domingo, 20 de enero de 2019

COSAS QUE NO SE DEBEN HACER EN PAREJA

17 Beneficios al visitar a Jesús en el Sagrario

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JESUS EUCARISTIA - Canciones para la adoracion eucaristica

Dios es bueno y nos ama..


                          Dios es bueno y nos ama


Dios provee.
Dios es providente y debemos tener mucha confianza en su Providencia paterna, porque Él incluso hará milagros cuando sea necesario, para socorrernos. Lo que pasa es que a veces somos nosotros quienes tenemos poca confianza en Él y en su Providencia.
Leamos las vidas de los Santos y comprobaremos que a ninguno le faltó lo necesario y que, por el contrario, tuvieron grandes gracias, dones y regalos de parte de Dios, no sólo espirituales sino también a veces materiales, cuando esto no era obstáculo para su salvación y santificación.
Si confiáramos más en Dios, seríamos los seres más felices de la tierra, porque estaríamos convencidos de que por encima de Dios no hay nadie, y nadie puede arrebatar nada de sus benditas manos.
Tendríamos que ser como esos pajarillos que se acurrucan en el hueco de las manos de un hombre fuerte. Así también nosotros, como pajaritos de Dios, debemos refugiarnos en las manos benditas y amorosísimas del Padre, que nos cuida y nos quiere, y que no dejará que nos pase nada que sea realmente malo, sino que todo lo que nos vaya sucediendo lo irá encauzando para nuestro propio bien y el bien de muchas almas, porque siempre será cierto que las almas se salvan con el padecer, y nosotros tenemos que completar lo que falta a la pasión del Señor.
Cuando tengamos alguna necesidad, vayamos confiados a pedirle a Dios, a exponerle nuestra urgencia, y esperemos, porque antes fallarán el cielo y la tierra, pero no se podrá decir que Dios ha decepcionado a quien depositó toda su confianza en Él.
¡Bendito sea Dios!


sábado, 19 de enero de 2019

Pensar en el Cielo

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           Pensar en el Cielo.

Pensar en el Cielo que nos espera, nos ayuda a sobrellevar los trabajos y sufrimientos de esta vida, porque sabiendo que al final del camino llegaremos a la Felicidad sin fin, para siempre, nos suaviza los padecimientos de este mundo.
Pero no hagamos caso al diablo que nos susurra: “El Cielo no está hecho para ti. Tú tienes muchos pecados y no irás al Cielo”, etc. No le prestemos oídos al Maligno, que quiere llevarnos a la desesperación y a considerar sólo lo de este mundo, en que quizás estamos sufriendo mucho. Si padecemos mucho aquí en la tierra, y además nos quitan la esperanza de la otra vida, entonces sí que somos envueltos por el desaliento y el desánimo. ¡Pero no! El Cielo está abierto para nosotros, aunque hayamos sido grandes pecadores, y aunque lo sigamos siendo, porque basta con que volvamos arrepentidos a Dios, y Él nos perdona al instante y borra y destruye todos nuestros pecados.
La esperanza del Cielo nos debe alegrar la vida terrena, porque sabemos que todo lo que vivimos es pasajero. Si estamos felices, bienvenido sea; y si somos infelices y tenemos dolores, sabemos que esto no será para siempre, y que por un corto tiempo de sufrimiento en este mundo, nos ganaremos una gloria que no tiene comparación.
Recordemos siempre que el sufrir en este mundo es más meritorio que padecer en el más allá. Porque sufrir en el Purgatorio no tiene ningún mérito, sino que es sólo purificación para entrar limpios al Cielo. Y padecer eternamente en el Infierno es locura de las locuras, y ése sí que sería el verdadero fracaso, la verdadera desesperación. Pero sufrir en la tierra es meritorio, porque si tenemos paciencia, los sufrimientos nos acarrean un cúmulo de gracias y dones para nosotros y para muchos, acortándonos considerablemente las purificaciones ultraterrenas.
Pensemos en el Cielo, ya sea que estemos bien, o nos sintamos mal, porque todo lo de este mundo pasará, y llegará luego lo que será eterno, y el Cielo está abierto para nosotros, con tal de que tengamos la buena voluntad que los ángeles en Belén anunciaron a los pastores, porque si tenemos buena voluntad nos salvaremos, y el Paraíso recompensará todo trabajo o dolor sufrido en esta tierra.
La vida es corta. El tiempo vuela. Vivamos pensando en el Cielo que nos espera, e incluso vivamos ya el Paraíso en este mundo, porque quien está seguro de que tendrá un final feliz, ya va contento durante el camino, aunque sea dificultoso.