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sábado, 14 de mayo de 2016

Nuestra Señora de Fátima

Los pedidos y advertencias del cielo en las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima



                                                               

Las apariciones de la Virgen en Fátima, Portugal, constituyen una de las más grandiosas manifestaciones marianas de todos los tiempos y esto debido al contenido de su mensaje, que atañe tanto a la salvación personal, como a la del mundo entero. En estas apariciones, el cielo, a través de la Madre de Dios, nos recuerda qué es lo que debemos hacer, tanto para salvar el alma propia, como la de los pecadores: adoración y comunión eucarística, penitencia y sacrificios por los pecadores, rezo del Santo Rosario, reparación por los ultrajes que continuamente reciben los Sagrados Corazones de Jesús y María. Pero en estas apariciones el cielo nos advierte además acerca de los dos únicos destinos posibles en el más allá: o cielo, o infierno (el Purgatorio es la antesala del Cielo), por medio de las experiencias místicas los Pastorcitos, quienes experimentan dos clases distintas de fuegos: el fuego del Amor de Dios, que no arde y produce gozo y alegría celestial, y el fuego del Infierno, que sí produce dolor. Puesto que nadie va de modo “automático” ni al infierno ni al cielo, sino que esos destinos los merecemos de acuerdo a nuestras obras libremente realizadas, las apariciones de Fátima nos hacen reflexionar también acerca de si nuestra fe está viva, lo cual se demuestra con obras, o si por el contrario está muerta –lo cual se demuestra con ausencia de obras-.
Antes de las apariciones propiamente de la Virgen y como preparación para estas, se les apareció a los Pastorcitos un ángel, quien luego se identificó como el “Ángel de Portugal”[1]. En su primera aparición, el ángel les enseñó una oración de reparación a la Trinidad, relatada de este modo por Sor Lucía: “Pasaron tan solo unos segundos cuando un fuerte viento comenzó a mover los árboles y miramos hacia arriba para ver lo que estaba pasando, ya que era un día tan calmado. Luego comenzamos a ver, a distancia, sobre los árboles que se extendían hacia el este, una luz más blanca que la nieve con la forma de un joven, algo transparente, tan brillante como un cristal en los rayos del sol. Al acercarse pudimos ver sus rasgos. Nos quedamos asombrados y absortos y no nos dijimos nada el uno al otro. Luego él dijo: “No tengáis miedo. Soy el Ángel de la paz. Orad conmigo. Él se arrodilló, doblando su rostro hasta el suelo. Con un impulso sobrenatural hicimos lo mismo, repitiendo las palabras que le oímos decir: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no te adoran, no te esperan y no te aman”. Después de repetir esta oración tres veces el ángel se incorporó y nos dijo: “Orad de esta forma. Los corazones de Jesús y María están listos para escucharos”.
En su Tercera Aparición, el Ángel de Portugal les enseña a adorar la Eucaristía, además de enseñarles las oraciones de amor y reparación a la Trinidad; finalmente, les da la Comunión bajo las dos especies: “Vimos a una luz extraña brillar sobre nosotros. Levantamos nuestras cabezas para ver qué pasaba. El ángel tenía en su mano izquierda un cáliz y sobre él, en el aire, estaba una hostia de donde caían gotas de sangre en el cáliz. El ángel dejó el cáliz en el aire, se arrodilló cerca de nosotros y nos pidió que repitiésemos tres veces: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente, y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Después se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia. La hostia me la dio a mí y el contenido del cáliz se lo dio a Jacinta y a Francisco, diciendo al mismo tiempo: “Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo terriblemente agraviado por la ingratitud de los hombres. Ofreced reparación por ellos y consolad a Dios. Una vez más él se inclinó al suelo repitiendo con nosotros la misma oración tres veces: “Santísima Trinidad…” etc. y desapareció. Abrumados por la atmósfera sobrenatural que nos envolvía, imitamos al ángel en todo, arrodillándonos postrándonos como él lo hizo y repitiendo las oraciones como él las decía”.
El pedido de penitencia y sacrificios por la conversión de los pecadores es un pedido personal de la Virgen. En su Primera Aparición les dice a los Pastorcitos[2]: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros como reparación de los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?” -Si queremos. –“Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá”[3]. En la Tercera Aparición, vuelve a pedir que ofrezcamos sacrificios por la conversión de los pecadores y en reparación por los ultrajes contra su Inmaculado Corazón: “¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”. En la Cuarta Aparición: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas”. En la Sexta Aparición: “Soy la Señora del Rosario (…) continúen rezando el Rosario todos los días”.
También el Ángel de Portugal les pide oración y sacrificios por los pecadores, en su segunda aparición: “¿Qué estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho! Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. ¡Ofreced constantemente oraciones y sacrificios al Altísimo!”.
