miércoles, 11 de marzo de 2020
lunes, 9 de marzo de 2020
Cuatro trampas que te susurra el demonio.......
Cuatro trampas que te susurra el demonio para que dejes de rezar, y lo que puedes contestarle

Es cuestión de fijar las prioridades al distribuir el tiempo, dice la autora del artículo: si no establecemos un momento para rezar, lo más probable es que no lo hagamos en todo el día.
El demonio "hace todo lo posible por separar al hombre de la oración", dice el Catecismo de la Iglesia Católica (2725). Los trucos que emplea para ello son muy comunes -no distinguen entre laicos o religiosos, expertos o novatos- y simples. Pero si son comunes y simples es precisamente porque son eficaces para lograr su objetivo.
Christine Ponsard escribió en su día en Famille Chrétienne un artículo alertando de cuatro trampas básicas y en él ofrece algunos argumentos para desecharlas.

Christine Ponsard es escritora de temas de espiritualidad y autora de algunas obras publicadas en español.
Cuatro tramas que hay que evitar
La oración cotidiana suele figurar entre las nuevas resoluciones de cada año. El Tentador no dejará de tendernos trampas para desanimarnos. Recordemos algunas.
Trampa número 1. La oración es inútil
Efectivamente, la oración no sirve para nada, si nos atenemos a los criterios habituales de eficacia. Desde un punto de vista humano, rezar es perder el tiempo. Además, está la gran cuestión que plantean los monjes y monjas al mundo que les rodea: ¿para qué sirven esos hombres y esos mujeres cuya vida se consume en la oración? Esas vidas entregadas parecen, a los ojos de muchos, como vidas desperdiciadas.
Nosotros cometemos exactamente el mismo error cuando renunciamos a rezar con el pretexto de que tenemos demasiado trabajo: nos situamos en una lógica de la productividad, en vez de situarnos en una lógica del amor. Si estamos un poco atentos, veremos que, en nuestra vida lo que es más inútil es también lo más precioso: hacerle mimos a un niño, por ejemplo, abrazar a tu cónyuge o contemplar un paisaje hermoso. Del mismo modo, la oración es radicalmente inútil y fundamentalmente indispensable.
Trampa número 2. No sabes rezar.
El Tentador multiplica los argumentos para demostrar con argumentos apabullantes que la oración es algo demasiado difícil para mí, que es cosa de especialistas, que debería formarme antes de empezar a rezar, etc. Una vez más, es cierto: yo no sé rezar.
Mi oración está llena de distracciones, de infidelidades, de búsqueda sutil de mí mismo y de mil otras imperfecciones. ¿Y qué? Cuando un padre coge en brazos a su bebé y él empieza a balbucear y a sonreír, ¿acaso el padre suelta a su hijo y le dice: “Te dirigirás a mí solo cuando sepas hablar”? ¡Por supuesto que no! Al contrario, lo contempla enternecido y maravillado esos torpes balbuceos. Lo que es verdad para los padres en la tierra, ¡lo es también para Dios!
Trampa número 3. Ya rezarás cuando tengas tiempo.
Una cosa es segura: si espero a tener tiempo para rezar, no rezaré, porque siempre tendré mil otras tareas más urgentes que cumplir. Si tengo la intención de rezar hoy, pero no fijo un momento concreto para ello, corro un gran riesgo de llegar a la noche sin haber encontrado ni un minuto disponible.
Quien reza de forma regular no es quien dispone de mucho tiempo libre, sino quien decide consagrar un tiempo a la oración. Es una cuestión de elección. ¿Cuáles son misprioridades? ¿Quiero situar la oración en el centro de mi vida, o la considero como un lujo opcional? Si es algo primordial, ocupará un buen lugar en mi gestión del tiempo.
Trampa número 4. Tu trabajo es tu oración.
Dicho de otra manera: si trabajas con toda tu alma, ofreciendo tu trabajo al Señor, eso te dispensa de rezar. Es cierto que la oración no es la única forma de mantenerse en presencia de Dios, de estar cercano a Él y de servirle. ¡Afortunadamente! Porque si no, eso querría decir que no podríamos pasar más que una pequeña parte de nuestras jornadas con Dios.
¿Cuándo estoy cercano a Dios, “conectado” a Él? Cuando hago su voluntad, allí donde Él quiera, cuando y como Él quiera. Si eso es a la hora de preparar la comida, de animar una reunión de trabajo o de llevar las cuentas de mi empresa, realizando ese trabajo es como estoy más cercano a Él.
Soy llamado a hacerlo todo en presencia de Dios y por amor a Él. Pero “no se puede orar «en todo tiempo» si no se ora, con particular dedicación, en algunos momentos” (Catecismo de la Iglesia católica, 2697). Podría rezar trabajando si, todos los días, rezase también sin trabajar.
* * *
Estas cuatro trampas son universales. Todos los que rezan se tropiezan con ellas, de una forma u otra. Contrariamente a lo que piensa mucha gente, la oración no es más fácil para una carmelita que para una madre de familia. Porque la oración es siempre un combate “contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración” (2725).
