martes, 29 de abril de 2014

Santa Catalina de Siena - 29 de Abril - Memoria


29 de abril
SANTA CATALINA DE SIENA*
Memoria
* Nació en Siena en el año 1347. Ingresó muy joven en la Tercera Orden de Santo Domingo, sobresaliendo por su espíritu de oración y de penitencia. Llevada de su amor a Dios, a la Iglesia y al Romano Pontífice, trabajó incansablemente por la paz y unidad en la Iglesia en los tiempos difíciles del destierro de Avignon. Se trasladó a esta ciudad y pidió al Papa Gregorio XI que regresara cuanto antes a Roma, donde el Vicario de Cristo en la tierra debía gobernar la Iglesia. «Si muero, sabed que muero de pasión por la Iglesia», declaró unos días antes de su muerte, ocurrida el 30 de abril de 1380.

— Amor a la Iglesia y al Papa, «el dulce Cristo en la tierra».
Sin una instrucción particular (aprendió a escribir siendo ya muy mayor) y con una corta existencia, Santa Catalina pasó por la vida, llena de frutos, «como si tuviese prisa de llegar al eterno tabernáculo de la Santísima Trinidad»1. Para nosotros es modelo de amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, a quien llamaba «el dulce Cristo en la tierra»2, y de claridad y valentía para hacerse oír por todos.
Los Papas residían entonces en Avignon, con múltiples dificultades para la Iglesia universal, mientras que Roma, centro de la Cristiandad, se volvía poco a poco una gran ruina. El Señor hizo entender a la Santa la necesidad de que los Papas volvieran a la sede romana para iniciar la deseada y necesaria reforma. Incansablemente oró, hizo penitencia, escribió al Papa, a los Cardenales, a los príncipes cristianos...
A la vez, Santa Catalina proclamó por todas partes la obediencia y amor al Romano Pontífice, de quien escribe: «Quien no obedezca a Cristo en la tierra, el cual está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la Sangre del Hijo de Dios»3.
Con enorme vigor dirigió apremiantes exhortaciones a Cardenales, Obispos y sacerdotes para la reforma de la Iglesia y la pureza de las costumbres, y no omitió graves reproches, aunque siempre con humildad y respeto a su dignidad, pues son «ministros de la sangre de Cristo»4. Es principalmente a los pastores de la Iglesia a los que dirige una y otra vez llamadas fuertes, convencida de que de su conversión y ejemplaridad dependía la salud espiritual de su rebaño.
Nosotros pedimos hoy a la Santa de Siena alegrarnos con las alegrías de nuestra Madre la Iglesia, sufrir con sus dolores. Y podemos preguntarnos cómo es nuestra oración diaria por los pastores que la rigen, cómo ofrecemos, diariamente, alguna mortificación, horas de trabajo, contrariedades llevadas con serenidad..., que ayuden al Santo Padre en esa inmensa carga que Dios ha puesto sobre sus hombros. Pidamos también hoy a Santa Catalina que nunca le falten buenos colaboradores al «dulce Cristo en la tierra».
«Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: “llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: ¡Roma!”»5. Esta sola palabra podrá ayudarnos a mantener la presencia de Dios durante el día y expresar nuestra unidad con el Romano Pontífice y nuestra petición por él. Quizá nos pueda servir hoy para aumentar nuestro amor a la Iglesia.
— Santa Catalina ofreció su vida por la Iglesia.
Santa Catalina fue profundamente femenina, sumamente sensible6. A la vez, fue extraordinariamente enérgica, como lo son aquellas mujeres que aman el sacrificio y permanecen cerca de la Cruz de Cristo, y no permitía debilidades en el servicio de Dios. Estaba convencida de que, tratándose de uno mismo y de la salvación de las almas que Cristo rescató con su Sangre, era improcedente una excesiva indulgencia, adoptar por comodidad o cobardía una débil filantropía, y por eso gritaba: «¡Basta ya de ungüento! ¡Que con tanto ungüento se están pudriendo los miembros de la Esposa de Cristo!».
Fue siempre fundamentalmente optimista, y no se desanimaba si, a pesar de haber puesto los medios, no salían los asuntos a la medida de sus deseos. Durante toda su vida fue una mujer profunda, delicada. Sus discípulos recordaron siempre su abierta sonrisa y su mirada franca; iba siempre limpia, amaba las flores y solía cantar mientras caminaba. Cuando un personaje de la época, impulsado por un amigo, acude a conocerla, esperaba encontrar a una persona de mirada esquinada y sonrisa ambigua. Su sorpresa fue grande al encontrarse con una mujer joven, de mirada clara y sonrisa cordial, que le acogió «como a un hermano que volviera de un largo viaje».
Poco tiempo después de su llegada a Roma murió el Papa. Y con la elección del sucesor se inicia el cisma que tantas desgarraduras y tanto dolor habría de producir en la Iglesia. Santa Catalina hablará y escribirá a Cardenales y reyes, a príncipes y Obispos... Todo inútil. Exhausta y llena de una inmensa pena, se ofrece a Dios como víctima por la Iglesia. Un día del mes de enero, rezando ante la tumba de San Pedro, sintió sobre sus hombros el peso inmenso de la Iglesia, como ha ocurrido en ocasiones a otros santos. Pero el tormento duró pocos meses: el 29 de abril, hacia el mediodía, Dios la llamaba a su gloria. Desde el lecho de muerte, dirigió al Señor esta conmovedora plegaria: «¡Oh Dios eterno!, recibe el sacrificio de mi vida en beneficio de este Cuerpo Místico de la Santa Iglesia. No tengo otra cosa que dar, sino lo que me has dado a mí»7. Unos días antes había comunicado a su confesor: «Os aseguro que, si muero, la única causa de mi muerte es el celo y el amor a la Iglesia, que me abrasa y me consume...». Pidamos nosotros hoy a Santa Catalina ese amor ardiente por nuestra Madre la Iglesia, que es característica de quienes están cerca de Cristo.