La Virgen les hace tener una experiencia mística del Amor de Dios y de su Presencia en la Eucaristía, enseñándoles una oración a Jesús Eucaristía: “Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo más íntimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente: “Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento””.
También el pedido de rezar el Rosario. En la misma aparición, les dice: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. En la Tercera Aparición les dice: “Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra”.
La reparación también es pedida por la Virgen, con la devoción de los Cinco Primeros Sábados de mes, aunque esta devoción la especificará años más tarde, en otras apariciones, las de Pontevedra, España. En Fátima anunció el origen de la devoción: “(Jesús) quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. A aquellos que abracen esta devoción les prometo la salvación y serán predilectas de Dios estas almas, como flores puestas por Mi para adornar su trono”, y en Pontevedra especificó cómo debía ser[4]: “Ese día estando en mi habitación en Pontevedra, España, se me apareció la Santísima Virgen y, al lado, como suspendido en una nube luminosa, el Niño. La Santísima Virgen me ponía la mano sobre mi hombro derecho y, al mismo tiempo, me mostraba un corazón cercado de espinas que tenía en la mano”. Entonces dijo el Niño: “Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos le clavan continuamente sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas”. Y en seguida dijo la Santísima Virgen: “Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes, tú, al menos, procura consolarme y di que: Todos aquellos que durante cinco meses seguidos, en el primer sábado, se confiesen y reciban la Santa Comunión, recen el Santo Rosario y me hagan 15 minutos de compañía meditando en los misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación”. “Ese día estando en mi habitación en Pontevedra, España, se me apareció la Santísima Virgen y, al lado, como suspendido en una nube luminosa, el Niño. La Santísima Virgen me ponía la mano sobre mi hombro derecho y, al mismo tiempo, me mostraba un corazón cercado de espinas que tenía en la mano”[5].
Dentro de todas las experiencias místicas que experimentan los Pastorcitos, hay dos que se destacan, además de la experiencia de recibir la Comunión Eucarística de manos del Ángel de Portugal: la experiencia del Amor de Dios, descripto como “fuego que no arde”, y la experiencia del Infierno. Con relación a la experiencia de Dios, decía así Francisco: “Estábamos ardiendo en aquella luz que es Dios y no nos quemábamos. ¿Cómo es Dios? Esto no lo podemos decir. Pero qué pena que Él está tan triste; ¡si yo pudiera consolarle!”. Muy distinta es la experiencia con el otro fuego, el del Infierno, que sí arde y duele, según el relato de Sor Lucía: “Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: “Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor”.
Con respecto a esta última, podemos hacer la siguiente observación: en nuestros días, se oculta la realidad del Infierno y sobre todo a los niños, pero en Fátima, la Virgen no solo no oculta la realidad del Infierno a los niños, sino que, en cierta medida, los transporta allí, pues los niños tienen una experiencia real y directa del Infierno, tan real, que Lucía exclama asustada. Si la Virgen misma, en persona, les hace tener esta experiencia mística del Infierno, para advertirnos acerca de las consecuencias del desamor, la indiferencia y la rebelión contra Dios, ¿acaso cabe acusar a la Virgen por revelar estas cosas a los niños? Por supuesto que no; la conclusión, entonces, es que no se debe ocultar esta realidad de la eterna condenación, como tampoco los medios que el cielo nos da para ganar el cielo: rezo del Rosario, penitencia, sacrificios, adoración eucarística. En favor de esto, podemos recordar que Jacinta, lejos de quedar “traumatizada” o “perturbada” por la experiencia del Infierno, se preguntaba aún “porqué la Virgen no mostraba el Infierno a los pecadores” -e incluso ella misma deseaba hacerlo-, porque sostenía que si la Virgen lo hacía, los pecadores se convertirían y no se condenarían. Estas son sus palabras: “¿Por qué es que Nuestra Señora no muestra el infierno a los pecadores? Si lo viesen, ya no pecarían, para no ir allá. Has de decir a aquella Señora que muestre el infierno a toda aquella gente. Verás cómo se convierten. ¡Qué pena tengo de los pecadores! ¡Si yo pudiera mostrarles el infierno!”. Jacinta también revela la causa principal de la condenación de muchas almas en nuestros días, los pecados de la carne: “Los pecados que llevan más almas al infierno son los de la carne”.
Rezo del Santo Rosario, oración, penitencia, sacrificios, reparación, adoración a la Trinidad y a Dios Presente en la Eucaristía, recuerdo del cielo y del infierno: estos son algunos de los mensajes que la Madre de Dios nos transmite en las apariciones de Fátima, una de las más grandiosas apariciones marianas de todos los tiempos.