Confiemos pues nuestras buenas resoluciones a María, “la orante perfecta” (2679), cada mañana, para que no se acabe el día sin que hayamos dedicado un tiempo a rezar.
Traducción de Carmelo López-Arias.
sábado, 7 de marzo de 2020
Exorcista obliga a demonio a hacer catequesis espectacular sobre el sant...
Publicado el 20 feb. 2020
Ocurrió el pasado 7 de octubre en Milán, Italia. Don Ambrogio Villa, sacerdote exorcista de la diócesis de Milán, obligó al demonio durante el exorcismo a la confesión de los secretos espirituales del rezo del Santo Rosario para que puedan vencer a nuestros enemigos infernales.
Don Ambrogio - Oh Virgen, hoy es tu fiesta, la del Santo Rosario. A mi me gustaría que este "Belzebul" nos hiciera una catequesis sobre el santo rosario. Entonces te pido, Virgen, ya hemos escuchado algunas catequesis, pero hoy es una fiesta especial. Te pido que por algunos minutos, o por muchos minutos, él mar obligado por ti a hablar del Santo Rosario. Por lo tanto, con el permiso de María y por órden del Cielo, yo te ordeno a hablarnos del santo rosario y de su potencia contra ti. En el nombre de Dios, te ordeno de hablar. Habla bien, en un italiano claro y dinos muchas cosas y cosas bonitas. Habla En italiano correcto.
Belzebul - Esa corona (del rosario) me destruye.
Don Ambrogio - Habla mejor, en un italiano correcto. Eres capaz Adelante
Belzebul - Cada Ave María me revienta el cerebro.
Don Ambrogio - Habla, sin que te lo tenga que decir. La Virgen quiere que tú nos digas la potencia del santo rosario contra ti.
Belzebul - Es una oración sencilla que no hacen todos. Pero aquel que la hace se une a la vida de Cristo y de María. Y a mí me revienta el cerebro el oído esa cantinela. No lo soporto.
También yo fastidia quien tiene agarrado con la mano, aunque no esté rezando. No lo soporto. Pero ella ama esta oración.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y aquel que lo reza en familia tiene una protección especial de ella. Yo no puedo entrar en aquella casa. No se me ha dado el permiso.Porque la potencia del santo rosario en familia me aplasta.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y en víctimas familias, si hay solo una persona que reza puede salvar a los demás de la familia.
Don Ambrogio - Oh María, te doy gracias que obligas a este demonio 'Belzebul' a hacer esta publicidad, esta catequesis sobre el rosario. Oh María preciosísima, yo, con tu permiso, me gustaría compartirla con mucha gente. Oblígale a hablar. Sigue
Belzebul - Los misterios preferidos de ella son aquellos de la Pasión de Cristo. Porque allí está toda la salvación de la humanidad.
Don Ambrogio - ¿Y los gloriosos no?
Belzebul - También
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Pero a quien recita el rosario, vengo a molestarlo.
Don Ambrogio - ¿Cómo?
Belzebul - Con pensamientos. Distracciones
Don Ambrogio - Pero la Virgen lo agradece igualemente.
Belzebul - Sí.
Don Ambrogio - Entonces nos has animado, ¿eh, amigos? (Risas) La Virgen acoge todo.
Belzebul - Sí, acoge todo.
Don Ambrogio - Adelante.
Belzebul - Se necesita que rezar con los niños. Enseñarles esta oración antes de que yo llegue a molestar, porque después yo les robo la pureza, o mar que las madres tendrían que rezarlo por estos hijos porque quiero destruir a la familia y los jóvenes.
Don Ambrogio - Oh Virgen, te damos gracias porque nos ha regalado el rosario que continúa a recomendar todas las veces que aparece. Pero te damos gracias también por estas palabras de 'Belzebul' que en este exorcismo que yo, tu sacerdote, estoy afectado a un cabo con la ayuda y la participación de seis colaboradores que rezan y están a mi lado. Gracias, oh María, si tú quieres todavía obligar a 'Belzebul' a decirnos algo, te pido, oblígale a que continúe.
Belzebul - A quien rea el rosario, ella da muchas gracias. Pero que muchas, muchas. Y yo no lo soporto. También las novenas me revientan el cerebro. No las soporto. Sobre todo, la Virgen Desatanudos.
Don Ambrogio - A nosotros nos gusta mucho las letanías. Antes notaba que tú las sufrías. ¿Qué nos dices de las letanías?
Belzebul - Me aplastan. ¡Me fastidian!
Don Ambrogio - ¿Por qué?
Belzebul - Porque es un continuo alabar, alabar, alabar.
Don Ambrogio - Pero ella se lo merece.
Belzebul - ¡Por vosotros!
Don Ambrogio - ¿Pero de verdad es tu Reina, aunque si tú no la reconoces? ¿O no?
Belzebul - Ya
Don Ambrogio - Y después de las letanías, ¿Qué más nos dices? Porque no todos lo dicen cuando terminan el rosario.
Belzebul - Lo se, lo se. Quien no las rezan, se equivocan.
