lunes, 20 de mayo de 2013

Homilía del Pentecostés - P. Leonardo Castellani



  El naturalismo actual es Pelagianismo radical (negar la necesidad de la gracia) y es la gran herejía moderna; y la última herejía (según creo), que será el nido del Anticristo; pues no se puede ir más allá en línea de herejía; pero toda ella deriva de la negación de la gracia; por tanto, la negación de lo sobrenatural; por tanto el vaciamiento de todos los dogmas cristianos, que se convierten en simpáticos MITOS, que naturalmente comienzan a rellenarse de la adoración nefanda del Hombre; que dijo San Pablo sería el pecado del Anticristo, “LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN”

  Esto, que en muchos es más bien una actitud mental que en un dogma explícito (por ej. los idólatras de la técnica), permea la mayor parte de la literatura del mundo entero; y por ende, de los diarios, la radio, el cine y la tele. “El hombre puede hacer muchas cosas sin Dios” – predicó hace poco el hermanito Paoli; es diametralmente opuesto a lo que dijo Cristo: “Sin mí no podéis hacer NADA” (Jn. 15,5).

  De poco valdría refutar ahora a Macedonio, que negó la divinidad del Espíritu Santo cuando ahora niegan la divinidad de todo, excepto del Hombre con mayúscula; y de hecho las tilingas hoy día llaman divino a Carlitos Gardel y a Clark Gable.

  “Hay que desacralizar al mundo”, predicaba el hermanito Paoli; en muy mal castellano por cierto, pues en castellano lo contrario de “consagrar” es “desecrar”. “hay que desecrar al mundo, porque el hombre puede hacer cosas sin necesidad de Dios”. Dios nos libre. Al contrario, hay que consagrar a Rusia al Inmaculado Corazón de María –dijo Ella misma en Fátima- para evitar la Tercera Gran Guerra. María es el Tabernáculo del Espíritu Santo; y ella lo atrajo cuando estaba en el Cenáculo con los Apóstoles en Pentecostés.

  “Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.” Estos son los oficios del Espíritu Santo… El Espíritu es el alma de la Santa Madre Iglesia. Y ella es la unión invisible producida por la gracia y que hace della el Cuerpo Místico de Cristo, y que efectúa una especie de solidaridad en méritos y en faltas entre todos los cristianos: por esa gracia se efectuará la resurrección de la carne y la vida hiperdurable, superdurable, por encima del tiempo y la duración. Amén.

Domingueras Predicas II

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