[1] http://webcatolicodejavier.org/VFapariciones.html
[2]http://www.corazones.org/maria/fatima/apariciones_nuestra_senora_fatima.html
[3] Cfr. ibidem.
[4] Mensaje del 10 de diciembre de 1925, Pontevedra, España.
[5] http://forosdelavirgen.org/3225/devocion-de-los-cinco-primeros-sabados/


lunes, 9 de noviembre de 2015

Estad Alegres

biblia
18 de octubre de 1975
Fiesta de San Lucas Evangelista
Estad alegres.
“Te he elegido, hijo, por esta sencilla razón: porque eres el más pobre, el más pequeño, el más limitado. Humanamente el más desprovisto de todo.
Te he elegido porque en tu vida mi Adversario había logrado ya cantar victoria. En tu existencia te he hecho vivir anticipadamente cuanto Yo misma haré en el momento de mi mayor triunfo.
Mi adversario creerá un día cantar completa victoria: sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre las almas.
Sólo entonces será cuando Yo intervenga –terrible, victoriosa– para que su derrota sea tanto mayor cuanto más segura sea su certeza de haber vencido para siempre.
Cuanto se está preparando es algo tan grande, como jamás ha sucedido desde la creación del mundo: por eso ya todo ha sido predicho en la Biblia.
Os ha sido ya anunciada la terrible lucha entre Yo –“La Mujer vestida del Sol”– y el Dragón rojo, Satanás, que todavía logra seducir a muchos con el error del ateísmo marxista.
Os ha sido ya anunciada la lucha entre los Ángeles y mis hijos contra los secuaces del Dragón, guiado por los ángeles rebeldes. Sobre todo os ha sido ya claramente anunciada mi completa victoria.
Vosotros, hijos míos, habéis sido llamados a vivir estos acontecimientos.
Es el momento en que vosotros debéis saber esto, para prepararnos concienzudamente a la batalla. Es la hora de que comience a revelaros parte de mi plan.
Ante todo es necesario que mi Enemigo tenga la impresión de haberlo conquistado todo, de tener ya todo en sus manos. Para ello le será permitido introducirse en el interior de mi Iglesia y logrará ofuscar el Santuario de Dios. Cosechará numerosas víctimas entre los Ministros del Santuario.
Éste es, en verdad, el momento de las grandes caídas para mis hijos predilectos, para mis Sacerdotes. A algunos Satanás los acechará con el orgullo, a otros con la pasión de la carne, a otros con la duda, a otros con la incredulidad, a otros con el desaliento y la soledad.
¡Cuántos dudarán de mi Hijo y de Mí, y creerán que éste será el fin para mi Iglesia!
Sacerdotes consagrados a mi Corazón Inmaculado, hijos predilectos, que estoy reuniendo para esta gran batalla: la primera arma que debéis usar es laconfianza en Mí, es vuestro más completo abandono.
Venced la tentación del miedo, del desaliento, de la tristeza. La desconfianza paraliza vuestra actividad y ello ayuda mucho a mi Adversario.
¡Manteneos serenos, estad alegres!
No es éste el fin de mi Iglesia; se prepara el principio de su total y maravillosa renovación.
El Vicario de mi Hijo, por don mío, logra ya entrever esto y, a pesar de la tristeza del momento presente, os invita a permanecer en la alegría.
¿En la alegría?, me preguntáis sorprendidos.
Sí, hijos míos, en la alegría de mi Corazón Inmaculado que a todos os acoge. Aquí, en este Corazón de Madre, estará para vosotros el lugar de vuestra paz, mientras afuera arreciará la más terrible tempestad.
Aun cuando hubiereis quedado heridos, aun cuando hubiereis caído con frecuencia, aun cuando hubiereis dudado, aun cuando en ciertos momentos hubiereis sido infieles, no os desalentéis, porque Yo os amo.
Cuanto más mi Adversario haya querido enconarse contra vosotros, tanto más grande será mi amor por vosotros.
Soy Madre y os amo aún más, hijos, porque me habéis sido arrebatados.
Y mi alegría es hacer de cada uno de vosotros, Sacerdotes predilectos de mi Corazón Inmaculado, hijos tan purificados y fortalecidos, que ya nadie logrará arrancaros del amor de mi Hijo Jesús.
Haré de vosotros copias vivas de mi Hijo Jesús.
Por lo cual, estad contentos, vivid confiados, abandonaos totalmente a Mí. Estad siempre en oración Conmigo.
El arma que Yo usaré, hijos míos, para combatir y vencer en esta batalla, será vuestra oración y vuestro sufrimiento.
Entonces también vosotros debéis estar, sí, en la Cruz Conmigo, y con mi Hijo Jesús, al lado de la que es su Madre y vuestra.
Después Yo misma lo haré todo, porque Dios ha dispuesto que esta sea mi hora: la mía y la vuestra, hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado.”
(Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)

sábado, 10 de mayo de 2014

Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi acerca del fin de los tiempos...

MENSAJE DE LA VIRGEN AL PADRE GOBBI ACERCA DEL FIN DE LOS TIEMPOS....

RUBBIO (VICENZA) 31 DE DICIEMBRE DE 1992

El fin de los tiempos - " Déjense instruir dócilmente por Mi hijos predilectos. En esta última noche, recójanse en oración y en la escucha de la palabra de su Madre Celestial, profetisa de estos últimos tiempos.
No pasen estas horas en el ruido y la disipación, sino en el silencio, el recogimiento, la contemplación.
Les he anunciado más de una vez que se está acercando el fin de los tiempos y la venida de Jesús en la gloria. Ahora quiero ayudarles a comprender los signos descritos en la Escritura divina que indican que su retorno glorioso está cerca.
Estos signos son indicados claramente por los Evangelios, las cartas de San Pedro y San Pablo, y se están realizando en estos años.

