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lunes, 1 de julio de 2013

La Santísima Virgen en la obra de María Valtorta

Inmaculada Concepción

La Santísima Virgen en la Obra de María Valtorta
La Sin Mancha. 
Dice Jesús:
Dios, para manifestarse a los hombres en la forma nueva y completa que abre la era de la Redención, no eligió como trono suyo un astro del cielo, ni el palacio de un grande. No quiso tampoco las alas de los ángeles como base para su pie. Quiso un seno sin mancha. 
(de la Obra de María Valtorta)  
Comentario: 
Dios no cambia. Por eso es de esperar que así como actuó en el pasado, también así siga actuando en el presente, y lo siga haciendo también en el futuro. Por lo tanto si el Señor eligió a María para venir a la tierra y encarnarse, es de esperar, como dice San Luis María Grignion de Montfort, que cuando Cristo venga por segunda vez, lo hará también por medio de María Santísima.
Entonces nos damos cuenta de que cuando más difundamos la devoción a María, sus glorias y el Reino de María en las almas y en el mundo, tanto más prepararemos la Segunda Venida de Jesús en poder y majestad a instaurar su Reino en el mundo.
Si Dios quiso venir a nosotros por medio de María, es que Él quiere que vayamos hasta su trono por medio también de María. Dios ha utilizado ese canal que es la Virgen, y el mismo canal debemos utilizar nosotros para elevarnos a la divinidad.
Dios mora en María de forma más plena y profunda que en ninguna otra parte del universo. Por eso si queremos encontrar a Dios, tenemos que ir a la Virgen, que en su seno lo encontraremos con seguridad y en su plenitud.
Pongamos también nosotros nuestra morada en el seno de María, pues si Dios no desdeñó habitar en ese seno bendito, también nosotros tenemos que hacer morada en él, entrando a ese Corazón Inmaculado por medio del acto de consagración a María y rezando el Santo Rosario, que es como una cadena que nos une indisolublemente a la Virgen.
Si tenemos a María, lo tenemos todo, porque en Ella está el mismo Dios, que es el TODO.

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Inmaculada Concepción de María



Inmaculada Concepción de María
María nunca estuvo bajo el poder del demonio. 
Todos los hombres hemos estado bajo el poder del Maligno aunque sea por un tiempo, ya que todos hemos nacido con el pecado original a excepción de María Santísima, que por su Inmaculada Concepción, siempre estuvo exenta de esa mancha, y por lo tanto, estuvo exenta del poder del Maligno, que jamás pudo nada sobre Ella.
Esto hace que María sea la Toda Hermosa, la Sin Mancha, la que fue pensada por Dios así, concebida así, que permaneció así, y que será así por los siglos de los siglos.
Si somos amantes de la belleza y nos gusta ver las bellezas de las criaturas, de manera que muchas veces hasta nos olvidamos del Creador; ¡cuánta mayor belleza tendrá María, que es la Obra Maestra del Altísimo, y de la cual el mismo Dios ha quedado arrobado y enamorado de Ella!
¡Qué será ver a María! Dicen los santos y beatos que la han visto, que no se puede describir la belleza de María, que todas las obras de arte, por hermosas que se hagan, quedan bien lejos de representar la hermosura de la Virgen.
Seamos buenos, imitemos a Jesús, y un día la veremos, si no en la tierra, sí con seguridad en el Cielo, donde junto a Ella estaremos para siempre felices a sus pies.