lunes, 30 de marzo de 2020

Adoración Eucarística en VIVO¡¡¡¡¡

Divina Misericordia


cuadro jesus misericordioso


Jesús, en Vos confío.

“Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá”.
“Si tu confianza es grande, mi generosidad no tendrá límites”.
"Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias".
"Oh, cuánto me hiere la desconfianza del alma. Esta alma reconoce que soy santo y justo, y no cree que Yo soy la Misericordia, no confía en Mi bondad. También los demonios admiran Mi justicia, pero no creen en Mi bondad".
"Proclama que la misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de Mis manos están coronadas por la misericordia".
"Todo lo que dices sobre Mi bondad es verdad y no hay expresiones suficientes para exaltar Mi bondad".
"Cuando un alma exalta Mi bondad, entonces Satanás tiembla y huye al fondo mismo del infierno".
"Escribe: Todo lo que existe está encerrado en las entrañas de Mi misericordia más profundamente que un niño en el seno de la madre. Cuán dolorosamente Me hiere la desconfianza en Mi bondad. Los pecados de desconfianza son los que Me hieren más penosamente".
“Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi Misericordia”.
“Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina”.
(Palabras de Jesús a Santa Faustina Kowalska)

sábado, 28 de marzo de 2020

Retiro espiritual mundial....

Papa-Francisco-reza-Rosario

Retiro espiritual mundial.

En esta especie de retiro espiritual mundial en que la divina Providencia nos ha colocado, no es el momento de perder este valioso tiempo de escucha y conversión, sino emplearlo en la meditación, la lectura de la Palabra de Dios, y la oración continua, especialmente rezando muchas veces durante el día el Santo Rosario.
Estamos en tiempo de Cuaresma, tiempo dedicado por la Iglesia especialmente a la oración. Por ello, ya que Dios ha permitido que el mundo entero esté en cuarentena, en una especie de retiro espiritual mundial, aprovechémoslo para rezar más Rosarios, recordando aquellas palabras que la Santísima Virgen le revelara a Sor Lucía Dos Santos, vidente de las apariciones de Fátima, que son las siguientes:
"… La Santísima Virgen nos dijo, tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María…" 
"… Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario, de tal manera que ahora no hay problema por más difícil que sea: sea temporal y, sobre todo, espiritual; sea que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros o a la vida de nuestras familias del mundo o comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario". 
"Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario". 
"Si nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario. Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros". 
"El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos Tiempos".
Este mensaje nos debe empujar a rezar cada día más Rosarios, porque la salvación del mundo, de nuestras familias, ciudades, naciones y de las almas, depende de que recemos muchos Rosarios.
Rezando el Santo Rosario se irán aclarando todos los caminos y los acontecimientos del mundo, de nuestras familias y de nosotros mismos, todo se ordenará a la voluntad adorable de Dios, haciendo que ya seamos felices en este mundo, porque la oración -el rezo frecuente del Rosario- nos hará felices ya en esta tierra. Quien no lo crea así, que haga el intento y comprobará esta luminosa verdad.

¿Dios es Injusto? Fin de Mundo ¿Últimos Tiempos? TERREMOTOS Preguntas y ...

La peste del pecado

DetalledelPecadoOriginal


La peste del pecado.