El primer signo ES LA DIFUSIÓN DE LOS ERRORES que llevan a la pérdida de la fe y a la apostasía.
Estos errores son propagados por falsos maestros y por teólogos famosos que ya no enseñan las verdades del Evangelio, sino unas herejías perniciosas, fundadas en razonamientos equivocados y humanos.
Es por la enseñanza de estos errores que se pierde la fe verdadera y se difunde en todas partes la gran apostasía.
"Tengan cuidado de que nadie los engañe. Porque muchos tratarán de engañar a mucha gente. Vendrán unos falsos profetas y engañaran a muchos" (Mateo 24, 5-9 )
"El día del Señor no llegará hasta que se produzca la gran apostasía" ( 2 Tes.2,3 )
"En el pueblo de Israel hubo también falsos profetas. De la misma manera, habrá entre ustedes falsos maestros. Ellos trataran de difundir unas herejías desastrosas y llegarán a renegar el Señor que los salvó, atrayendo sobre sí una inminente perdición. Muchos los escucharán y vivirán como ellos una vida impura. Por su culpa será desprestigiada la fe cristiana. Por el deseo de riquezas, los engañarán con razonamientos érroneos (2 Pe.2,1-3) .

El segundo signo será LAS GUERRAS Y LAS LUCHAS FRATRICIDAS que llevarán al predominio de la violencia y del odio y de una disminución general de la caridad, mientras aumentarán las catástrofes naturales como epidemias, carestías, inundaciones y terremotos.
"Cuando se hablará de guerras y de rumores de guerra, no se alarmen, porque todo eso tiene que pasar. Unas naciones se levantarán contra otros y pueblos contra otros pueblos. Habrá carestías y terremotos en diversos lugares. Pero todo eso no será sino el comienzo de unos sufrimientos más grandes.
El mal será tan difundido que el amor de muchos se enfriará. Pero Dios salvará al quien persevere hasta el fin" ( Mateo 24,6-12 ).

El tercer signo es LA SANGRIENTA PERSECUCIÓN DE AQUELLOS QUE PERMANCEN FIELES A JESÚS Y A SU EVANGELIO Y PERMANECEN FUERTES EN LA VERDADERA FE. Mientras tanto el Evangelio será predicado en todas partes del mundo. Piensen , hijos predilectos a las grandes persecuciones a las cuales es sometida la Iglesia y al celo apostólico de los últimos Papas, sobre todo en mi Papa Juan Pablo II, quienes llevaron a todas las naciones de la tierra el anuncio del Evangelio.
Ustedes serán arrestados, perseguidos y matados. Serán odiados por todos , por causa mía. Entonces muchos abandonarán la fe; se odiarán y se traicionaran uno a otro. Mientras tanto el mensaje del reino de Dios será anunciado por todas partes del mundo; todos los pueblos tendrán que escucharlo y luego vendrá el fin. ( Mt. 24,9-10).

El cuarto signo es EL HORRIBLE SACRILEGIO CUMPLIDO POR AQUEL QUE SE OPONE A CRISTO, ES DECIR EL ANTICRISTO. Entrará al templo santo de Dios y se sentará en su trono y se hará adorar él mismo como Dios. "Este vendrá a oponerse a todo lo que los hombres adoran y llaman de los falsos milagros y falsos prodigios. Usará toda clase de engaño maléfico para hacer daño" (Tes. 2,4-9).
"Un día verán en el lugar santo aquel que comete el horrible sacrilegio" El profeta Daniel ha hablado de él. El que lee trate de entender. (Mateo. 24-15).
Hijos predilectos para entender en que consiste este horrible sacrilegio, lean lo que predijo el profeta Daniel.
"Anda Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el fin del tiempo fijado. Muchos serán purificados , blanqueados y probados; los ímpios seguirán haciendo el mal;ninguno de ellos comprenderá nada, sólo los entendidos comprenderán. Contando desde el momento en que sea suprimido el sacrificio perpetuo e instalado el abominable ídolo desvastador,mil doscientos noventa días. Dichoso el que sepa esperar y alcance miltrescientos treinta y cinco días. (Daniel,12,9-12).
La Santa Misa es el sacrificio cotidiano, la oblación pura que es ofrecida al Señor en todas partes, desde el amanecer hasta la puesta del sol. El sacrificio de la Misa renueva el sacrificio de Jesús en el Calvario. Acogiendo la doctrina protestante, dirán que la Misa no es un sacrificio; sino solamente la sagrada cena, es decir el recuerdo de lo que Jesús hizo en la última cena. Yasí será suprimida la celebración de la Santa Misa. En esta abolición del sacrificio cotidiano consiste el horrible sacrilegio cumplido por el anticristo, que durará aproximadamente tres años y medio, es decir, mil doscientos noventa días.