Nuestros días son también de prueba y de dolor para el Cuerpo Místico de Cristo, por eso «hemos de pedir al Señor, con un clamor que no cese (cfr. Is 58, l), que los acorte, que mire con misericordia a su Iglesia y conceda nuevamente la luz sobrenatural a las almas de los pastores y a las de todos los fieles»8. Ofrezcamos nuestra vida diaria, con sus mil pequeñas incidencias, por el Cuerpo Místico de Cristo. El Señor nos bendecirá y Santa María –Mater Ecclesiae– derramará su gracia sobre nosotros con particular generosidad.
— Afán de dar a conocer con claridad la verdad y de influir positivamente en la opinión pública, según la capacidad de cada cual.
Santa Catalina nos enseña a hablar con claridad y valentía cuando los asuntos de que se trate afecten a la Iglesia, al Romano Pontífice o a las almas. En muchos casos tendremos la obligación grave de aclarar la verdad, y podemos aprender de Santa Catalina, que nunca retrocedía ante lo fundamental, porque tenía puesta su confianza en Dios.
En la Primera lectura de la Misa, enseña el Apóstol Juan: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin ninguna oscuridad9. Ahí tenía su origen la fuerza de los primeros cristianos y la de los santos de todos los tiempos: no enseñaban una verdad propia, sino el mensaje de Cristo que nos ha sido transmitido de generación en generación. Es el vigor de una Verdad que está por encima de las modas, de la mentalidad de una época concreta. Nosotros debemos aprender cada vez más a hablar de las cosas de Dios con naturalidad y sencillez, pero a la vez con la seguridad que Cristo ha puesto en nuestra alma. Ante la campaña de silencio organizada sistemáticamente –tantas veces denunciada por los Romanos Pontífices– para oscurecer la verdad, silenciar los sufrimientos que los católicos padecen a causa de su fe, o las obras rectas y buenas, que a veces apenas tienen ningún eco en los grandes medios de difusión, nosotros, cada uno en su ambiente, hemos de servir de altavoz a la verdad. Algunos Papas han calificado esta actitud de conspiración del silencio10 ante las obras buenas, literarias, científicas, religiosas, de promoción social, de buenos católicos o de las instituciones que las promueven. Por el hecho mismo de ser católicos, muchos medios de difusión callan o los dejan en la penumbra.
Nosotros podemos hacer mucho bien en este apostolado de opinión pública. A veces llegaremos solo a los vecinos o a los amigos que visitamos o nos visitan, o mediante una carta a los medios de comunicación o una llamada a un programa de radio que pide opiniones sobre un tema controvertido y que quizá tiene un fondo doctrinal que debe ser aclarado, respondiendo con criterio a una encuesta pública, aconsejando un buen libro... Debemos rechazar la tentación de desaliento, de que quizá «podemos poco». Un inmenso río que lleva un caudal enorme está alimentado de pequeños regueros que, a su vez, se han formado quizá gota a gota. Que no falte la nuestra. Así comenzaron los primeros cristianos en la difusión de la Verdad.
Pidamos hoy a Santa Catalina que nos transmita su amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, y que tengamos el afán santo de dar a conocer la doctrina de Jesucristo en todos los ambientes, con todos los medios a nuestro alcance, con imaginación, con amor, con sentido optimista y positivo, sin dejar a un lado una sola oportunidad. Y, con palabras de la Santa, rogamos a Nuestra Señora: «A Ti recurro, María, te ofrezco mi súplica por la dulce Esposa de Cristo y por su Vicario en la tierra, a fin de que le sea concedida la luz para regir con discernimiento y prudencia la Santa Iglesia»11.
1 Juan Pablo II, Homilía en Siena, 14-X-1980. — 2 Santa Catalina de Siena, Cartas, III, Ed. italiana de P. Misciateli, Siena 1913, 211. — 3 ídem, Carta 207, III, 270. — 4 Cfr.Pablo VI, Homilía en la proclamación de Santa Catalina como Doctora de la Iglesia, 4-X-1970. — 5 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 344. — 6 Cfr. Juan Pablo II, Homilía 29-IV-1980. — 7 Santa Catalina de Siena, Carta 371, V, 301-302. — 8 San Josemaría Escrivá, Amar a la Iglesia, Palabra, Madrid 1986 p. 55. — 9 1 Jn 1, 5. — 10 Cfr. Pío XI, Enc. Divini Redemptoris, 10-III-1937. — 11 Santa Catalina de Siena, Oración XI.

lunes, 28 de abril de 2014

Juan XXIII y Juan Pablo II, ya son santos

Juan XXIII y Juan Pablo II ya son santos

El Santo Padre los proclamó ante una Plaza de San Pedro colmada por más de 800.000 personas. “Ambos Pontífices no se dejaron abrumar por las tragedias del siglo XX” dijo Francisco.


Juan XXIII y Juan Pablo II ya son santos

El papa Francisco proclamó este domingo santos a Juan Pablo II y Juan XXIII, dos pontífices que “no se dejaron abrumar por las tragedias del siglo XX”, durante una ceremonia multitudinaria en la plaza de San Pedro a la que asistió también su predecesor Benedicto XVI.

“Declaramos y definimos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II santos y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos”, fue la fórmula pronunciada en latín por el primer papa latinoamericano de la historia, tras lo cual la muchedumbre estalló en aplausos.