Nos dice Jesús en el Evangelio de Mateo, capítulo 10, versículo 28:“No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al Infierno."
En estos tiempos en que los accidentes, las pestes, la maldad humana, causan muertes en todas partes, tenemos que recordar estas palabras del Señor, porque tenemos miedo a la muerte corporal, pero no tenemos miedo a la muerte del alma.
Por un lado cuidamos la salud corporal, pero no cuidamos la salud del alma, y corremos el riesgo de condenarnos para siempre en el Infierno, si la muerte nos encuentra en pecado mortal.
Jesús nos dice en su Evangelio que no debemos temer a los que matan el cuerpo, sino más bien debemos temer a los que matan el alma y pueden arrojar el alma y el cuerpo al Infierno, es a saber, los vicios y los pecados. Pues efectivamente los vicios y los pecados no sólo matan el alma, sino que muchas veces también matan el cuerpo, porque el pecado es causa de muchas enfermedades y males.
Por eso en estos tiempos en que los hombres temblamos por la muerte corporal, recordemos que lo realmente trágico es la muerte espiritual, la muerte del alma, y por la cual pocos son los que se preocupan. Al menos que nosotros, cristianos, veamos las cosas en su justa medida, y no entremos en pánico, sino que, viviendo en gracia y amistad de Dios, enfrentemos lo que nos toque en suerte, tranquilos y serenos, sabiendo que no debemos temer tanto a la muerte del cuerpo, como a la muerte del alma por el pecado.



miércoles, 25 de marzo de 2020

"Aquí Pasó" (7): Basílica de la Anunciación | Nazaret

La Anunciación del Señor

El 25 de marzo, la Iglesia celebra el anuncio del cumplimiento de las promesas de salvación. Es la fiesta de la Encarnación: el Hijo eterno del Padre entra en la historia; se hace hombre en la carne de María, una muchacha humilde del pueblo de Israel.

Audios y textos para rezar en la Solemnidad de la Anunciación del Señor
• La Encarnación del Hijo de Dios: En el capítulo 1 de San Lucas se cuenta la Encarnación del Hijo de Dios, que comienza con la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen María.
 La Anunciación: Textos de San Josemaría sobre esta escena del Evangelio (también en audio).
 La Anunciación. El descubrimiento de la vocaciónEl beato Álvaro habla del ejemplo de la Virgen en su respuesta a la llamada de Dios para que fuera Madre del Salvador.
Primer misterio gozoso del Rosario. Escena en cerámica realizada por Palmira Laguéns, con dibujos de José Alzuet
Textos para meditar sobre solemnidad de la Anunciación del Señor
 El Papa Francisco, en el mensaje para una Jornada Mundial de la Juventud, explica el alcance de las palabras del Ángel: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30).
 Vida de María (V): La anunciación de Nuestra Señora. El diálogo más importante de la historia tuvo lugar en el interior de una pobre casa de Nazaret. Sus protagonistas son el mismo Dios, que se sirve del ministerio de un Arcángel, y una Virgen llamada María, de la casa de David, desposada con un artesano de nombre José.
• La Encarnación: Es la demostración por excelencia del Amor de Dios hacia los hombres, pues la Segunda Persona de la Santísima Trinidad —Dios— se hace partícipe de la naturaleza humana en unidad de persona. Tema 9 de “Resúmenes de fe cristiana”.
 Ejemplos de fe (V): María, modelo y maestra de fe. Nuestra Madre nos enseña a estar totalmente abiertos al querer divino, incluso si es misterioso. Por eso, es maestra de fe.
Cripta de la Basílica de la Anunciación.
• Diez preguntas sobre la Virgen María (Preguntas sobre la fe cristiana). ¿Cómo eligió Dios a María? ¿Cómo fue la concepción del Hijo de Dios? ¿Por qué llamamos a María, Virgen y Madre? Respuesta a algunas de las preguntas más habituales sobre la Virgen María.
• ¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios? Cuatro respuestas a las preguntas más habituales.
• Nazaret: basílica de la Anunciación (del libro “Huellas de nuestra fe”). En Nazaret se venera la habitación donde la Santísima Virgen recibió el anuncio del Ángel. El beato Álvaro del Portillo celebró la Santa Misa en esa gruta.

martes, 24 de marzo de 2020

Oración a San José....

Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”

SAINT JOSEPH

Reza con fe y pide un beneficio espiritual

Aunque san José nunca dijo una sola palabra en las Escrituras, su silencioso ejemplo de fidelidad, obediencia y cuidado para con la Sagrada Familia durante los años de formación de Jesús hizo de él uno de los santos más queridos del cristianismo.
Se estima que la devoción al padre adoptivo de Jesús comenzó entre los siglos III y IV. Pero, según el libro de oración Pietá, hay una oración a san José que data del año 50:
“Esta oración fue encontrada en el año 50 de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En 1505, fue enviada por el Papa al emperador Carlos, cuando él estaba yendo a la batalla [de Lepanto]. Quien lea esta oración, la escuche o la guarde consigo nunca morirá de muerte repentina ni se ahogará, ni le afectará el veneno o caerá en las manos del enemigo, ni será quemado en cualquier fuego o derrotado en la batalla. Reza esta oración durante nueve mañanas por cualquier intención. Ella es conocida por no fallar nunca”.
 
De nuestro partner:
HolyArt: Adquiere tu san José
Aquí está la oración que “es conocida por no haber fallado nunca, que ofrece el pedido para el beneficio espiritual para quien está rezando o para la persona por la que se está rezando”:
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén. 
Recuerda: Dios siempre atiende nuestras oraciones. Pero nosotros no siempre esperamos las respuestas que recibimos.

sábado, 21 de marzo de 2020

Consejos de un Sacerdote .......

Muy útiles para una Cuaresma en cuarentena

Los consejos de un sacerdote experto sobre cuándo, dónde y cómo rezar... y qué pasa con los fallos





Todo acto o pensamiento que nos dirija a Dios ya es oración, explica el padre Etêve. Pero Él también cuenta, porque rezar es encontrarnos con quien viene a nuestro encuentro.
Todo acto o pensamiento que nos dirija a Dios ya es oración, explica el padre Etêve. Pero Él también cuenta, porque rezar es encontrarnos con quien viene a nuestro encuentro.

