devoción hacia estas prisiones de Amor…Son muchos los que, aún entrando en las iglesias, ni siquiera me saludan y no se detienen un momento a adorarme.”
“Lejos del Cielo, lejos de Jesús son todos los que están lejos del sagrario… ¡Oh, si el sagrario fuese bien comprendido! El sagrario es la vida, es el amor, es la alegría, es la paz. El sagrario es el lugar de dolor, de ofensas, de sufrimiento. El sagrario es despreciado; Jesús del sagrario no es comprendido”

“Yo querría muchos guardias fieles, postrados ante los sagrarios, para no dejar que ocurran tantos y tantos crímenes!”

“Que me pidan todo cuanto quieran estando ante mi presencia, delante del sagrario. Es de allí que viene el remedio para todos los males.”

El Señor le explicó el motivo por el cual Alexandrina, viviendo los últimos 13 años de vida de la sola Eucaristía, sin alimentarse con nada más. Le dijo:

“Hago que tú vivas sólo de mí, para mostrar al mundo el valor de la Eucaristía, y que es mi vida para las almas… Háblales a las almas, hija mía, háblales del Rosario y de la Eucaristía! El Rosario! El Rosario! El Rosario! La Eucaristía, mi Cuerpo, mi Sangre!”

Según cuenta Alexandrina en su “Autobiografía”, fue en Póvoa de Varzim que hizo su primera comunión..”Yo tenía entonces 7 años…Tomé la comunión de rodillas y a pesar de que era pequeña de talla pude fijarme en la Sagrada Hostia de tal manera que se quedó impresa en mi alma. Creí entonces unirme a Jesús para no separarme nunca más de Él. Él tomó posesión de mi corazón, así me parece. La alegría que sentía no se puede expresar. A todos les anunciaba la buena nueva... »

“Tú eres el sagrario que Yo he elegí, para que Yo more en él y en él repose. Quiero saciar tu sed por mi Sacramento de amor.

Tú eres como el canal por donde pasarán las gracias que quiero distribuir a las almas y a través del cual las almas vendrán a mí. Me sirvo de ti para que muchas almas vengan a mí. Por tu intermedio muchas almas serán estimuladas a amarme en la Santísima Eucaristía.”