El quinto signo es CONSTITUIDO POR FENÓMENOS EXTRAORDINARIOS, QUE SE REALIZARAN EN EL FIRMAMENTO DEL CIELO."El sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo,y las potencias del cielo se conmoverán" ( Mateo,24,29).
El milagro del sol, sucedido en Fátima durante mi última aparición, quiere indicarles que ya han entrado en los últimos tiempos en los cuales se realizarán estos acontecimientos, que los preparan para el regreso de Jesús en la gloria.
"Entonces verán en el cielo el signo del Hijo del Hombre.Todos los pueblos de la tierra llorarán y los hombres verán al Hijo del Hombre en las nubes del cielo con gran poder y esplendor". ( Mateo, 24,30)
Hijos míos predilectos consagrados a mi Corazón Inmaculado, he querido instruirlos sobre estos signos que Jesús les indico en el Evangelio, para prepararlos para el fin de los tiempos porque ellos se están cumpliendo en sus días.
El año que se cierra y el que se abre hacen parte del tiempo de la gran tribulación, durante la cual se difunde la apostasía, se multiplican las guerras, suceden en muchas partes unas catástrofes naturales, se intensifican las persecuciones, el anuncio del Evangelio es llevado a todos los pueblos, unos fenómenos extraordinarios se dan en el cielo y se acerca cada vez más el momento de la plena manifestación del anticristo.
Entonces, los invito a permanecer fieles en la fe, seguros en la esperanza y ardientes en la caridad.
Dejénse llevar por Mí y reúnanse todos en el refugio seguro de mi Corazón Inmaculado que Yo les he preparado para estos últimos tiempos.Lean conmigo los signos del tiempo de ustedes y vivan en la paz del corazón y en la confianza.
Yo estoy siempre con ustedes, para decirles que la realización de estos signos indican con seguridad que se acerca el fin de los tiempos, con el regreso de Jesús en la gloria.
"Aprendan del árbol, hijos esta parábola: cuando sus ramas se vuelven tiernas y brotan las primeras hojas, ustedes entienden que el verano está cerca. De la misma manera, cuando ustedes vean estas cosas, sepan que su liberación está cerca." ( Mateo 24,32-33 )

jueves, 1 de mayo de 2014

Mensajes de la Virgen al Padre Gobbi

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA DE 33 DÍAS DADA EN MEDJUGORJE...
Necesidad de oración 

Mensajes de la Virgen al Padre Gobbi:

13-05-1982: "Si no se consigue aún resolver los más graves problemas para la Iglesia y para el mundo, a pesar de todos los medios humanos puestos en práctica, es señal de que debéis poner ya ahora toda vuestra confianza en la fuerza de la oración".

27-10-1988: "Orad siempre; orad más; orad con el Santo Rosario.
Con la oración podéis alcanzar todo del Señor.
Con la oración hecha Conmigo, vuestra Madre Celeste, podéis obtener el gran don del cambio de los corazones y de la conversión.
Cada día, con la oración, podéis alejar de vosotros y de vuestra Patria muchos peligros y muchos males".



Palabras de Santa Faustina Kowalska:

A través de la oración el alma se arma para enfrentar cualquier batalla. En cualquier condición en que se encuentre un alma, debe orar. Tiene que rezar el alma pura y bella, porque de lo contrario perdería su belleza; tiene que implorar el alma que tiende a la pureza, porque de lo contrario no la alcanzaría; tiene que suplicar el alma recién convertida, porque de lo contrario caería nuevamente; tiene que orar el alma pecadora, sumergida en los pecados, para poder levantarse. Y no hay alma que no tenga el deber de orar, porque toda gracia fluye por medio de la oración. (Diario #146)

domingo, 9 de marzo de 2014

El ayuno

El Ayuno es necesario según María

Una y otra vez, los Evangelistas hablan del Ayuno y cuentan que Jesús recomendó ayunar, a fin de progresar en la vida espiritual. Lo que Jesús dijo acerca del ayuno puede ser resumido de la siguiente manera:
-El ayuno es tan necesario como la oración (cf. Mt 6-16).
-La decisión de ayunar (y de orar) debiera ser tomada con pureza de intención, libre de cualquier autosuficiencia u orgullo. Recuerda el caso del fariseo que utilizaba la oración para hacer alarde de su piedad y expresar su desprecio por el publicano, un hombre en verdad humilde (cf Lc. 18, 9-I4).
Jesús afirmó que Sus discípulos ayunarían al igual que los discípulos de Juan, pero sólo hasta que El hubiera partido de este mundo: “¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse triste mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán…” ((Mt 9, 15-16).
Cuando Jesús explicó a Sus discípulos, por qué ellos no fueron capaces de liberar a un hombre de una poseción diabólica, El atribuyó un poder especial al ayuno. Afirmó que ciertos demonios no pueden ser arrojadas sino con la oración y el Evangelista Marcos añade: “… y el ayuno” (cf. Mc 9,29).
De acuerdo a Lucas, Jesús no comió durante los cuarenta días que permaneció en el desierto. En otras palabras, Jesús ayunó antes de proclamar la Buena Nueva (cf. Lc 4,1-4). Si bien Jesús no ordenó explícitamente a Sus discípulos que practicaran el ayuno, parecía obvio quo El esperaba quo así lo hicieran.
Desde el punto de vista teológico, el ayuno no sería ya necesario después de la Resurrección de Cristo, porque los invitados a la boda no tienen razón de ayunar en tanto el novio permanezca con ellos (cf. Mt 9,15). Sin embargo, en vista de que Jesús aun ha de retornar en Su gloria, el ayuno sigue siendo necesario como signo de nuestra espera. Esta perspectiva le da un nuevo sentido y significado al ayuno y puesto que nos hace fijar nuestra atención en el Señor que ha de venir adquiere entonces una dimensión escatológica.
La Iglesia reconoce el ayuno, lo ha practicado a lo largo de su historia y ha dado al ayuno su significado real. En ciertas comunidades religiosas el ayuno ha sido preservado como una práctica común hasta nuestros días. Leyendo la vida de los Santos, nosotros podemos comprobar que ellos atribuían una gran importancia al ayuno. San Francisco de Asís urgía a sus frailes a guardar tres ayunos de cuarenta días cada uno durante el año (en Cuaresma, antes de la fiesta de San Miguel Arcángel y desde el día de Todos los Santos hasta Navidad), independientemente de ayunar también cada viernes
Hoy en día, los requerimientos de la Iglesia son menos estrictos. Existen, de hecho, únicamente dos días en los cuales el ayuno es obligatorio, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

