sábado, 7 de marzo de 2020
Exorcista obliga a demonio a hacer catequesis espectacular sobre el sant...
Publicado el 20 feb. 2020
Ocurrió el pasado 7 de octubre en Milán, Italia. Don Ambrogio Villa, sacerdote exorcista de la diócesis de Milán, obligó al demonio durante el exorcismo a la confesión de los secretos espirituales del rezo del Santo Rosario para que puedan vencer a nuestros enemigos infernales.
Don Ambrogio - Oh Virgen, hoy es tu fiesta, la del Santo Rosario. A mi me gustaría que este "Belzebul" nos hiciera una catequesis sobre el santo rosario. Entonces te pido, Virgen, ya hemos escuchado algunas catequesis, pero hoy es una fiesta especial. Te pido que por algunos minutos, o por muchos minutos, él mar obligado por ti a hablar del Santo Rosario. Por lo tanto, con el permiso de María y por órden del Cielo, yo te ordeno a hablarnos del santo rosario y de su potencia contra ti. En el nombre de Dios, te ordeno de hablar. Habla bien, en un italiano claro y dinos muchas cosas y cosas bonitas. Habla En italiano correcto.
Belzebul - Esa corona (del rosario) me destruye.
Don Ambrogio - Habla mejor, en un italiano correcto. Eres capaz Adelante
Belzebul - Cada Ave María me revienta el cerebro.
Don Ambrogio - Habla, sin que te lo tenga que decir. La Virgen quiere que tú nos digas la potencia del santo rosario contra ti.
Belzebul - Es una oración sencilla que no hacen todos. Pero aquel que la hace se une a la vida de Cristo y de María. Y a mí me revienta el cerebro el oído esa cantinela. No lo soporto.
También yo fastidia quien tiene agarrado con la mano, aunque no esté rezando. No lo soporto. Pero ella ama esta oración.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y aquel que lo reza en familia tiene una protección especial de ella. Yo no puedo entrar en aquella casa. No se me ha dado el permiso.Porque la potencia del santo rosario en familia me aplasta.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y en víctimas familias, si hay solo una persona que reza puede salvar a los demás de la familia.
Don Ambrogio - Oh María, te doy gracias que obligas a este demonio 'Belzebul' a hacer esta publicidad, esta catequesis sobre el rosario. Oh María preciosísima, yo, con tu permiso, me gustaría compartirla con mucha gente. Oblígale a hablar. Sigue
Belzebul - Los misterios preferidos de ella son aquellos de la Pasión de Cristo. Porque allí está toda la salvación de la humanidad.
Don Ambrogio - ¿Y los gloriosos no?
Belzebul - También
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Pero a quien recita el rosario, vengo a molestarlo.
Don Ambrogio - ¿Cómo?
Belzebul - Con pensamientos. Distracciones
Don Ambrogio - Pero la Virgen lo agradece igualemente.
Belzebul - Sí.
Don Ambrogio - Entonces nos has animado, ¿eh, amigos? (Risas) La Virgen acoge todo.
Belzebul - Sí, acoge todo.
Don Ambrogio - Adelante.
Belzebul - Se necesita que rezar con los niños. Enseñarles esta oración antes de que yo llegue a molestar, porque después yo les robo la pureza, o mar que las madres tendrían que rezarlo por estos hijos porque quiero destruir a la familia y los jóvenes.
Don Ambrogio - Oh Virgen, te damos gracias porque nos ha regalado el rosario que continúa a recomendar todas las veces que aparece. Pero te damos gracias también por estas palabras de 'Belzebul' que en este exorcismo que yo, tu sacerdote, estoy afectado a un cabo con la ayuda y la participación de seis colaboradores que rezan y están a mi lado. Gracias, oh María, si tú quieres todavía obligar a 'Belzebul' a decirnos algo, te pido, oblígale a que continúe.
Belzebul - A quien rea el rosario, ella da muchas gracias. Pero que muchas, muchas. Y yo no lo soporto. También las novenas me revientan el cerebro. No las soporto. Sobre todo, la Virgen Desatanudos.
Don Ambrogio - A nosotros nos gusta mucho las letanías. Antes notaba que tú las sufrías. ¿Qué nos dices de las letanías?