Don Ambrogio - Bueno, ¡si lo ha dicho el diablo ...! (Risas) Oh, muchas cosas bonitas, Virgen, que tu nos regalas de forma imprevista. También a través de este diablo que se llama –al menos ha dicho el nombre- es Belzebul. Te alabamos, oh María. ¿Ella te dice de decirnos todavía algo o ha terminado? ¡Contesta!
Belzebul - He terminado.
Don Ambrogio - Entonces nosotros rezamos, oh María. (Rezan La Salve). Oh María en este día del Santo Rosario, hoy, 7 de octubre de 2019, nosotros te damos gracias Yo soy tu sacerdote, exorcista milanés. Te doy gracias por este regalo que nos ha hecho para tu gloria. Así mar. Amén.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén
Don Ambrogio - Habla mejor, en un italiano correcto. Eres capaz Adelante
Belzebul - Cada Ave María me revienta el cerebro.
Don Ambrogio - Habla, sin que te lo tenga que decir. La Virgen quiere que tú nos digas la potencia del santo rosario contra ti.
Belzebul - Es una oración sencilla que no hacen todos. Pero aquel que la hace se une a la vida de Cristo y de María. Y a mí me revienta el cerebro el oído esa cantinela. No lo soporto.
También yo fastidia quien tiene agarrado con la mano, aunque no esté rezando. No lo soporto. Pero ella ama esta oración.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y aquel que lo reza en familia tiene una protección especial de ella. Yo no puedo entrar en aquella casa. No se me ha dado el permiso.Porque la potencia del santo rosario en familia me aplasta.
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Y en víctimas familias, si hay solo una persona que reza puede salvar a los demás de la familia.
Don Ambrogio - Oh María, te doy gracias que obligas a este demonio 'Belzebul' a hacer esta publicidad, esta catequesis sobre el rosario. Oh María preciosísima, yo, con tu permiso, me gustaría compartirla con mucha gente. Oblígale a hablar. Sigue
Belzebul - Los misterios preferidos de ella son aquellos de la Pasión de Cristo. Porque allí está toda la salvación de la humanidad.
Don Ambrogio - ¿Y los gloriosos no?
Belzebul - También
Don Ambrogio - Sigue.
Belzebul - Pero a quien recita el rosario, vengo a molestarlo.
Don Ambrogio - ¿Cómo?
Belzebul - Con pensamientos. Distracciones
Don Ambrogio - Pero la Virgen lo agradece igualemente.
Belzebul - Sí.
Don Ambrogio - Entonces nos has animado, ¿eh, amigos? (Risas) La Virgen acoge todo.
Belzebul - Sí, acoge todo.
Don Ambrogio - Adelante.
Belzebul - Se necesita que rezar con los niños. Enseñarles esta oración antes de que yo llegue a molestar, porque después yo les robo la pureza, o mar que las madres tendrían que rezarlo por estos hijos porque quiero destruir a la familia y los jóvenes.
Don Ambrogio - Oh Virgen, te damos gracias porque nos ha regalado el rosario que continúa a recomendar todas las veces que aparece. Pero te damos gracias también por estas palabras de 'Belzebul' que en este exorcismo que yo, tu sacerdote, estoy afectado a un cabo con la ayuda y la participación de seis colaboradores que rezan y están a mi lado. Gracias, oh María, si tú quieres todavía obligar a 'Belzebul' a decirnos algo, te pido, oblígale a que continúe.
Belzebul - A quien rea el rosario, ella da muchas gracias. Pero que muchas, muchas. Y yo no lo soporto. También las novenas me revientan el cerebro. No las soporto. Sobre todo, la Virgen Desatanudos.
Don Ambrogio - A nosotros nos gusta mucho las letanías. Antes notaba que tú las sufrías. ¿Qué nos dices de las letanías?
Belzebul - Me aplastan. ¡Me fastidian!
Don Ambrogio - ¿Por qué?
Belzebul - Porque es un continuo alabar, alabar, alabar.
Don Ambrogio - Pero ella se lo merece.
Belzebul - ¡Por vosotros!
Don Ambrogio - ¿Pero de verdad es tu Reina, aunque si tú no la reconoces? ¿O no?
Belzebul - Ya
Don Ambrogio - Y después de las letanías, ¿Qué más nos dices? Porque no todos lo dicen cuando terminan el rosario.
Belzebul - Lo se, lo se. Quien no las rezan, se equivocan.
Don Ambrogio - Bueno, ¡si lo ha dicho el diablo ...! (Risas) Oh, muchas cosas bonitas, Virgen, que tu nos regalas de forma imprevista. También a través de este diablo que se llama –al menos ha dicho el nombre- es Belzebul. Te alabamos, oh María. ¿Ella te dice de decirnos todavía algo o ha terminado? ¡Contesta!
Belzebul - He terminado.
Don Ambrogio - Entonces nosotros rezamos, oh María. (Rezan La Salve). Oh María en este día del Santo Rosario, hoy, 7 de octubre de 2019, nosotros te damos gracias Yo soy tu sacerdote, exorcista milanés. Te doy gracias por este regalo que nos ha hecho para tu gloria. Así mar. Amén.
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén
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