UN RENACIMIENTO DE ESTA PRÁCTICA

El llamado a ayunar en Medjugorje, que María dirige a nuestra época, no es sino una repetición de lo que ya había dicho Jesús y de los que In Iglesia primitiva ya había puesto en práctica y con tan grande celo.
Cuando estudiamos el Antiguo Testamento y examinamos al detalle las diversas situaciones, en las cuales los pueblos oran exhortados a ayunar en esa época, encontramos que la oración y el ayuno podían atraer un cambio, un alivio, aún en las situaciones mis críticas.
La petición de Nuestra Señora de que nosotros ayunemos, va de acuerdo con la tradición de la iglesia. Podríamos concluir también que la visión que Ella tiene de nuestra época – la cual está casi exclusivamente interesada en el dinero, las ganancias, la acumulación de bienes materiales, el egoísmo etc.- es correcta. Nuestra Señora quiere reeducarnos. ¿Pero por dónde debiera comenzar?

EL AYUNO NOS LLEVA A UNA NUEVA LIBERTAD

En primer lugar, María nos invita a orar y a ayunar Por medio de la oración, nos adherimos a Dios y por medio del ayuno, desprendemos nuestro corazón de las cosas que nos atan a las preocupaciones de este mundo. El ayuno nos lleva a una nueva libertad de corazón y de mente. El ayuno es un llamado a la conversión dirigido a nuestro cuerpo. En otras palabras, es el proceso por el cual nos hacemos libres e independientes de las cosas materiales. Y al liberarnos de las cosas externas a nosotros, nos liberamos también de las pasiones que encadenan nuestra vida interior. Esta nueva libertad en nuestro cuerpo dará lugar a nuevos valores. El ayuno nos libera do ciertas ataduras y nos da la libertad para gozar la felicidad.
En Medjugorje, la Virgen María ha pedido un retorno al ayuno. En respuesta a la pregunta, “¿Cual es la mejor manera de ayunar?”, la Santísima Virgen respondió: “A pan y agua, por supuesto.” Reconocemos que no es la única manera de ayunar, pero es la “mejor” de acuerdo a Nuestra Señora. Sin embargo, hay que ensayar hasta lograr hacer este tipo de ayuno. Si uno nunca ha ayunado del todo, pudiera resultar bastante desalentador comenzar a hacerlo únicamente a pan y agua, a menos que se reciba un llamado del Señor.
Hay otras formas de ayuno que lograrán en nosotros los mismos objetivos y al mismo tiempo, nos ayudarán a ir avanzando, hasta alcanzar el mejor ayuno. Lo importante es que comencemos a ayunar de alguna manera ya.Ciertamente, en Medjugorje se le da un énfasis especial al ayuno a pan y agua y esto tiene un profundo significado. El pan es el alimento de los pobres. “Tener o no tener pan, es una de las cuestiones esenciales de nuestra existencia.
La Biblia frecuentemente habla del pan. Dios proveyó de pan (manera) para Su pueblo, cuando cruzó el desierto (cf. Ex 16). En Sus enseñanzas, Jesús había del pan bajado del cielo. Un Angel Ie trajo pan y una jarra de agua al profeta Elías, cuánde E1 estaba exhausto por la fatiga (cf. I R 19) y, después de haber comido y bebido, Elías recobró sus fuerzas y continuó su viaje.
Estar dispuesto a vivir a pan y agua durante un día, muestra la disposición a hacerlo pobre delante de Dios, la disposición a aceptar Su voluntad. Significa seguir los pases do los profetas y las huellas do aquellos que han sido puestos a prueba, a fin do que dieran testimonio de su fe.