Belzebul - Me aplastan. ¡Me fastidian!
Don Ambrogio - ¿Por qué?
Belzebul - Porque es un continuo alabar, alabar, alabar.
Don Ambrogio - Pero ella se lo merece.
Belzebul - ¡Por vosotros!
Don Ambrogio - ¿Pero de verdad es tu Reina, aunque si tú no la reconoces? ¿O no?
Belzebul - Ya
Don Ambrogio - Y después de las letanías, ¿Qué más nos dices? Porque no todos lo dicen cuando terminan el rosario.
Belzebul - Lo se, lo se. Quien no las rezan, se equivocan.
Don Ambrogio - Bueno, ¡si lo ha dicho el diablo ...! (Risas) Oh, muchas cosas bonitas, Virgen, que tu nos regalas de forma imprevista. También a través de este diablo que se llama –al menos ha dicho el nombre- es Belzebul. Te alabamos, oh María. ¿Ella te dice de decirnos todavía algo o ha terminado? ¡Contesta!
Belzebul - He terminado.
Don Ambrogio - Entonces nosotros rezamos, oh María. (Rezan La Salve). Oh María en este día del Santo Rosario, hoy, 7 de octubre de 2019, nosotros te damos gracias Yo soy tu sacerdote, exorcista milanés. Te doy gracias por este regalo que nos ha hecho para tu gloria. Así mar. Amén.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén
Don Ambrogio - Habla mejor, en un italiano correcto. Eres capaz Adelante
Belzebul - Cada Ave María me revienta el cerebro.
Don Ambrogio - Habla, sin que te lo tenga que decir. La Virgen quiere que tú nos digas la potencia del santo rosario contra ti.
Belzebul - Es una oración sencilla que no hacen todos. Pero aquel que la hace se une a la vida de Cristo y de María. Y a mí me revienta el cerebro el oído esa cantinela. No lo soporto.
También yo fastidia quien tiene agarrado con la mano, aunque no esté rezando. No lo soporto. Pero ella ama esta oración.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y aquel que lo reza en familia tiene una protección especial de ella. Yo no puedo entrar en aquella casa. No se me ha dado el permiso.Porque la potencia del santo rosario en familia me aplasta.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y en víctimas familias, si hay solo una persona que reza puede salvar a los demás de la familia.
Don Ambrogio - Oh María, te doy gracias que obligas a este demonio 'Belzebul' a hacer esta publicidad, esta catequesis sobre el rosario. Oh María preciosísima, yo, con tu permiso, me gustaría compartirla con mucha gente. Oblígale a hablar. Sigue
Belzebul - Los misterios preferidos de ella son aquellos de la Pasión de Cristo. Porque allí está toda la salvación de la humanidad.
Don Ambrogio - ¿Y los gloriosos no?
Belzebul - También
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Pero a quien recita el rosario, vengo a molestarlo.
Don Ambrogio - ¿Cómo?
Belzebul - Con pensamientos. Distracciones
Don Ambrogio - Pero la Virgen lo agradece igualemente.
Belzebul - Sí.
Don Ambrogio - Entonces nos has animado, ¿eh, amigos? (Risas) La Virgen acoge todo.
Belzebul - Sí, acoge todo.
Don Ambrogio - Adelante.
Belzebul - Se necesita que rezar con los niños. Enseñarles esta oración antes de que yo llegue a molestar, porque después yo les robo la pureza, o mar que las madres tendrían que rezarlo por estos hijos porque quiero destruir a la familia y los jóvenes.
Don Ambrogio - Oh Virgen, te damos gracias porque nos ha regalado el rosario que continúa a recomendar todas las veces que aparece. Pero te damos gracias también por estas palabras de 'Belzebul' que en este exorcismo que yo, tu sacerdote, estoy afectado a un cabo con la ayuda y la participación de seis colaboradores que rezan y están a mi lado. Gracias, oh María, si tú quieres todavía obligar a 'Belzebul' a decirnos algo, te pido, oblígale a que continúe.