Jean Etève es sacerdote del Instituto Notre-Dame de Vie [Nuestra Señora de la Vida], que agrupa sacerdotes diocesanos para misiones comunes con una espiritualidad carmelita, esto es, centrada en la oración.
Oración que no es entendida como un “método”, pues todo movimiento hacia Dios (la adoración, el rosario, la lectura espiritual) es oración. “Cuando uno se dirige a Dios ya puede hablarse de oración”, explica el padre Etève: “Rezo con todo lo que soy, con mi temperamento, mi cultura, en la angustia o en la alegría. El mejor método de oración es el que a mí me permite encontrar a Dios”. Según el carisma de su  Instituto, uno descubre la oración cuando entiende que es algo que no va de uno mismo, sino de Él: “Rezar es el mayor servicio que puedo hacer a mi prójimo, a quienes me rodean, al mundo entero”.
Pero ¿cómo hacerlo? Él mismo ofrece algunos consejos muy sencillos y prácticos en un artículo en Famille Chrétienne que resulta de especial utilidad ahora que, sobre ser Cuaresma, buena parte de los cristianos del mundo se encuentran recluidos en cuarentena por el coronavirus y son exhortados por el Papa y los obispos a aprovechar este periodo como un "tiempo de gracia" para profundizar en la relación con Dios.
Jean Etève, sacerdote diocesano de espiritualidad carmelitana.
¿Cuándo y dónde? La fidelidad es más importante que la cantidad
Si esperamos a tener tiempo para rezar, lo más probable es que no lo hagamos nunca, dice el padre Etève con realismo. Y eso, a pesar de que cualquier momento que dediquemos a Dios “nunca es tiempo perdido”. Cada cual debe decidir el momento que pueda dedicar, de forma que luego pueda ser fiel a ese propósito. Se puede comenzar por poco, unos diez minutos. ¿Parece mucho? Quince minutos son solo un 1% de las 24 horas de las que consta un día. Pero “no importa la cantidad de tiempo, sino el hecho de dedicarlo”.
El sacerdote propone hacerlo por la mañana (salvo quienes trabajen de noche), levantándose si es preciso un poco antes, porque “Dios es entonces el primero a quien servimos, y nos aseguramos de que es la fuente de nuestra jornada”. Pero tampoco está mal interrumpir las actividades cotidianas para rezar –siempre que podamos ser fieles a la decisión de hacerlo– porque para ello hay que parar de hacer lo que estemos haciendo y poner el teléfono en modo silencio, y “eso nos obliga a escogerle a Él”, y además “es una forma de decirle al Señor que sin Él no podemos hacer nada”.
Etève recomienda dedicar un espacio concreto a la oración, ya sea una iglesia ante el Santísimo o la propia habitación o un lugar determinado, porque si ese lugar es reconocible, “cuando pase delante de él a lo largo del día recordaré el encuentro que tuve con Él…¡o que no tuve!”.
¿Cómo? Con una actitud de oración
Para rezar hay que disponer un entorno que favorezca el recogimiento: un icono, un crucifijo, una imagen de Cristo o de la Virgen, una vela… “todo puede ayudar”, porque “se reza físicamente, con el cuerpo”, y por eso también es bueno adoptar una actitud específica para la oración, ya sea “de rodillas, sentado, apoyado sobre los talones…”
Lo importante, dice el sacerdote, es “encontrar una actitud corporal que indique que estoy atento para Dios”. Además, habrá ocasiones en las que, “por mi estado interior o por mi cansancio, la actitud de mi cuerpo será mi única oración”.
¿Qué? Abrir la puerta a un encuentro
A veces, al pensar en qué hacer en la oración, “¡uno se olvida de Dios, de que Él también interviene! La oración es un intercambio de amistad”. No se trata tanto, dice, de “concentrarse y pensar en Dios”, como simplemente en “permitir que Dios entre en mi vida”. Decía San Juan de la Cruz que Dios es como el Sol: basta abrir las ventanas para que ilumine y caliente.
¿Cómo abrir esas ventanas? Eso ya depende de cada cual: puede ser un canto, una invocación al Espíritu Santo, hacer la señal de la Cruz, orar a la Virgen María, rezar el rosario… “Uno puede exponer sus peticiones o dar gracias, ¿qué importa? El objetivo es orientarme hacia Aquel que viene a mi encuentro”.
Ahora bien, ¿qué mejor compañía en ese camino que Jesús mismo? Y “para encontrar a Cristo, ¿qué mejor que el Evangelio? A condición de abrirlo para escuchar a Cristo, no solamente para leerlo. En la oración, la lectura está al servicio del encuentro. También vale el Antiguo Testamento, donde Él está tan anunciado que está presente, aunque esté escondido. Los salmos me hablan de Cristo. También podemos coger el Evangelio del día, en el Magnificat o en otro lugar, y hacer la lectura y luego el Evangelio, o algunos versículos. La finalidad no es leerlo todo, sino encontrar algunas ideas cuya lectura me permita encontrar a Cristo”.
Sequedades y distracciones: Cristo nos habla de nuestros apegos
El mismo Catecismo de la Iglesia católica dice que “la dificultad habitual de la oración es la distracción” (n. 2729). La imaginación nunca deja de actuar. Así que no es sorprendente que nos distraigamos, “lo sorprendente sería lo contrario”, tranquiliza Etève: “Las distracciones solo me alejarán de Dios si son voluntarias”, así que cuando aparezcan no hay que rendirse a ellas, sino “recentrarnos en Aquel a quien buscamos”. Como dice San Juan de la Cruz: “Si el alma busca a Dios, mucho más la busca su Amado a ella” (Llama de Amor Viva, 3, 27). Además, a través de las distracciones Dios nos enseña, “desvelándonos cuáles son nuestros apegos”.
En cuanto a las sequedades, Etève es aún más sincero: “La sequedad y el aburrimiento forman parte de la oración. Pero vale la pena, ¿no?”

Para estos momentos. P. Justo A. Lofeudo, MSE.

Vuelve a empezar...