UN REGRESO RADICAL A DIOS

Lo quo se requiere para transformar la disposición de nuestro corazón y nuestra mente es un regrese radical y absoluto a Dios. El ayuno facilita este retorno.
El ayuno no es un fin en sí mismo, sino que sirve a la conversión: primero, a nivel de la fe y después, a nivel social.
Pero un regreso radical a Dios es imposible sin la oración. La oración aumenta su calidad y se vuelve libre cuando se combina con el ayuno. Si nosotros estamos convencidos que la Virgen María nos pide a cada uno que seamos Sus “portavoces” en este mundo ateo, entonces deberíamos estar dispuestos a ayunar y esto ayuno nos asegurará una fortaleza dinámica.
Cuando comenzamos a pensar en nosotros mismos como los amos de la vida y del universo y comenzamos a comportarnos en consecuencia, somos si no tuviéramos necesidad de Dios, mostramos los signos premonitorios del ateísmo. El ayuno es el medio más eficaz para detectar esas predisposiciones en nuestro corazón. El ayuno nos ayuda a aferrarnos a la voluntad de Dios, a comprenderla mejor y por tanto, a comprendernos mejor a nosotros mismos.

EL AYUNO Y LA ORACIÓN

En las Escrituras, Jesús nos dice que oremos sin parar, sin cesar. Pero día a día, encontramos excusas y decimos que no tenemos tiempo para orar o que nuestro ritmo de vida es tal, que nos impide orar. Pero la raíz del problema no radica en que si tenemos tiempo o no para la oración. Más bien, el problema es si conocemos el anhelo o la necesidad de Dios, de encontrarnos con Dios a través de la oración.
Mientras más tenemos y más queremos tener, menos espacio tendremos para la oración. De esta manera, tenderemos cada vez más a volvernos ateos prácticos.
El ayuno tiene la consecuencia especial de poner las cosas bajo la perspectiva correcta. Como resultado del ayuno, más y más vamos conociendo la verdad sobre nosotros mismos. Experimentamos la verdad de todas las cosas de una manera nueva. Lenta y seguramente nos vamos percatando de que no somos autosuficientes y nos damos cuenta de que el mundo entero no podría satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón. Un nuevo camino se abre a la convicción de que nosotros, humanos, necesitamos a Dios.
Necesitamos ayunar para ser capaces de crecer en la creación del corazón. Nos resultará más fácil cuando ayunemos y ayunaremos mejor cuando oramos.
En uno de sus libros, Anselm Grun declara: “El ayuno es el grito de nuestro cuerpo que anda en busca de Dios…”
La oración y el ayuno son los medios eminentemente más apropiados para guiarnos en la búsqueda de la paz. Quienes son asiduos en la oración y el ayuno alcanzarán una confianza absoluta en Dios; obtendrán el don de la reconciliación y el perdón y de esa manera, servirán a la causa de la paz. Porque la paz se origina en nuestros corazones y de ahí se extiende a nuestro prójimo y finalmente al mundo entero.

AYUNAR CON EL CORAZÓN

Ayunar con el corazón quiere decir amar y aceptar nuestro propio camino a Dios y a María.
Ayunar con el corazón quiere decir, amar la libertad más que la esclavitud a las cosas materiales.
Ayunar con el corazón quiere decir, crecer en el amor a Dios que está por venir y a Quien nuestro corazón llama cada día, anhelante por El como “la cierva que busca las corrientes del agua”.
Ayunar con el corazón significa también, profundizar nuestro gozo en el Señor. Por lo que a nosotros respecta, basta con que comencemos a ayunar con confianza y a caminar el camino de la santidad. Después vendrá todo lo demás.
Fuentes: (Tornado del libro El Ayuno, Fra. Slavko Barbaric, ofm, Florida Center for Peace, 1991)

martes, 8 de octubre de 2013

Mensaje a los Apóstoles de los Últimos Tiempos

Mensaje a los Apóstoles de los Últimos Tiempos

31 de diciembre de 1983
Última noche del año
Retornad a vuestro Redentor
“Pasad las últimas horas del año en el silencio, en el recogimiento y en la oración.
Hijos predilectos, soy vuestra Madre Celeste, que ahora está preparando un gran designio de amor, para adelantar el triunfo de mi Corazón Inmaculado, porque nunca, como en estos momentos, el mundo tiene necesidad de mi presencia materna.
El mundo va por el camino del odio y de un obstinado rechazo de Dios, de la violencia y de la inmoralidad. No obstante todas las invitaciones que la Divina Misericordia continúa enviando, la humanidad persiste en permanecer sorda a todo llamamiento.
Los signos que el Señor envía, no son comprendidos, ni acogidos.
Los peligros indicados por “mi” Papa que, con valentía y con preocupación, anuncia el huracán que os espera, no son creídos.
Los mensajes que doy, a través de almas sencillas y pequeñas, que Yo escojo en todas las partes del mundo, no se toman en ninguna consideración.
Las apariciones que aún realizo, con frecuencia en lugares lejanos y peligrosos, son ignoradas.
Y, sin embargo, estáis tan sólo a un palmo de vuestra ruina. Cuando todos griten paz, de improviso podría desatarse una nueva guerra mundial, que sembraría por doquier muerte y destrucción.
Cuando digan: “tranquilidad y seguridad” entonces podría comenzar la mayor subversión de personas y pueblos.
¡Cuánta sangre veo correr en todos los caminos del mundo!...
¡A cuántos pobres hijos míos veo llorar a causa del castigo del fuego, del hambre y de una terrible destrucción!
El Señor está a las puertas de esta generación y, durante el Año Santo de la Redención, llama todavía con insistencia y con amor al corazón de todos.
Volved a vuestro Dios, que os quiere salvar y os conduce a la paz. Volved a vuestro Redentor. Abrid vuestros corazones a Cristo que viene.
Los momentos que vivís son de emergencia. Por esto os invito a pasar las últimas horas del año de rodillas en incesante y confiada oración. Unid vuestras voces a la potente súplica de vuestra Madre Celeste, que implora para todos el gran milagro de la divina Misericordia.”