Belzebul - A quien rea el rosario, ella da muchas gracias. Pero que muchas, muchas. Y yo no lo soporto. También las novenas me revientan el cerebro. No las soporto. Sobre todo, la Virgen Desatanudos.
Don Ambrogio - A nosotros nos gusta mucho las letanías. Antes notaba que tú las sufrías. ¿Qué nos dices de las letanías?
Belzebul - Me aplastan. ¡Me fastidian!
Don Ambrogio - ¿Por qué?
Belzebul - Porque es un continuo alabar, alabar, alabar.
Don Ambrogio - Pero ella se lo merece.
Belzebul - ¡Por vosotros!
Don Ambrogio - ¿Pero de verdad es tu Reina, aunque si tú no la reconoces? ¿O no?
Belzebul - Ya
Don Ambrogio - Y después de las letanías, ¿Qué más nos dices? Porque no todos lo dicen cuando terminan el rosario.
Belzebul - Lo se, lo se. Quien no las rezan, se equivocan.
Don Ambrogio - Bueno, ¡si lo ha dicho el diablo ...! (Risas) Oh, muchas cosas bonitas, Virgen, que tu nos regalas de forma imprevista. También a través de este diablo que se llama –al menos ha dicho el nombre- es Belzebul. Te alabamos, oh María. ¿Ella te dice de decirnos todavía algo o ha terminado? ¡Contesta!
Belzebul - He terminado.
Don Ambrogio - Entonces nosotros rezamos, oh María. (Rezan La Salve). Oh María en este día del Santo Rosario, hoy, 7 de octubre de 2019, nosotros te damos gracias Yo soy tu sacerdote, exorcista milanés. Te doy gracias por este regalo que nos ha hecho para tu gloria. Así mar. Amén.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén
miércoles, 4 de marzo de 2020
La llave que abre el Corazón de Dios -

La llave que abre el Corazón de Dios.
La llave que abre el Corazón de Dios es nuestra confianza. Porque si confiamos en Dios, Él nos colmará de bienes y dones por encima de lo que podemos pedir o desear. Quien no lo crea así, que haga la prueba de confiar ciegamente en Dios, y verá los admirables designios que el Señor tendrá sobre él, sobre los suyos y sobre todas sus cosas y empresas.
Si confiáramos más en Dios, si confiáramos plenamente en Dios, completamente, no sólo que seríamos las personas más felices de la tierra, sino que tendríamos todo asegurado y dormiríamos tranquilos y contentos, sabiendo que hay un Bueno, Dios, que vela por nosotros y nos cuida. Dios a veces permite el infortunio y que las cosas no nos salgan como pensamos, pues para que ejercitemos la confianza en Él, ya que de otro modo no tendríamos la ocasión para hacerlo. Y así, confiando en Dios, es como merecemos toda clase de gracias y ayudas del Cielo. Y cuanto más confiemos, tanto más recibiremos de la munificencia de Dios, que no se deja ganar en generosidad, pero que quiere que sus criaturas no sean inconstantes sino fieles en pedir una y otra vez todo lo que necesitan, porque Él lo quiere dar en forma tan plena, que será causa de admiración del Cielo y la Tierra. No es exageración lo que decimos sobre la confianza, pues en la misma devoción de la Divina Misericordia, Jesús dijo a Santa Faustina que daría mucho, muchísimo a quien confiara mucho, muchísimo en Él. ¿Y qué esperamos para lanzarnos al Corazón paternal de Dios que es todo amor, y que sólo pide nuestra plena y total confianza para actuar? No nos amilanemos ante los acontecimientos adversos que a veces nos suceden y que quieren hacer echar por tierra nuestra confianza en Dios. Justamente es en esos momentos críticos donde más debemos demostrar nuestra confianza incondicional a Dios, ya que es en esos momentos difíciles cuando más merecemos por nuestra virtud. Confiemos en Dios, a pesar de las apariencias, a pesar de todo lo que nos sugiera el Maligno, y aunque el mundo se venga abajo, nosotros mantengamos en alto nuestra confianza inamovible en Dios y en su Providencia amorosa, que es todopoderosa, y que sólo espera la confianza de su criatura para actuar implacablemente y colmarnos de todos los bienes. |
domingo, 1 de marzo de 2020
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