Francisco ingresó a las 10 (5 de la Argentina) a la plaza en procesión, seguido por cardenales y obispos que entonaban la letanía de los santos.

El Papa Emérito Benedicto XVI, quien renunció al trono de Pedro en 2013, asistió vestido con la sotana blanca a la ceremonia concelebrada por 150 cardenales y mil obispos.

A su llegada fue recibido por un caluroso aplauso y saludado con un abrazo especial tanto al inicio como al final de la ceremonia por Francisco, en un gesto de fraternidad. Por primera vez en dos mil años de historia de la Iglesia una canonización ha sido concelebrada por dos Papas vivos para elevar a los altares a dos Papas muy diferentes -quizá tan diferentes como ellos-, cuyos pontificados fueron muy populares.

“Fueron sacerdotes, obispos y Papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se dejaron abrumar por ellas. Dios fue más fuerte en ellos”, recalcó el Papa argentino, comprometido con una reforma profunda de la institución tras años de escándalos provocados por el silencio de la Iglesia ante las denuncias de pedofilia de curas, las intrigas internas y turbios manejos financieros.

Juan XXIII y Juan Pablo II “restauraron y actualizaron a la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos”, subrayó Francisco.

La doble canonización, del italiano Juan XXIII -considerado un progresista al convocar el Concilio Vaticano II en 1962 para modernizar a la Iglesia- y del polaco Juan Pablo II -que enfrentó el comunismo y fue inflexible en temas morales- ha sido, según analistas, un golpe de maestro de Francisco, para unir a los diferentes sectores de la Iglesia. Encarnan también dos imágenes diferentes: el primero humilde y cercano a la gente; el segundo, un comunicador nato, carismático y capaz de seducir tanto a los poderosos como a las multitudes.

Las reliquias de los dos nuevos santos, una ampolla de sangre de Juan Pablo II y un pedazo de piel de Juan XXIII extraída durante su exhumación en el año 2000, fueron colocadas junto al altar. 

Unas 800.000 personas asistieron a la ceremonia, según cifras oficiales, entre ellas 300.000 frente a 17 pantallas gigantes instaladas en lugares claves de Roma. 





El porque de dos imágenes distintas del cuadro....

