Mostrando entradas con la etiqueta Santo Tomás de Aquino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santo Tomás de Aquino. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de marzo de 2014

Ancora de Salvación: Oración para conservar la castidad y la santa pureza

                                                       
Oración para conservar  la castidad y la santa pureza de Stº Tomás de Aquino

“¡Oh mi buen Jesús!, bien sé que todo don perfecto, y más que cualquier otro el de la castidad, depende del poderosísimo influjo de tu providencia, y que sin ti el hombre no puede hacer nada. Te ruego, por eso, que defiendas con tu gracia la castidad y pureza de mi cuerpo y de mi alma. Y si hubiese de recibir cualquier impresión del sentido que pudiese manchar la castidad y pureza, Tú, que eres el supremo Señor de todas mis potencias, bórrala, para que pueda, con corazón inmaculado, avanzar en tu servicio, ofreciéndome casto, todos los días de mi vida, en el altar de tu divinidad.”

Esta oración la debemos memorizar todos y ensañársela a los niños y jóvenes.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Santo Tomás....

Santo Tomás remedio contra los errores modernistas.


“(…) para evitar los errores, fuente y cabeza de todas las miserias de estos tiempos, hay que ser fieles, hoy más que nunca, a la doctrina del aquinatense. Pues totalmente destruye Santo Tomás los errores modernistas en cualquiera de sus manifestaciones; en la Filosofía, defendiendo la virtud y el poder de la razón, y con pruebas firmísimas demostrando la existencia de Dios; en la Dogmática, distinguiendo lo sobrenatural de lo natural, e ilustrando las razones del creer y los mismos dogmas; en lo demás de la Teología, patentizando que las cosas que se creen por la fe no se fundan en la opinión, sino en la verdad; en Hermenéutica, estableciendo la noción genuina de la divina inspiración; en la Moral, en la Sociología, en el Derecho, enseñando los verdaderos principios de la justicia legal o social, conmutativa o distributiva, y explicando las relaciones entre la justicia y la caridad; en la Ascética, describiendo la perfección de la vida cristiana e impugnando adversarios de las Órdenes Religiosas contemporáneos suyos. Finalmente contra aquella absoluta independencia de la razón respecto a Dios, de que hoy vulgarmente se blasona, el nuestro afirma los derechos de la Verdad primera y la autoridad del Supremo Señor sobre nosotros. Sobradamente se explica con esto porqué los modernistas a ningún otro Doctor de la Iglesia temen tanto como a Tomás de Aquino.”

Pío XI, carta Encíclica “Studiorum ducem”, 29 de junio de 1923.