miércoles, 20 de febrero de 2013

El camino de María





 

"El Camino de María"

El Santo Padre Benedicto XVI en su meditación dominical antes del rezo del Ángelus  nos ha exhortado a "no tener miedo de afrontar el combate contra el espíritu del mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor."

“La Iglesia, que es madre y maestra -ha dicho- llama a todos sus miembros a renovarse en el espíritu, a reorientarse decididamente hacia Dios, renegando el orgullo y el egoísmo para vivir en el amor. En este Año de la Fe, la Cuaresma es un tiempo favorable para redescubrir la fe en Dios como criterio base de nuestra vida y de la vida de la Iglesia. Esto implica siempre una lucha, un combate espiritual, porque el espíritu del mal, naturalmente, se opone a nuestra santificación, y trata de desviarnos del Camino de Dios. Jesús, después de haber recibido la “investidura” como Mesías, ungido por el Espíritu Santo, en el Bautismo en el Jordán, fue conducido por el mismo Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Al comenzar su ministerio público, Jesús tuvo que desenmascarar y rechazar las falsas imágenes de Mesías que el tentador le proponía. Pero estas tentaciones son también falsas imágenes de hombre, que en todo tiempo acechan a la conciencia, disfrazándose de propuestas convincentes y eficaces, e incluso buenas”.

El núcleo central de estas tentaciones, ha explicado Benedicto XVI“consiste siempre en instrumentalizar a Dios para los propios fines, dando más importancia al éxito o a los bienes materiales. El tentador es astuto: no instiga directamente al mal, sino hacia un falso bien, haciendo creer que lo que cuenta es el poder y la satisfacción de las necesidades primarias. De este modo, Dios pasa a ser secundario y se reduce a un medio; en definitiva se hace irreal, no importa, se desvanece. En último análisis, en las tentaciones está en juego la fe, porque está en juego Dios. En los momentos decisivos de la vida y en todo momento, nos encontramos frente a una encrucijada: ¿Queremos seguir al yo o a Dios? ¿Al interés individual o al verdadero Bien, a aquello que es “realmente” bueno?.”

“Como nos enseñan los Padres de la Iglesia, las tentaciones forman parte del “descenso” de Jesús a nuestra condición humana, al abismo del pecado y de sus consecuencias. Un “descenso” que Jesús recorrió hasta el final, hasta la muerte de cruz y el infierno de la extrema lejanía de Dios”, pero como afirma San Agustín, “Jesús ha tomado nuestras tentaciones para darnos su victoria. ¡No tengamos miedo de afrontar, también nosotros, el combate contra el espíritu del mal!: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor”, concluyó el Papa.
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“Queridos hijos, el Amor me está trayendo a ustedes –el Amor que también deseo enseñarles– Amor verdadero; el Amor que mi Hijo les mostró cuando Él murió en la Cruz por amor a ustedes; el Amor que siempre está dispuesto a perdonar y a pedir que lo perdonen. ¿Qué tan grande es su amor? Mi corazón maternal está afligido al buscar amor en sus corazones. Ustedes no están preparados a doblegar su voluntad a la Voluntad de Dios con amor. Conságrenme sus corazones y los guiaré. Les enseñaré a perdonar, a amar a sus enemigos y a vivir de acuerdo a mi Hijo. No tengan miedo por ustedes mismos. En las aflicciones no olvida mi Hijo a aquellos quienes aman. Estaré junto a ustedes. Imploraré al Padre Celestial para que la luz del verdadero y eterno Amor los ilumine. Oren por sus pastores para que a través de su ayuno y oración los puedan guiar en amor. Gracias.”  Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 2/2/2013 
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