Las dos versiones del cuadro Jesús de la Misericordia

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Jsus Misericordioso de Kazimirowski
Jesus Misericordioso de Hyla
En 1931, Jesucristo le pidió a Sor Faustina Kowalska que pintara al Jesús de la Misericordia tal como lo veía en sus apariciones, con la frase “Jesús en ti Confío”, que lo divulgara para repartir sus gracias, y que fundara la Fiesta de la Misericordia el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. En 1934 el padre Sopocko (confesor de Faustina) hizo el encargo al pintor Eugeniusz Kazimirowski.
En 1943, ya fallecida sor Faustina, el pintor Adolfo Hyla regaló como ex voto a las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Polonia un cuadro de Jesús de la Misericordia interpretando la imagen dictada por Faustina. Esta imagen es la que se conoce mas hoy día y la que con su fama protegió del régimen comunista a la imagen que pintó Kazimirowski.
EL ENCARGO DE JESÚS A SOR FAUSTINA
Jsus Misericordioso de Kazimirowski
Al anochecer mientras estaba en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir, y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la túnica entreabierta en el pecho, salían dos rayos grandes: uno rojo y otro pálido. En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena de temor, pero también de gran alegría. Un momento después, Jesús me dijo: Pinta un cuadro según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío.
(…) Prometo que el alma que venere este cuadro no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. (…) Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que este cuadro que pintarás con el pincel, sea bendecido con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia. Deseo que los sacerdotes proclamen la gran misericordia que tengo para las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí. (DIARIO de Santa Sor Faustina) Plock, Polonia “22 de febrero de 1931.
“Los dos rayos (de la imagen) significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza (…) Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios” (Diario, 299).
La obra encargada a sor Faustina por el Señor Jesús fue imposible de realizar en términos humanos porque no tenía conocimientos básicos de creación artística. Sin embargo, quería cumplir la Voluntad de Dios e intentaba pintar el cuadro sola, pero sin resultados. Los apremios del Señor Jesús y la desconfianza de los confesores y los superiores causaban un gran sufrimiento personal a sor Faustina. Durante su estancia en Plock (unos 3 años) y en Varsovia, siguió pensando en el incumplido deseo del Señor Jesús, que le hizo sentir la gran importancia que tenía en los Planes Divinos, la misión que le había asignado.
De repente vi al Señor que me dijo: Has de saber que si descuidas la cuestión de pintar este cuadro y de toda la obra de la Misericordia, el día del juicio responderás por un gran número de almas” (Diario, 154).
Después de profesar sus votos perpetuos, la sor Faustina fue trasladada a la casa conventual de Vilna (25 de mayo de 1933). Aquí encontró la ayuda prometida anteriormente: el confesor y director espiritual, el p. Miguel Sopocko que intentó realizar los deseos del Señor Jesús.
EL JESUS QUE VIO SOR FAUTINA
Jesus Misericordioso de Kazimirowski
El padre Sopocko (confesor de sor faustina Kowalska) encargó el cuadro de Jesús Misericordioso a principios de 1934 en Vilna (Vilnius, Lituania), al pintor Eugeniusz Kazimirowski. El piso del padre Sopocko y el piso de Kazimirowski junto con su estudio se encontraban en el mismo edificio.
El cuadro con la imagen del Jesús Misericordioso nacía en el ambiente lleno del misterio de los milagros Divinos: las experiencias místicas vividas por Santa sor Faustina. El padre Miguel Sopocko parcialmente le dio a conocer al pintor la misión de la sor Faustina y le comprometió a guardar el secreto. Este pintor muy apreciado y muy culto renunició a su propia concepción artística para representar detalladamente lo que relataba sor Faustina, quien venía al estudio del pintor por lo menos una vez a la semana, durante medio año, para añadir los detalles e indicar los errores. Quería que la imagen del Jesús Misericordioso fuera igual a la imagen revelada en sus visiones. En el proceso de pintar el cuadro participó activamente el p. Miguel Sopocko – el fundador de la obra, quien, a petición del pintor, posó para el cuadro vistiendo un alba. El tiempo pasado juntos dedicado a pintar fue una oportunidad para una interpretación más profunda del contenido del cuadro. Las cuestiones discutibles resolvía el Mismo Señor Jesús (Diario 299; 326; 327; 344). Muy significativa fue la conversación que mantuvo sor Faustina con Jesucristo sobre el cuadro pintado:
(…) Cuando estaba en el taller de aquel pintor que pintaba el cuadro, vi que no era tan bello como es Jesús. Me entristecí mucho por eso, sin embargo, lo oculté profundamente en mi corazón. (…) la Madre Superiora se quedó en la ciudad para arreglar algunos asuntos, yo volví sola a casa. En seguida fui a la capilla y Iloré muchísimo. Le dije al Señor: ¿Quién Te pintará tan bello como Tú eres? De repente oí estas palabras: No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de este cuadro, sino en Mi gracia” (Diario, 313).
De esta conversación emana la sinceridad de la persona a la que le había sido concedida una gracia sobrenatural y que en sus vivencias místicas vio la belleza del Salvador Resucitado. El Señor Jesús muchas veces aparecía a sor Faustina en la forma en la que está demostrado en el cuadro (Diario 473; 500; 851; 1046; 1565) y también, en repetidas ocasiones exigió que ese cuadro fuese expuesto para la adoración pública. Eso demuestra que el Señor Jesús aceptó la imagen pintada en el cuadro, santificándolo con su viva presencia.
Durante seis meses Sor Faustina venía al estudio del pintor para dar indicaciones y los detalles del aspecto del cuadro. El Padre Sopocko personalmente se encargó de que el cuadro fuera pintado exactamente según sus indicaciones. El lienzo, sobre el cual se representó la imagen, se ajustó a las medidas de un marco viejo regalado anteriormente por una de las parroquianas.
El cuadro fue pintado durante seis meses, cuando ya estaba listo, el p. Sopocko quería asegurarse de cómo tenía que ser introducido el texto en el cuadro. Pidió a sor Faustina que lo preguntase al Señor Jesús:
“Una vez el confesor (Padre Sopocko) me preguntó cómo debía ser colocada la frase, ya que todo eso no cabía en la imagen. Contesté que rezaría y que daría la respuesta la semana siguiente. Al alejarme del confesionario, y pasando cerca del Santísimo Sacramento, recibí el entendimiento interior de cómo debía ser la frase. Jesús me recordó lo que me había dicho la primera vez, es decir, que estas tres palabras debían ser puestas en evidencia. Las palabras son: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).
“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la frase: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).