                                                            

Vuelve a empezar

Poda.
A veces Dios nos poda tanto, que nos parece que nunca más podremos dar frutos.
Sucede algo parecido con las vides en época de poda. Quien pasea por el viñedo después que el podador ha podado las plantas, se quedará asombrado y en no pocas plantas creerá que el podador las ha matado, de tanto como las podó. Pero que venga en época de frutos, y verá la asombrosa transformación y la exhuberancia de la planta y de sus copiosos frutos.
También nosotros muchas veces somos dolorosamente podados por Dios, y así como la vid derrama su savia en los cortes, y por eso se dice que la planta “llora”; así también nosotros lloramos las dolorosas podas que nos hace Dios, mejor dicho, que Dios permite, porque hay que saber que el mal nunca viene de Dios, sino del Maligno y del pecado.
Pero no perdamos la calma, esperemos que pase el tiempo, que cure nuestras heridas, y para ello pidamos ayuda a María, la Consoladora de los afligidos, como la llama la Iglesia en las Letanías Lauretanas, y con su consuelo, volvamos a brotar con vigor, sin desesperaciones, sabiendo que todo será para bien, y que si Dios ha permitido ese mal, está en nosotros el saber mirarlo como algo beneficioso.
El dolor es un excelente maestro, sólo hay que saber sobrellevarlo con resignación y refugiarnos en el Inmaculado Corazón de María, que es nuestra Madre, y siempre una madre sabe consolar a su hijito que llora.
Pero estemos seguros que Dios no olvida ni siquiera una lágrima que cae de nuestros ojos, ni un suspiro ni un lamento, porque Él es Bueno y se interesa por nosotros, y no hubiera permitido tal o cual desgracia, si no sacara de ello un gran bien para nosotros.
Entonces tomemos coraje y volvamos a empezar, con la ayuda de Dios ciertamente, sabiendo que esta vida sobre la tierra es tiempo de prueba, valle de lágrimas, y que la felicidad en plenitud nos vendrá en la otra vida, que habremos alcanzado padeciendo lo que hay que padecer en ésta.

Mensaje Espiritual

                                                

Mensaje espiritual

Tiempo de conversión.
Este tiempo de vida que tenemos sobre la tierra, no es para malgastarlo en pasatiempos inútiles y en placeres pecaminosos, sino para aprovecharlo y convertirnos, es decir, hacernos santos.
En estos últimos tiempos la Santísima Virgen se apareció y se aparece en muchas partes, invitando urgentemente a la conversión de la humanidad, porque de su conversión dependerá lo que suceda en el futuro, ya que si la humanidad no vuelve a Dios, caerá cada vez más en poder de Satanás, que la odia terriblemente, y que la quiere llevar al caos y a la destrucción de los cuerpos y de las almas.
Pero lo que sí debemos hacer nosotros, ya que está en nuestro poder, es convertirnos individualmente, cada uno por su cuenta, pues no sabemos cuánto tiempo más de vida tenemos, y la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento. Ya Jesús nos dice en el Evangelio que debemos estar vigilantes pues no sabemos el día ni la hora en que Él vendrá. Si bien esto se refiere a su Segunda Venida en Gloria, también se refiere al momento de nuestra muerte personal, en que nos presentaremos ante Jesucristo Juez y se nos dará la sentencia definitiva y eterna: Cielo o Infierno. Cielo si hemos muerto en gracia de Dios, en amistad con Él. Infierno si morimos en pecado mortal, enemistados con Dios. Y esto será para siempre, eternamente.
Por eso no desaprovechemos este precioso tiempo de vida en este mundo, que es el tiempo de la Misericordia de Dios, porque luego de la muerte viene el tiempo de su Justicia y ya no hay vuelta atrás.
Busquemos nuestra salvación con esmero y, como dice la Escritura, “con temor y temblor”, sabiendo que ésta es la cuestión más importante del mundo para nosotros. Es nuestro pellejo lo que se juega aquí, y nuestros enemigos son muchos, y malignos a más no poder. Así que vigilancia, oración y buena voluntad, que saldremos vencedores con la ayuda de Dios y de la Virgen.

lunes, 9 de marzo de 2020

Cuatro trampas que te susurra el demonio.......



