jueves, 29 de agosto de 2013

Siria bajo las garras .....

Siria bajo las garras del Occidente apóstata


El Nuevo Orden Mundial Anticristiano

Entrena, financia y dirige la destrucción de Siria


Iglesia ortodoxa de Umm al Zinar - Homs

Recomendamos ver el video publicado en esta entrada


La complicada situación que vive Siria ha llevado a la muerte a miles de personas. Pero los más vulnerables, si se puede decir, son los cristianos que residen en esa nación desde el principio de nuestra Santa Religión. 
Recordemos que antes de ser obispo de Roma, San Pedro lo fue de Antioquía, y que en esa ciudad se llamó por primera vez"Cristianos" a los seguidores de Jesucristo.

Estos hermanos nuestros corren el serio riesgo de seguir la suerte de los católicos caldeos iraquíes. Pues el fruto más negro de la mentirosa intervención de las potencias occidentales sobre aquel país, ha sido el éxodo casi completo de su dos veces milenaria comunidad cristiana.

Plantear la actual guerra en Siria como un plan del Nuevo Orden Mundial para eliminar de raíz el Cristianismo de aquella tierra, puede parecer exagerado y sin fundamentos, pero no deja de ser verdad que ese objetivo, principal o secundario, se está logrando.

La llamada Primavera Árabe, no es más que un movimiento generado por occidente con el apoyo de ciertos sectores del mundo árabe, que tiene por objeto la desestabilización de determinados regímenes, casi todos ellos de raíz laicista, es decir, tolerantes con el Cristianismo, para suplantarlos por gobiernos fundamentalistas islámicos, que en el fondo anhelan la reinstalación del Califato.

Para lograr sus fines, y valiéndose del descontento generado sobre todo por el incremento exorbitante del precio de los alimentos, que se origina a su vez en la especulación de las bolsas de comercio, las potencias occidentales y sus aliados medioorientales como Arabia Saudita y Qatar, no han vacilado en alimentar con dinero y armas a los terroristas más sangrientos del orbe. 

Siria, un país en el que las diferentes creencias convivían en calma y seguridad desde hace muchos años, comenzó a ser desestabilizada aprovechando el desgaste natural que sufre un régimen personalista durante cuarenta años de ejercicio del poder, por agitadores entrenados y financiados en el extranjero.

Como las técnicas "pacíficas", es decir la protesta callejera, no fueron capaces de derrocar al gobierno, se pasó a la fase siguiente, los atentados y la violencia subversiva, para llegar luego a la invasión terrorista desarrollada con entrenamiento y financiación extranjera, y ejecutada por tropas mercenarias.

Así por ejemplo, un conocido terrorista nacido en Europa central, y que ya había actuado en Afganistán, fue el encargado de decapitar a una persona que algunos identificaron como el padre Francis Murad.

Pero, ¿a quién beneficia la destrucción que se lleva adelante en Siria? En primer lugar al eje Washington-Jerusalén, pues uno de los pocos países que se mantiene firme contra la política pactada hace muchos años en Camp David, entre Egipto (Anuar el Sadat) e Israel (Menájem Begín), es justamente la antiquísima Siria.

El régimen de Al Assad lidera, luego de la defección egipcia, el panarabismo de Gamal Abdel Nasser; el cual no está basado en el Islam radicalizado, como sostienen los Hermanos Musulmanes, sino en la República Árabe Laica.

Por eso la islamización de Siria apoyada por USA-Israel, es funcional a las monarquías y emiratos del Golfo Pérsico, que por sentir peligrosamente amenazada su supervivencia si el modelo panarabista, republicano y laicista lograra sobrevivir, han destinado miles de millones de petrodólares para financiar la invasión que actualmente sufre aquel país.

Por otro lado, Siria es desde hace muchos años aliada de la República Islámica de Irán, país que está en la mira de USA-Israel, y de las monarquías árabes. Por lo cual el ataque del que hablamos, es un tiro por elevación a los ayatolas de Persia.

Paradojas de la historia, dos países que desde el siglo pasado han sido enemigos del Cristianismo, Rusia y China, son los responsables de haber bloqueado en la ONU, cualquier posibilidad de intervención armada bajo el amparo de las banderas onusianas. Con lo cual han defendido la religión de Jesucristo en tierra Siria.

Según recientes informaciones, el gobierno Sirio está logrando detener el avance de los cerca de 50.000 mercenarios que operaban en su territorio, y está reconquistando ciudades, una tras otra, para alegría de sus desesperados habitantes que han vivido crueldades inimaginables bajo el descontrol de peligrosos criminales ¡ARMADOS POR OCCIDENTE!

Por eso resulta cómico si no fuera tan grave, ver al Presidente de Francia pidiendo la intervención militar para ¡ASEGURAR EL BIENESTAR DE LOS SIRIOS!, cuando son ellos los que han organizado y financiado su matanza.

Los éxitos recientes del Ejército Sirio, han puesto alarma en los gestores del Nuevo Orden Mundial, que ven peligrar su plan sobre todo luego de la derrota de los Hermanos Musulmanes en el cercano Egipto, lo cual podría poner a este país otra vez en la senda del Panarabismo.

De modo que el reciente ataque perpetrado con gases tóxicos en las afueras de Damasco, que la prensa ha querido achacar al gobierno sirio, tiene cierto tufillo al hundimiento del Lusitania, o al bombardeo japonés de Pearl Harbor, desgracias que los americanos dejaron suceder como excusa para su intervención; que es lo único que podría evitar la próxima derrota de los mercenarios por parte del Ejército Sirio.

En su Carta a los Efesios, escrita entre Antioquía y Roma, camino del martirio, San Ignacio, sucesor de San Pedro en aquella cátedra, les pidió:

"Rogad por la Iglesia que está en Siria, de donde soy conducido a Roma encadenado, pues siendo el último de sus fieles, he sido juzgado digno de servir al honor de Dios."

Recemos nosotros a San Ignacio de Antioquía, Obispo y Mártir, para que por su intercesión la "Iglesia que está en Siria" y todos los habitantes de aquella tierra, puedan recuperar la paz que han perdido gracias al Occidente apóstata.



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