El texto dictado, que constituye un elemento importante de la indicada forma del culto a la Misericordia, fue puesto por el padre Sopocko en una placa colocada en la parte inferior del cuadro. A la petición expresa del Señor Jesús transmitida a sor Faustina, el padre Sopocko pidió el permiso para colgar el cuadro en la Iglesia de San Miguel en Vilna, de la que era rector.
Gracias a los esfuerzos del p. Sopocko, desde el 26 hasta el 28 de abril de 1935, durante las celebraciones finales del Jubileo de 1900 años de la Redención del Mundo en la Puerta del Amanecer en Vilna, la Imagen del Misericordioso Salvador por primera vez fue adorada por una multitud de fieles que participaban en las oraciones. Esa celebración coincidió con el primer domingo después de la Pascua, Sor Faustina participó en ella, y la homilía sobre la Misericordia Divina fue predicada por padre Sopocko, tal como lo había exigido Jesús.
“Durante tres días la imagen estuvo expuesta en público, y recibió la veneración pública porque había sido colocada en la Puerta del Amanecer en lo alto de un ventanal, por eso se la veía desde muy lejos. Durante esos tres días en la Puerta del Amanecer fue celebrada con solemnidad la clausura del Jubileo de la Redención del Mundo, el décimo noveno centenario de la Pasión del Salvador. Ahora veo que la obra de la Redención está ligada a la obra de la misericordia que reclama el Señor” (Diario, 89).
“Cuando esta imagen fue expuesta, vi un movimiento vivo de la mano de Jesús que trazó una gran señal de la cruz. Por la noche del mismo día (…) vi que la imagen estaba pasando sobre una ciudad y aquella ciudad estaba cubierta de redes y de trampas. Jesús, al pasar cortó todas las redes (…)” (Diario, 416).
“Cuando estaba en la Puerta del Amanecer durante las celebraciones en las cuales fue expuesta esta imagen, estuve presente durante el sermón que predijo mi confesor (M. Sopocko); el sermón fue sobre la Divina Misericordia, fue el primero de los que exigía el Señor Jesús desde hacía mucho tiempo. Cuando empezó a hablar de esta gran misericordia del Señor, la imagen tomó un aspecto vivo y los rayos penetraron en los corazones de las personas reunidas, pero no en grado igual, unos recibieron más y otros menos. Una gran alegría inundó mi alma viendo la gracia de Dios” (Diario, 417).
“Cuando terminaba el oficio y el sacerdote tomó el Santísimo Sacramento para impartir la bendición, súbitamente vi al Señor Jesús con el mismo aspecto que tiene en esta imagen. El Señor impartió la bendición y los rayos se extendieron sobre el mundo entero. Vi una claridad inaccesible en forma de una habitación de cristal, tejida de ondas de luz impenetrable a cualquier criatura o espíritu. En la claridad había tres puertas y en ese instante Jesús, con el mismo aspecto que tiene en la imagen, entró en aquellla luz a través de la segunda puerta, al interior de la claridad” (Diario, 420).
La celebraciones de la Puerta del Amanecer en Vilna fueron para la sor Faustina una señal y cumplimiento de las gracias anunciadas anteriormente – una manifestación pública de la fuerza enorme de la Misericordia Divina.
El 4 de abril de 1937, con el permiso del Metropolitano de Vilna, arzobispo Romuald Jalbrzykowski, el cuadro con la imagen del Salvador Misericordioso, tras haber recibido la opinión positiva de los expertos, fue llevado a la iglesia de San Miguel en Vilna, dónde empezaron a rodearlo de veneración cada vez mayor. Según la comisión de expertos convocada en 1941 por la orden del Metropolitano, afirmó que “El cuadro constituye una obra de arte y un ejemplo de arte contemporáneo religioso de valor.” (Protocolo de la Comisión de la evaluación y la conservación del cuadro de Jesús Misericordioso en la Iglesia de San Miguel de Vilna de 27 de mayo de 1941 firmado por expertos: Profesor de la historia de arte dr. M. Morelowski, Profesor de dogmática padre dr. L. Puchaty y el Conservador padre Dr P. Sledziewski).
En la posterior correspondencia con el p. Sopocko sor Faustina escribe: “Dios me hizo conocer que estaba satisfecho con lo que ya se había hecho. Sumergiéndome en la oración y en la cercanía de Dios sentí en el alma una paz profunda por la totalidad de esta obra. (…) Y en lo que se refiere a esas imágenes (copias pequeñas), (…) La gente las compra, poco a poco, y unas almas ya han recibido la gracia de Dios que ha fluido de esa fuente. Como todo, también esto va a ir lentamente. Las imágenes no son tan bonitas como el cuadro grande. Las compran esos a los que atrae la gracia de Dios” (fragmento de la carta de Cracovia, 21 de febrero 1938).
LA PERSECUSIÓN COMUNISTA
En 1948 cuando el gobierno comunista cerró la Iglesia de San Miguel, el cuadro (sin el marco con la placa con el texto) fue comprado en secreto del empleado lituano que liquidaba las pertenencias del templo.
La transacción fue realizada por dos mujeres (una polaca y una lituana) que estaban conscientes del peligro de las consecuencias en caso de que se enterasen las autoridades soviéticas.
Las mujeres trasladaron la imagen enrollada a un desván donde iba a esperar hasta que pasase el peligro. Después entregaron el cuadro a la Iglesia del Espíritu Santo, donde fue despositado también el mobiliario de la iglesia cerrada. El párroco, el p. Jan Ellert no estuvo interesado en guardar el cuadro. Desde allí, en 1949, un amigo del p. Sopocko: p. Józef Grasewicz lo llevó a la parroquia en Nowa Ruda. Aquí, a pesar de muchos cambios en la administración de la iglesia, el cuadro permaneció durante 40 años.
En 1970 las locales autoridades comunistas de Nowa Ruda decidieron convertir la iglesia en un almacén. El cuadro colgado en la parte superior, por la causa que parecía sin importancia – falta de la escala de longitud adecuada – se quedó en la iglesia abandonada. El padre Sopocko, que entonces estaba en Polonia, no tenía posibilidad ninguna de volver a Vilna (Lituania), que no dejaba preocuparse por el destino del cuadro, pidió al p. Grasewicz que trasladara el cuadro a algún otro sitio seguro. En secreto mandó una petición de colgar el cuadro en la iglesia de la Puerta del Amanecer de Vilna, donde había sido expuesto por primera vez para la adoración pública. La petición fue transmitida solo en 1982 (ya después de la muerte del p. Sopocko). El vicario de la Puerta del Amanecer de aquella época, el p. Tadeusz Kondrusiewicz encontró esta idea irreal y propuso colgar el cuadro en la iglesia de Espíritu Santo, cuyo párroco el p. Aleksander Kaszkiewicz, quien al principio a desgana, consintió colgar el cuadro. De este modo el p. Grasewicz tomó la decisión de llevar el cuadro de vuelta a Vilna.
Para no provocar una situación peligrosa, en una noche de noviembre de 1986, sin que se enterasen los habitantes de Nowa Ruda (que durante muchos años se reunían en la iglesia abandonada para rezar), el cuadro original fue sustituido por una copia preparada anteriormente. Con la ayuda de las hermanas de la Madre Misericordiosa (de la Puerta del Amanacer) que conocían el secreto, el lienzo fue quitado del bastidor, enrollado y esa misma noche llevado a Grodno, y después a la Iglesia de Espíritu Santo de Vilna.