Cuatro trampas que te susurra el demonio para que dejes de rezar, y lo que puedes contestarle





Es cuestión de fijar las prioridades al distribuir el tiempo, dice la autora del artículo: si no establecemos un momento para rezar, lo más probable es que no lo hagamos en todo el día.
Es cuestión de fijar las prioridades al distribuir el tiempo, dice la autora del artículo: si no establecemos un momento para rezar, lo más probable es que no lo hagamos en todo el día.

El demonio "hace todo lo posible por separar al hombre de la oración", dice el Catecismo de la Iglesia Católica (2725). Los trucos que emplea para ello son muy comunes -no distinguen entre laicos o religiosos, expertos o novatos- y simples. Pero si son comunes y simples es precisamente porque son eficaces para lograr su objetivo.
Christine Ponsard escribió en su día en Famille Chrétienne un artículo alertando de cuatro trampas básicas y en él ofrece algunos argumentos para desecharlas.
Christine Ponsard es escritora de temas de espiritualidad y autora de algunas obras publicadas en español.

Cuatro tramas que hay que evitar
La oración cotidiana suele figurar entre las nuevas resoluciones de cada año. El Tentador no dejará de tendernos trampas  para desanimarnos. Recordemos algunas. 
Trampa número 1. La oración es inútil
Efectivamente, la oración no sirve para nada, si nos atenemos a los criterios habituales de eficacia. Desde un punto de vista humano, rezar es perder el tiempo. Además, está la gran cuestión que plantean los monjes y monjas al mundo que les rodea: ¿para qué sirven esos hombres y esos mujeres cuya vida se consume en la oración? Esas vidas entregadas parecen, a los ojos de muchos, como vidas desperdiciadas.
Nosotros cometemos exactamente el mismo error cuando renunciamos a rezar con el pretexto de que tenemos demasiado trabajo: nos situamos en una lógica de la productividad, en vez de situarnos en una lógica del amor. Si estamos un poco atentos, veremos que, en nuestra vida lo que es más inútil es también lo más precioso: hacerle mimos a un niño, por ejemplo, abrazar a tu cónyuge o contemplar un paisaje hermoso. Del mismo modo, la oración es radicalmente inútil y fundamentalmente indispensable.
Trampa número 2. No sabes rezar.
El Tentador multiplica los argumentos para demostrar con argumentos apabullantes que la oración es algo demasiado difícil para mí, que es cosa de especialistas, que debería formarme antes de empezar a rezar, etc. Una vez más, es cierto: yo no sé rezar.
Mi oración está llena de distracciones, de infidelidades, de búsqueda sutil de mí mismo y de mil otras imperfecciones. ¿Y qué? Cuando un padre coge en brazos a su bebé y él empieza a balbucear y a sonreír, ¿acaso el padre suelta a su hijo y le dice: “Te dirigirás a mí solo cuando sepas hablar”? ¡Por supuesto que no! Al contrario, lo contempla enternecido y maravillado esos torpes balbuceos. Lo que es verdad para los padres en la tierra, ¡lo es también para Dios!
Trampa número 3. Ya rezarás cuando tengas tiempo.
Una cosa es segura: si espero a tener tiempo para rezar, no rezaré, porque siempre tendré mil otras tareas más urgentes que cumplir. Si tengo la intención de rezar hoy, pero no fijo un momento concreto para ello, corro un gran riesgo de llegar a la noche sin haber encontrado ni un minuto disponible.
Quien reza de forma regular no es quien dispone de mucho tiempo libre, sino quien decide consagrar un tiempo a la oración. Es una cuestión de elección. ¿Cuáles son misprioridades? ¿Quiero situar la oración en el centro de mi vida, o la considero como un lujo opcional? Si es algo primordial, ocupará un buen lugar en mi gestión del tiempo.
Trampa número 4. Tu trabajo es tu oración.
Dicho de otra manera: si trabajas con toda tu alma, ofreciendo tu trabajo al Señor, eso te dispensa de rezar. Es cierto que la oración no es la única forma de mantenerse en presencia de Dios, de estar cercano a Él y de servirle. ¡Afortunadamente! Porque si no, eso querría decir que no podríamos pasar más que una pequeña parte de nuestras jornadas con Dios.
¿Cuándo estoy cercano a Dios, “conectado” a Él? Cuando hago su voluntad, allí donde Él quiera, cuando y como Él quiera. Si eso es a la hora de preparar la comida, de animar una reunión de trabajo o de llevar las cuentas de mi empresa, realizando ese trabajo es como estoy más cercano a Él.
Soy llamado a hacerlo todo en presencia de Dios y por amor a Él. Pero “no se puede orar «en todo tiempo» si no se ora, con particular dedicación, en algunos momentos” (Catecismo de la Iglesia católica, 2697). Podría rezar trabajando si, todos los días, rezase también sin trabajar.
* * *
Estas cuatro trampas son universales. Todos los que rezan se tropiezan con ellas, de una forma u otra. Contrariamente a lo que piensa mucha gente, la oración no es más fácil para una carmelita que para una madre de familia. Porque la oración es siempre un combate “contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración” (2725).
Confiemos pues nuestras buenas resoluciones a María, “la orante perfecta” (2679), cada mañana, para que no se acabe el día sin que hayamos dedicado un tiempo a rezar.
Traducción de Carmelo López-Arias.