lunes, 10 de septiembre de 2012

La Santísima Virgen en la Obra de María Valtorta



La Santísima Virgen en la Obra de María Valtorta
Esposa del Espíritu Santo. 
Dice Jesús:
El Espíritu Santo, apareciendo entre los hombres por un anticipado Pentecostés, por un prolongado Pentecostés, Amor en "Aquella que amó", Consuelo para los hombres por el Fruto de su seno, Santificación por la maternidad del Santo. 
(de la Obra de María Valtorta)  
Comentario: 
Si la vida del cristiano consiste en alcanzar la santidad, y sabemos que la santificación de las almas es obra del Espíritu Santo, entonces tenemos que hacer todo lo posible por invocar al Espíritu Santo que venga sobre nosotros. Y si pensamos que María Santísima es la Esposa del Espíritu Santo, y que cuando Ella lo invoca, Él vuela presuroso a María, entonces si somos devotos de María y la amamos, tendremos al Espíritu en nosotros, porque María tomará posesión de nuestro corazón y el Espíritu divino vendrá gustoso a este pobre corazón humano, pero que es de María.
El mayor Don que nos puede dar Dios es el Espíritu Santo, y quien tiene al Espíritu Santo lo tiene todo, ha dicho la Virgen en uno de sus mensajes. Pues entonces quien tiene a la Virgen, tendrá también al Espíritu Santo y, por lo tanto, lo tendrá todo, en la tierra y en el Cielo.
Este es un secreto que pocos conocen. Buscan toda la vida el elixir de la vida, la piedra filosofal, la llave de la sabiduría, pero no aciertan a encontrar todas estas cosas en grado sumo en María Santísima, porque Ella es la Esposa del Espíritu Santo, Gema del Paraíso, y nos lo puede obtener en medida plena como sólo Ella puede obtenerlo.
Confiemos en María, y pidámosle que nos enseñe sus secretos encantos, y quedaremos tan arrobados de amor por Ella, que la vida en la tierra será un camino de rosas en su compañía, incluso aunque tengamos grandes tribulaciones, porque estar al lado de María es gustar el Paraíso por anticipado.

martes, 24 de julio de 2012

Mensaje Mariano



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Mensaje mariano
El mundo se está condenando. 
14-7-86                                                                                                         918 
¡Cómo deseo Yo que todos mis hijos busquen la misericordia de Dios!  El mundo se está condenando, la Verdad llega y no es escuchada; hay una gran confusión en las almas.
Esta Madre quiere que sus hijos estén inconmovibles en la fe y amando cada día más la Palabra de Dios.
Hija, mis mensajes golpean pero enseñan. Amén, amén. 
(María del Rosario de San Nicolás, Argentina) 
Comentario: 
Palabras duras de María, pero que reflejan la realidad, pues el mundo entero, engañado por el Maligno, va por el camino de la condenación, y todo lo que se hace por salvarlo parecería que fuera inútil, y las llamadas de lo alto son sofocadas incluso por aquellos que tienen el deber de discernirlas y promoverlas y propagarlas. Y cuando la verdad logra abrirse camino, suele caer en un caos de información en que está inmerso el mundo y no logra sus frutos.
Por eso no sólo hay que predicar e invitar a la conversión, sino que además hay que hacer penitencia, ofrecer sacrificios y sufrimientos, porque sólo con el dolor se puede influir en las almas, haciendo que se abran a la Palabra de Dios y la comprendan, porque de lo contrario será como predicar en el desierto. ¿No son estos los medios que utilizó Nuestro Señor para arrebatar almas al demonio? Efectivamente Jesús se preparó a su misión con oración y penitencia, y luego toda su vida pública hizo oración y penitencia, porque Él sabía muy bien que las palabras no entran en algunos corazones cerrados, que sólo abren los sacrificios.
En este mundo de hoy hay un ruido ensordecedor de voces que no dejan oír a Dios, porque además Dios habla en el silencio, y en esta sociedad hay cada vez menos silencio. Y aunque haya silencio exterior, muchas veces nos falta el silencio interior, acallar las palabras y pensamientos interiores para escuchar a Dios.
Recemos mucho y hagamos pequeños sacrificios, y también evangelicemos, que no todo está perdido y la victoria será nuestra y de María y su Hijo.