Antes de colocar la imagen en el altar, a la orden del p. Kaszkiewicz el cuadro dañado fue repintado. En resultado el aspecto de la cara del Señor Jesús cambió notablemente, lo que deformó el mensaje visual de la imagen. Al cuadro se añadió una frase en rojo: “Jesús en Ti confío”. Además, para ajustar el cuadro al hueco en el altar, se dobló la parte inferior del lienzo, y a la parte superior se agregó al cuadro una parte adicional en forma de oval.
Estos cambios no estaban de acuerdo con la composición artística del cuadro realizada en 1934 por E. Kazimirowski en cooperación con sor Faustina y padre Sopocko. Fue una ingerencia brutal que notablemente redujo el valor original de la obra.
El cuadro renovado en el año 2003, con el marco nuevo yel texto: JESÚS, EN TI CONFÍO permaneció en la Iglesia de Espíritu Santo hasta septiembre de 2005.
La Fiesta de la Misericordia Divina, el 18 de abril de 2004 el Metropolitano de Vilna, Cardenal Audrys Juozas Backis reconsagró la renovada iglesia de la Santa Trinidad en Vilna al Santuario de la Misericordia Divina. Paralelamente, a la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso, ordenó orar en ese Santuario.
En septiembre de 2005 en el Templo se colocó el primer cuadro de Jesús Misericordioso.
El Metropolitano asignó a la Congregación, para su sede, la casa donde había sido pintado el primer cuadro de Jesús Misericordioso. Esta casa, gracias a la generosidad de los donadores fue adaptada a las necesidades de la Congregación religiosa.
El primer cuadro de Jesús Misericordioso expuesto en el 1987 en la Iglesia de Espíritu Santo en Vilna no llamó atención particular ni de los peregrinos ni de las autoridades eclesiásticas. La falta de las condiciones apropiadas para exponerlo provocó más cambios negativos en su materia.
Fue sólo en julio de 2001 cuando con el consentimiento del padre Miroslaw Grabowski párroco de la iglesia de Espíritu Santo, la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso pudo abrir su nueva sede en Vilna, aceptada por la curia de Vilna, y rodear de cuidados este cuadro único e inestimable. La Congregación lleva decenas de años haciendo gestiones para propagar la primera imagen de Jesús Misericordioso, aquel creado en el ambiente de Divino milagro de la oración y de sufrimiento de sor Faustina, su presencia y cooperación.
Gracias a la iniciativa y las gestiones de las hermanas en abril de 2003 el cuadro fue sometido a una restauración profunda, lo cual tuvo lugar en la capilla del convento de las hermanas en Vilna. Se eliminaron del cuadro todas las repinturas, las manchas creadas por la humedad y pruebas de retirarlas con sustancias químicas, se repararon las deterioraciones. A consecuencia de la restauración el cuadro recuperó su aspecto original.
Algunos daños sufridos por el lienzo tuvieron ser eliminados utilizando el pegamento. Se ven también huellas dejadas después de haber quitado el lienzo del bastidor (huellas de los clavos que sujetaban el cuadro), y el doblamiento de la parte inferior de unos cuatro centímetros (en 1987 el cuadro fue ajustado a las medidas del nicho del altar de la Iglesia de Espíritu Santo). Los defectos aunque no vistos en la imagen expuesta, son, entre otros, los rasgos característicos del cuadro.
Por iniciativa de los organizadores y fundadores de la conservación del cuadro en 2003, de la Fundación de los Apóstoles de Jesús Misericordioso de Lódz, en marzo de 2004, en la Iglesia de Espíritu Santo de Vilna fue realizada una sesión fotográfica profesional, para documentar el cuadro. Desde entonces, de las diapositivas de 20 cm se hacen fotocopias de la primera imagen de Jesús Misericordiosos. Las copias son distribuidas y facilitadas a la evangelización públicas.
A pesar de la conservación detallada, el estado del cuadro se empeoró. El cuadro debía ser expuesto en condiciones apropiadas, de acuerdo con las indicaciones del restaurador. El cuadro lo conservó Edyta Hankowska – Czerwinska de Wloclawek (Polonia) conservadora de obras de arte, licenciada por la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Nicolás Copérnico en Torun (Polonia).
El 3 de agosto de 2009 en el Sanctuario de la Misericordia Divina de Vilna, la conservadora Edyta Hankowska-Czerwi?ska realizó una inspección periodical del estado del cuadro.
EL OTRO CUADRO DE JESÚS MISERICORDIOSO
en Cracovia Lagiewniki (Polonia)
Jesus Misericordioso de Hyla
En 1943 – a los diez años de pintar el primer cuadro de Jesús Misericordioso y cinco años después de la muerte de sor Faustina en Cracovia, a la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia vino un pintor, Adolfo Hyla. El artista quería pintar un cuadro y regalarlo a la capilla del convento como un exvoto de agradecimiento por el salvamento de su familia de los accidentes de la guerra.
Las hermanas propusieron que pintara el cuadro de Jesús Misericordioso. Le presentaron al artista como un modelo una reproducción del primer cuadro pintado por Kazimirowski en cooperación con sor Faustina. Adjuntaron también la descripción del cuadro del Diario de Santa sor Faustina. Sin embargo, el artista hizo el encargo según su propia idea.
Porque el tamaño del cuadro regalado no encajaba en el altar de la capilla de las hermanas, la Madre Irene Krzyzanowska encargó otro cuadro. Este cuadro fue consagrado en 1944 y puesto en la capilla del convento de Cracovia donde es adorado hasta hoy.En este cuadro la imagen de Jesús Misericordioso en el fondo había un prado y arbustos que se veían a lo lejos. Por intervención del padre Sopocko en 1954, el fondo del cuadro fue cubierto con pintura oscura y debajo de los pies del Señor Jesús se pintó un suelo.
El cuadro regalado por Adolfo Hyla como exvoto de agradecimiento fue expuesto en la iglesia parroquial del Corazón Divino en Wroclaw (Polonia). Esta iglesia está relacionada con la Casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia.
Después de la segunda guerra mundial el primer cuadro de Jesús Misericordioso pintado por el artista Eugenio Kazimirowski en Vilna (Lituania) en cooperación con sor Faustina, permaneció en el territorio de la Unión Soviética, donde miles de personas tuvieron que ocultar su fe en Dios durante decenas de años a causa de severas persecuciones de los católicos. El cuadro también permanecía escondido, y su origen extraordinario también se mantenía en secreto.
Quizás la divulgación en Polonia de otro cuadro, fue una providencial distracción de la atención a la milagrosa Imagen Santa (como la llamó Juan Pablo II en 1993 en Vilna). En aquellos tiempos no había otra posibilidad real de salvarla.
Indudablemente el cuadro pintado por Adolfo Hyla ayudó mucho en el desarrollo del culto de la Misericordia Divina. Lo confirman los testimonios de las gracias recibidas por su intercesión. Sin embargo, su popularidad no disminuyó el valor del primer cuadro pintado en Vilna – exactamente según el modelo trasmitido por el Señor Jesús. Después de una larga espera el cuadro llegó a ser dignamente expuesto en el altar central del Santuario de la Misericordia Divina en Vilna, donde, rodeado de la oración de las hermanas y de los peregrinos que vienen a verlo, es venerado públicamente.
Fuente: www.misericordia-divina.com