sábado, 7 de marzo de 2020

Bello consejo del PADRE HECTOR OROZCO (PADRE JERINGAS)

Bello consejo del PADRE HECTOR OROZCO (PADRE JERINGAS)

Sacerdote acepta sus Dones

Coronavirus y Eucaristía: Comunión en la mano no es la solución. Padre ...

Exorcista obliga a demonio a hacer catequesis espectacular sobre el sant...



Publicado el 20 feb. 2020
Ocurrió el pasado 7 de octubre en Milán, Italia. Don Ambrogio Villa, sacerdote exorcista de la diócesis de Milán, obligó al demonio durante el exorcismo a la confesión de los secretos espirituales del rezo del Santo Rosario para que puedan vencer a nuestros enemigos infernales. 

Don Ambrogio - Oh Virgen, hoy es tu fiesta, la del Santo Rosario. A mi me gustaría que este "Belzebul" nos hiciera una catequesis sobre el santo rosario. Entonces te pido, Virgen, ya hemos escuchado algunas catequesis, pero hoy es una fiesta especial. Te pido que por algunos minutos, o por muchos minutos, él mar obligado por ti a hablar del Santo Rosario. Por lo tanto, con el permiso de María y por órden del Cielo, yo te ordeno a hablarnos del santo rosario y de su potencia contra ti. En el nombre de Dios, te ordeno de hablar. Habla bien, en un italiano claro y dinos muchas cosas y cosas bonitas. Habla En italiano correcto. 

Belzebul - Esa corona (del rosario) me destruye. 

Don Ambrogio - Habla mejor, en un italiano correcto. Eres capaz Adelante 

Belzebul - Cada Ave María me revienta el cerebro. 

Don Ambrogio - Habla, sin que te lo tenga que decir. La Virgen quiere que tú nos digas la potencia del santo rosario contra ti. 

Belzebul - Es una oración sencilla que no hacen todos. Pero aquel que la hace se une a la vida de Cristo y de María. Y a mí me revienta el cerebro el oído esa cantinela. No lo soporto. 
También yo fastidia quien tiene agarrado con la mano, aunque no esté rezando. No lo soporto. Pero ella ama esta oración. 

Don Ambrogio - Sigue. 

