miércoles, 12 de diciembre de 2012

Aborto - Reinado del Anticristo


Encíclica "Evangelium vitae" - Juan Pablo II
Reinado del Anticristo.
La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política.
 (Encíclica “Evangelium vitae”)
Comentario: 
Si se desprecia la vida, entonces la humanidad va camino de su desaparición, porque se autodestruirá.
Efectivamente sabemos que cuando venga el Anticristo, éste negará todo, de forma que se le podría llamar “Negación”. Y es lo que estamos viendo que está sucediendo en el mundo, que se niegan cada vez más todas las verdades y se atenta contra todos los mandamientos, y lo que es más tremendo, se aniquila el orden natural.
Sí, el Anticristo negará todo, y parece que este mundo le está preparando su cuna, porque los jefes de las naciones, dominados por la masonería y el marxismo, en definitiva por el demonio, están llevando a la humanidad a una catástrofe sin precedentes en la historia humana.
Detrás de todo esto, y principalmente detrás de la matanza de los inocentes en el seno de sus madres, está Satanás, el autor de todo crimen, más aún, el Criminal por esencia, que es Odio inextinguible a Dios y a su criatura predilecta: el hombre, y del hombre, odia especialmente a los pequeños e indefensos, los niños por nacer.
Por eso no debemos jamás aconsejar ni realizar un aborto, porque estaríamos siendo instrumentos de Satanás, conscientes o inconscientemente  y preparando, aún sin saberlo, el reinado del Anticristo, que para establecerse necesita un cimiento hecho de sangre y de odio.

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