Ya no eres pan y vino

Lectio Divina - Lunes 28 de Abril 2014 - 2º Semana de Pascua

Lectio: 
 Lunes, 28 Abril, 2014  
Tiempo de Pascua
 
1) Oración inicialDios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos gozar, un día, de la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.
 
2) Lectura Del Evangelio según Juan 3,1-8
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste a Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él.» Jesús le respondió:
«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios.» Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?» Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo:
El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
 
3) Reflexión 

• El evangelio de hoy nos trae una parte de la conversación de Jesús con Nicodemo. Nicodemo aparece varias veces en el evangelio de Juan (Jn 3,1-13; 7,50-52; 19,39). Era una persona que tenía una cierta posición social. Tenía lideranza entre los judíos y formaba parte del supremo tribunal llamado Sinedrio. En el evangelio de Juan, él representa al grupo de los judíos que eran piadosos y sinceros, pero que no llegaban a entender todo lo que Jesús hacía y hablaba. Nicodemo había oído hablar de señales, de las cosas maravillosas que Jesús hacía y quedó impresionado. El quiere conversar con Jesús para poder entender mejor. Era una persona cultivada que pensaba entender las cosas de Dios. Esperaba al Mesías con un librito de la ley en la mano para verificar si lo nuevo anunciado por Jesús estaba de acuerdo. Jesús hace percibir a Nicodemo que la única manera que alguien tiene para poder entender las cosas de Dios es ¡nacer de nuevo! Hoy acontece lo mismo. Algunos son como Nicodemo: aceptan como nuevo sólo aquello que está de acuerdo con sus propias ideas. Aquello con lo que uno no está de acuerdo se rechaza como contrario a la tradición. Otros se dejan sorprender por los hechos y no tienen miedo a decir: "¡Nací de nuevo!" 

• Juan 3,1: Un hombre, llamado Nicodemo. Poco antes del encuentro de Jesús con Nicodemo, el evangelista hablaba de la fe imperfecta de ciertas personas que se interesan sólo en los milagros de Jesús (Jn 2,23-25). Nicodemo era una de estas personas. Tenía buena voluntad pero su fe era aún imperfecta. La conversación con Jesús le va a ayudar a percibir que debe dar un paso más para poder profundizar en su fe en Jesús y en Dios. 

• Juan 3,2: 1ª pregunta de Nicodemo: tensión entre lo viejo y lo nuevo. Nicodemo era un fariseo, persona conocida entre los judíos y con un buen raciocinio. Se fue a encontrar a Jesús de noche y le dice: "Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él." Nicodemo opina sobre Jesús desde los argumentos que él, Nicodemo, lleva dentro de sí. Esto es un paso importante, pero no basta para conocer a Jesús. Las señales que Jesús hace pueden despertar a la persona e interesarle. Pueden engendrar curiosidad, pero no engendran la entrega, en la fe. No hacen ver el Reino de Dios presente en Jesús. Por esto es necesario dar un paso más. ¿Cuál es este paso?

• Juan 3,3: Respuesta de Jesús: "Tienes que nacer de nuevo!" Para que Nicodemo pueda percibir el Reino presente en Jesús, el tendrá que percibir el Reino presente en Jesús, tendrá que nacer de nuevo, de lo alto. Aquel que trata de comprender a Jesús sólo a partir de sus propios argumentos, no consigue entenderlo. Jesús es más grande. Si Nicodemo se queda sólo con el catecismo del pasado en la mano, no va a poder entender a Jesús. Tendrá que abrir del todo su mano. Tendrá que dejar de lado sus propias certezas y seguridades y entregarse totalmente. Tendrá que escoger entre, de un lado, guardar la seguridad que le viene de la religión organizada con sus leyes y tradiciones y, de otro, lanzarse a la aventura del Espíritu que Jesús le propone. 

• Juan 3,4: 2ª pregunta de Nicodemo: ¿Cómo es posible nacer de nuevo? Nicodemo no quiere dar su brazo a torcer y pregunta con una cierta ironía: "¿Cómo una persona puede nacer de nuevo siendo vieja? Podrá entrar una segunda vez en el vientre de su madre y nacer?" Nicodemo se tomó las palabras de Jesús al pie de la letra y, por esto, no entendió nada. El hubiera tenido que percibir que las palabras de Jesús tenían un sentido simbólico.