Belzebul - Y aquel que lo reza en familia tiene una protección especial de ella. Yo no puedo entrar en aquella casa. No se me ha dado el permiso.Porque la potencia del santo rosario en familia me aplasta. 

Don Ambrogio - Sigue. 

Belzebul - Y en víctimas familias, si hay solo una persona que reza puede salvar a los demás de la familia. 

Don Ambrogio - Oh María, te doy gracias que obligas a este demonio 'Belzebul' a hacer esta publicidad, esta catequesis sobre el rosario. Oh María preciosísima, yo, con tu permiso, me gustaría compartirla con mucha gente. Oblígale a hablar. Sigue 

Belzebul - Los misterios preferidos de ella son aquellos de la Pasión de Cristo. Porque allí está toda la salvación de la humanidad. 

Don Ambrogio - ¿Y los gloriosos no? 

Belzebul - También 

Don Ambrogio - Sigue. 

Belzebul - Pero a quien recita el rosario, vengo a molestarlo. 

Don Ambrogio - ¿Cómo? 

Belzebul - Con pensamientos. Distracciones 

Don Ambrogio - Pero la Virgen lo agradece igualemente. 

Belzebul - Sí. 

Don Ambrogio - Entonces nos has animado, ¿eh, amigos? (Risas) La Virgen acoge todo. 

Belzebul - Sí, acoge todo. 

Don Ambrogio - Adelante. 

Belzebul - Se necesita que rezar con los niños. Enseñarles esta oración antes de que yo llegue a molestar, porque después yo les robo la pureza, o mar que las madres tendrían que rezarlo por estos hijos porque quiero destruir a la familia y los jóvenes. 

Don Ambrogio - Oh Virgen, te damos gracias porque nos ha regalado el rosario que continúa a recomendar todas las veces que aparece. Pero te damos gracias también por estas palabras de 'Belzebul' que en este exorcismo que yo, tu sacerdote, estoy afectado a un cabo con la ayuda y la participación de seis colaboradores que rezan y están a mi lado. Gracias, oh María, si tú quieres todavía obligar a 'Belzebul' a decirnos algo, te pido, oblígale a que continúe. 

Belzebul - A quien rea el rosario, ella da muchas gracias. Pero que muchas, muchas. Y yo no lo soporto. También las novenas me revientan el cerebro. No las soporto. Sobre todo, la Virgen Desatanudos. 

Don Ambrogio - A nosotros nos gusta mucho las letanías. Antes notaba que tú las sufrías. ¿Qué nos dices de las letanías? 

Belzebul - Me aplastan. ¡Me fastidian! 

Don Ambrogio - ¿Por qué? 

Belzebul - Porque es un continuo alabar, alabar, alabar. 

Don Ambrogio - Pero ella se lo merece. 

Belzebul - ¡Por vosotros! 

Don Ambrogio - ¿Pero de verdad es tu Reina, aunque si tú no la reconoces? ¿O no? 

Belzebul - Ya 

Don Ambrogio - Y después de las letanías, ¿Qué más nos dices? Porque no todos lo dicen cuando terminan el rosario. 

Belzebul - Lo se, lo se. Quien no las rezan, se equivocan. 

Don Ambrogio - Bueno, ¡si lo ha dicho el diablo ...! (Risas) Oh, muchas cosas bonitas, Virgen, que tu nos regalas de forma imprevista. También a través de este diablo que se llama –al menos ha dicho el nombre- es Belzebul. Te alabamos, oh María. ¿Ella te dice de decirnos todavía algo o ha terminado? ¡Contesta! 

Belzebul - He terminado. 

Don Ambrogio - Entonces nosotros rezamos, oh María. (Rezan La Salve). Oh María en este día del Santo Rosario, hoy, 7 de octubre de 2019, nosotros te damos gracias Yo soy tu sacerdote, exorcista milanés. Te doy gracias por este regalo que nos ha hecho para tu gloria. Así mar. Amén. 

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén