lunes, 6 de abril de 2020

Historia de la Semana Santa...

   Historia de la Semana Santa:

  ¿qué se conmemora cada día?


Semana Santa
La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret en Semana Santa.
La Semana Santa se ha convertido en una festividad tan importante como la Navidad. Al igual que las festividades de diciembre, la religión cristiana es la que marca este periodo vacacional. La historia de la Semana Santa está escrita en los evangelios canónicos, y dependiendo del país y la cultura se celebra de una forma distinta. En España se celebra con la salida a las calles de las procesiones, organizadas por las hermandades o cofradías.
La Semana Santa es una conmemoración anual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Comienza en el Domingo de Ramos, día que recuerda la llegada de Jesús a Jerusalén, rodeado de una gran multitud de gente. Según los textos, Jesús entró a la ciudad santa montado en un burro que el mismo mandó liberar a dos de sus discípulos de una aldea cercana.
Procesión de Semana Santa
Procesión de Semana Santa en Durango.
Antes del Domingo de Resurrección o la Pascua, día que recuerda la resurrección de Cristo, se celebran los distintos actos que realizó Jesús mientras estaba en Jerusalén. El Lunes Santo se celebra en la Iglesia Católica con una misa normal donde se proclama el pasaje de la Unción en Betania, en casa de Lázaro. Este primer día ya tiene numerosas procesiones por toda España. El Martes Santo no varía tampoco mucho, recordándose el momento de Jesús y la traición de Judas.
El Miércoles Santo marca el término de la primera parte de la Semana Santa, día en el que según los textos se reunió Judas Iscariote con el Sanedrín para condenar a Jesús. Tras ello llega el Jueves Santo, famoso por ser el día que Leonardo da Vinci representó con el cuadro de La Última cena.

El Triduo Pascual de Semana Santa

El Triduo Pascual, momento más importante de la Semana Santa, comienza el Viernes Santo con la liturgia de la Pasión del Señor, momento en el que murió Jesucristo en la Cruz. Este día no se celebra la eucaristía. El Sábado Santo es el día anterior a la muerte, y donde se espera en la Vigilia Pascual su resurrección. Es un día de luto, donde se conmemora también la Soledad de María después de llevar a Cristo al sepulcro. Sin embargo, en la Iglesia Ortodoxa, por ejemplo, se trata del Gran Sábado, conmemorando el descanso de Cristo.
Procesiones Semana Santa en España
Las procesiones de Semana Santa en España.
La Semana Santa termina con el Domingo de Resurrección o la Pascua. Pese a ello, este día tiene su origen en el 1513 a.C., cuando, según latradición judía, el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida.

    Como celebrar el Lunes Santo en familia

    Cómo celebrar en casa el Lunes Santo


    Para santificar este Lunes Santo Aleteia, con la colaboración de la revista Magnificat, ofrece esta celebración de la Palabra de Dios en su hogar. 

    Guía para la celebración
    • Si se encuentra solo, es preferible leer las lecturas y oraciones de la misa de este domingo (que también podrá encontrar en esta guía) o seguir la misa por televisión o en Aleteia a través de esta página especial creada por Aleteia para Semana Santa. Esta celebración requiere al menos la participación de dos personas.
    • Esta celebración se adapta particularmente a un marco familiar, de amistad o de vecinos. Ahora bien, en el respeto de las medidas del confinamiento, es necesario verificar si está permitido invitar a los vecinos o amigos. En todo caso, durante su celebración, deberán respetarse estrictamente las consignas de seguridad.
    • Se ha de colocar el número de sillas necesario ante un espacio de oración, respetando la distancia de un metro entre cada uno.
    • Debería colocarse una cruz o el crucifijo.
    • Se encenderán una o varias velas, que deberán colocarse en un soporte incombustible (por ejemplo, un plato de porcelana o cristal). Al final de la celebración, se apagarán las velas.
    • No se decorará el espacio de oración con flores. En Pascua, podremos vivir la alegría de volver a colocarlas.
    • Se designa a una persona para dirigir la oración, quien establecerá la duración de los momentos de silencio.
    • Se designan lectores para la primera lectura, el salmo y el Evangelio. 
    *
    *    *
                                                        Lunes Santo
    LUNES SANTO
    Celebración de la Palabra
    “El Señor es mi luz y mi salvación, 
    ¿a quién voy a tenerle miedo?”

    Nos sentamos. El guía de la celebración, toma la palabra:
    Hermanos y hermanas
    en este primer día de la Semana Santa,
    pongamos nuestra mirada en Cristo Jesus,
    para entrar con Él en su pasión.
    Se acercan los días en los que Jesús, nuestro Salvador,
    sufrió por nosotros  y resucitó en la gloria.
    En las tinieblas en las que estamos sumidos,
    Él es nuestra luz y Salvación.
    En su luz,
    conscientes de nuestros límites y debilidades,
    así como del mal que causan nuestros pecados,
    queremos expresar nuestra confianza
    en la pasión del Hijo amado,
    y darle gracias
    por habernos dado
    la prueba de amor más grande.
    Pausa
    Jesús, aunque las circunstancias nos impiden
    perpetuar la ofrenda de tu vida
    a través de la celebración de la Eucaristía,
    tú nos pides actualizarla, ahora más que nunca,
    amándonos los unos a los otros,
    como tú nos has amado.
    Después de cinco minutos de silencio,
    todos se ponen de pie
    y hacen la señal de la cruz, diciendo: 
    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
    El guía de la celebración sigue diciendo: 
    Para prepararnos a acoger la Palabra de Dios
    y se convierta en motivo de purificación para todos nosotros,
    reconozcamos con humildad nuestros pecados.
    Sigue el rito penitencial:
    Señor, ten misericordia de nosotros.
    Porque hemos pecado contra ti.Miéstranos, Señor, tu misericordia.Y danos tu salvación.
    Que Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
    perdone nuestros pecados,
    y nos lleve a la vida eterna.
    Amén.
    Se pronuncia o canta:
    Señor, ten piedad.
    Señor, ten piedad.
    Cristo, ten piedad.
    Cristo, ten piedad.
    Señor, ten piedad.
    Señor, ten piedad.

    ORACIÓN
    Quien guía la celebración dice:
    Te rogamos, Dios todopoderoso,
    que quienes desfallecemos a causa de nuestra debilidad,
    nos recuperemos gracias a la pasión de tu Unigénito.
    Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
    y es Dios por los siglos de los siglos.
    Amén.

    Se leen las lecturas de la misa del Lunes Santo.
    El encargado de la priera lectura permanece de pie,
    mientras los demás se sientan.
    PRIMERA LECTURA
    Lectura del Profeta Isaías (42, 1-7)Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo,a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.En él he puesto mi espíritu,para que haga brillar la justicia sobre las naciones.No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;no romperá la caña resquebrajada,ni apagará la mecha que aún humea.Promoverá con firmeza la justicia,no titubeará ni se doblegaráhasta haber establecido el derecho sobre la tierray hasta que las islas escuchen su enseñanza”.Esto dice el Señor Dios,el que creó el cielo y lo extendió,el que dio firmeza a la tierra, con lo que en ella brota;el que dio el aliento a la gente que habita la tierray la respiración a cuanto se mueve en ella:“Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación,te llamé, te tomé de la mano, te he formadoy te he constituido alianza de un pueblo,luz de las naciones,para que abras los ojos de los ciegos,saques a los cautivos de la prisióny de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.
    Palabra de Dios.
    Te alabamos, Señor.
    El encargado de leer el salmo se levanta,mientras los demás permanecen sentados. 
    SALMO 26 (1, 2, 3, 13-14)
    R/ El Señor es mi luz y mi salvación.
    El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién voy a tenerle miedo?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién podrá hacerme temblar?
    R/ El Señor es mi luz y mi salvación.
    Cuando me asaltan los malvados
    para devorarme,
    ellos, enemigos y adversarios,
    tropiezan y caen.
    R/ El Señor es mi luz y mi salvación.
    Aunque se lance contra mí un ejército,
    no temerá mi corazón;
    aun cuando hagan la guerra contra mí,
    tendré plena confianza en el Señor.
    R/ El Señor es mi luz y mi salvación.
    La bondad del Señor espero ver
    en esta misma vida.
    Armate de valor y fortaleza
    y en el Señor confía.
    R/ El Señor es mi luz y mi salvación.

    EVANGELIO
    Todos se ponen de pie.
    Se eleva la aclamación antes del Evangelio.
    R/ Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
    Señor Jesús, rey nuestro,
    sólo tú has tenido compasión de nuestras faltas.
    R/ Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
    El lector encargado del Evangelio lo leerá con lentitud y sobriedad.
    Lectura del santo Evangelio según san Juan (12, 1-11)
    Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, le ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.
    Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que iba a entregar a Jesús, exclamó: “¿Por qué no se ha vendido ese perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” Esto lo dijo, no porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella.
    Entonces dijo Jesús: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán”.
    Mientras tanto, la multitud de judíos, que se enteró de que Jesús estaba allí, acudió, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien el Señor había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús.
    El Evangelio termina sin aclamación.
    Todos se sientan. El guía repite lentamente, 
    como si se tratara de un eco lejano:
    “El Señor es mi luz y mi salvación,
    ¿a quién voy a tenerle miedo?
    El Señor es la defensa de mi vida,
    ¿quién podrá hacerme temblar?”
    Permanecemos cinco minutos en silencio de meditación personal.
    Al final, todos se levantan. El que guía la celeración introduce el Padrenuestro.
    Fieles a la recomendación del Salvador,
    y siguiendo su divina enseñanza,
    nos atrevemos a decir:
    Se reza o canta el Padre Nuestro:
    Padre nuestro,que estás en el cielo,santificado sea tu nombre;venga a nosotros tu reino;hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día;perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;no nos dejes caer en la tentación,y líbranos del mal.
    E inmediatamente todos proclaman:
    Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
    El guía sigue diciendo:
    Acabamos de unir nuestra voz
    a la del Señor Jesús para orar al Padre.
    Somos hijos en el Hijo.
    En la caridad que nos une los unos a los otros,
    renovados por la Palabra de Dios,
    podemos intercambiar un gesto de paz,
    signo de la comunión
    que recibimos del Señor.
    Todos intercambian un gesto de paz. Si fuera necesario, siguiendo las indicaciones de las autoridades, este gesto puede hacerse inclinando profundamente la cabeza hacia el otro o, en familia, enviando un beso a distancia con dos dedos en los labios.Nos sentamos.
    COMUNIÓN ESPIRITUAL
    El guía dice:
    Dado que no podemos recibir la comunión sacramental,
    el Papa Francisco nos invita apremiantemente a realizar la comunión espiritual,
    llamada también “comunión de deseo”.
    El Concilio de Trento nos recuerda que
    “se trata de un ardiente deseo de alimentarse con este Pan celestial,
    unido a una fe viva que obra por la caridad,
    y que nos hace participantes de los frutos y gracias del Sacramento”.
    El valor de nuestra comunión espiritual
    depende, por tanto, de nuestra fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía,
    como fuente de vida, de amor y de unidad,
    así como de nuestro deseo de comulgar, a pesar de las circunstancias.
    Con esta disposición de ánimo, les invito ahora a inclinar la frente,
    a cerrar los ojos y vivir un momento de recogimiento.
    Silencio
    En lo más profundo de nuestro corazón,
    dejemos crecer el ardiente deseo de unirnos a Jesús,
    en la comunión sacramental,
    y de hacer que su amor se haga vivo en nuestras vidas,
    amando a nuestros hermanos y hermanas como Él nos ha amado.
    Permanecemos cinco minutos en silencio en un diálogo de corazón a corazón con Jesucristo.Podemos cantar un cántico de acción de gracias.A continuación, nos ponemos de pie.El guía pronuncia esta oración.
    Visita, Señor, a tu pueblo
    y protege con tu constante amor
    a quienes has santificado por estos misterios,
    para que recibamos de tu misericordia
    y conservemos con tu protección
    los auxilios para nuestra salvación eterna.
    Por Jesucristo, nuestro Señor.
    Amén.

    Por intercesión de san N. [patrón de la parroquia],de todos los santos y santas de Dios,
    que el Señor de la perseverancia y la fortaleza
    nos ayude a vivir el espíritu de
    sacrificio, compasión y amor de Cristo Jesús.
    De este modo, en comunión con el Espíritu Santo,
    daremos gloria a Dios,
    Padre de Nuestro Señor Jesucristo,
    por los siglos de los siglos.
    Amén.
    Todos juntos mirando hacia la cruz,
    piden la bendición del Señor:
    El Señor nos bendiga y proteja,
    ilumine su rostro sobre nosotros
    y nos conceda su favor.
    Amén.
    Todos hacen la señal de la cruz.Los padres pueden hacer la señal de la cruz en la frente de sus hijos.Es posible concluir la celebración elevando un cántico a la Virgen María.
    *
    *     *

    Para seguir santificando el Lunes Santo es posible renovar la venerable tradición de las vísperas, celebrando al final de la tarde el oficio de la Liturgia de las Horas o la Oración de la Tarde
    En cada uno de los días de esta Semana Santa, Aleteia propondrá una amplia gama de recursos para seguir celebrando, a pesar de la cuarentena provocada por el coronavirus, este tiempo culminante de nuestra vida cristiana para la gloria de Dios y la salvación del mundo.
    Asimismo, usted podrá encontrar, de manera gratuita, otros recursos en lapágina web de Magnificat. 


    La Hora de la Misericordia

    La-Hora-de-la-Misericordia


    La Hora de la Misericordia.

    3 de la tarde.

    Jesús llamó “La Hora de la Misericordia” a las 3 de la tarde, por ser la hora de su muerte: “A las 3 de la tarde implora mi Misericordia especialmente para los pecadores y, aunque sea por un momento, contempla mi Pasión; sobre todo el abandono en el momento de mi agonía. Esta es la hora de la gran Misericordia para todo el mundo. En esta Hora no negaré nada al alma que lo pida por los méritos de mi Pasión”.
    "Son pocas las almas que contemplan Mi Pasión con verdadero sentimiento; a las almas que meditan devotamente Mi Pasión, les concedo el mayor número de gracias".
    "Te recuerdo, hija Mía, que cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma. En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia. Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan los deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura, pero primero de ti, ya que a ti te he dado a conocer este misterio de modo más profundo".