• Juan 3,5-8: Respuesta de Jesús: Nacer de lo alto, nacer del espíritu. Jesús explica lo que quiere decir nacer de lo alto, o nacer de nuevo. y "nacer del agua y del Espíritu". Aquí tenemos una alusión muy clara al bautismo. A través de la conversación de Jesús con Nicodemo, el evangelista nos convida a hacer una revisión de nuestro bautismo. Relata las siguientes palabras de Jesús: "Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu". Carne significa aquello que nace sólo de nuestras ideas. Lo que nace de nosotros tiene nuestra medida. Nacer del Espíritu ¡es otra cosa! El Espíritu es como el viento. "El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.»
El viento tiene, dentro de sí, un rumbo, una dirección. Percibimos la dirección del viento, por ejemplo, el viento del Norte o el viento del Sur, pero no conocemos ni controlamos la causa a partir de la cual el viento se mueve en esta u otra dirección. Así es el Espíritu. "Nadie es señor del Espíritu" (Ecl 8,8). Lo que más caracteriza al viento, al Espíritu, es la libertad. El viento, el espíritu, es libre, no puede ser controlado. El actúa sobre los otros y nadie consigue actuar sobre él. Su origen es el misterio, su destino es el misterio. El barquero tiene que describir, en primer lugar, el rumbo del viento. Después tiene que colocar las velas según ese rumbo. Es lo que Nicodemo y todos nosotros debemos hacer. 

• Una llave para entender mejor las palabras de Jesús sobre el Espíritu Santo. La lengua hebraica usa la misma palabra para decir viento y espíritu. Como ya dicho, el viento tiene, dentro de sí, un rumbo, una dirección: viento del Norte, viento del Sur. El Espíritu de Dios tiene un rumbo, un proyecto, que ya se manifestaba en la creación bajo la forma de una paloma que aleteaba sobre el caos (Gn 1,2). Año tras año, él renueva la faz de la tierra y coloca en movimiento la naturaleza a través de la secuencia de las estaciones (Sl 104,30; 147,18). Este mismo Espíritu está presente en la historia. Hace secar el Mar Rojo (Ex 14,21) hace pasar las codornices y las deja caer sobre el campamento (Nm 11,31). Está con Moisés y, a partir de él, se distribuye entre los líderes de la gente (Núm 11,24-25). Estaba en los líderes y los llevaba a realizar acciones libertadoras: Otoniel (Jz 3,10), Gedeón (Jue 6,34), Jefté (Jue 11,29), Sansón (Jue 13,25; 14,6.19; 15,14), Saúl (1Sm 11,6), y Débora, la profetisa (Jz 4,4). Estuve presente no grupo dos profetas e agia neles con fuerza contagiosa (1Sm 10,5-6.10). Su acción en los profeta produce envidia en los demás, pero Moisés reacciona: "¡Ojalá que Dios comunicara su Espíritu a todo el pueblo y profetizara!" (Núm 11,29). 

• A lo largo de los siglos, creció la esperanza de que el Espíritu de Dios orientara al Mesías en la realización del proyecto de Dios (Is 11,1-9) y bajara sobre todo el pueblo de Dios (Ez 36,27; 39,29; Is 32,15; 44,3). La gran promesa del Espíritu se manifiesta de muchas formas en los profetas del exilio: la visión de los huesos secos, resucitados por la fuerza del Espíritu de Dios (Ez 37,1-14); la efusión del Espíritu de Dios sobre todo el pueblo (Jl 3,1-5); la visión del Mesías-Siervo que será ungido por el Espíritu para establecer el derecho en la tierra y anunciar la Buena Nueva a los pobres (Is 42,1; 44,1-3; 61,1-3). Ellos vislumbran un futuro, en que la gente, cada vez de nuevo, renace por la efusión del Espíritu (Ez 36,26-27; Sl 51,12; cf Is 32,15-20). 

• El evangelio de Juan usa muchas imágenes y símbolos para significar la acción del Espíritu. Como en la creación (Gén 1,1), así el Espíritu desciende sobre Jesús "como una paloma, venida del cielo” (Jn 1,32). ¡Es el comienzo de la nueva creación! Jesús habla las palabras de Dios y nos comunica al Espíritu sin medida (Jn 3,34). Sus palabras son Espíritu y vida (Jn 6,63). Cuando Jesús se despide, dice que enviará a otro consolador, a otro defensor, para que quede con nosotros. Es el Espíritu Santo (Jn 14,16-17). A través de su pasión, muerte y resurrección, Jesús conquistó el don del Espíritu para nosotros. A través del bautismo todos nosotros recibimos este mismo Espíritu de Jesús (Jn 1,33). Cuando apareció a los apóstoles, sopló sobre ellos y dijo: "¡Recibid al Espíritu Santo!" (Jn 20,22). El Espíritu es como el agua que brota desde el interior de las personas que creen en Jesús (Jo 7,37-39; 4,14). El primer efecto de la acción del Espíritu en nosotros es la reconciliación: " A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.” (Jn 20,23). El Espíritu se nos da para que podamos recordar y entender el significado pleno de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,12-13). Animados por el Espíritu de Jesús, podemos adorar a Dios en cualquier lugar (Jn 4,23-24). Aquí se realiza la libertad del Espíritu del que nos habla San Pablo: "Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2Cor 3,17).
 
4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo acostumbras reaccionar ante las novedades que se presentan? ¿Cómo Nicodemo que acepta la sorpresa de Dios? 

• ¿Jesús compara la acción del Espíritu Santo con el viento (Jn 3,8). ¿Que nos revela esta comparación sobre la acción del Espíritu de Dios en mi vida? ¿Has pasado por alguna experiencia que te dio la sensación de nacer de nuevo?
 
5) Oración final

Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)